Lápida dedicada a Augusto en la Campa Torres. Museo de la Campa Torres. 2021

Es una hipótesis que ya fue planteada hace bastante tiempo entre otros por la Dra. Carmen Fernández Ochoa a raíz de unos restos que se hallan enterrados en el castro de la Campa Torres. Es una historia que comienza con una intervención arqueológica en el siglo XVIII en busca de las famosas Aras Sestianas.

Las fuentes literarias

Tenemos relatos de varios cronistas que refieren la existencia de unas estructuras en el promontorio donde se cree que estuvo ubicado el castro de Noega. Por ejemplo, Ambrosio de Morales en 1586 dice refiriéndose a las aras:

«Estas aras fueron tres grandes pyrámides labradas en cantería […] huecas por de dentro, con sus caracoles, que subían a lo alto…Y de las dos no ay hombres en el lugar que se acuerden, porue o las ha consumido la mar, o las deshicieron para la forticiación. Mas la tercera no ha diez años que se derribó; y assí muchos me referían a mi, estando en aquel puerto, su forma y altura, y como tenía grande inscripción con muchas letras, la qual también, como todo lo demás se consumió en edificios…»1

A partir de entonces ya aparece en los mapas de la costa asturiana el topónimo Torres y la versión de Morales se mantiene en otros autores como Mariana, o el Padre Luis Alfonso de Carvallo.

Jovellanos y la Campa Torres

En 1783 el arquitecto Manuel Reguera González, y el abad Miguel de Jovellanos, realiza una serie de intervenciones en el solar del antiguo castro gijonés a petición de Melchor Gaspar de Jovellanos. El objetivo de los trabajos era determinar en qué lugar se ubicaba una antigua inscripción que era considerada una de las tres aras Sestianas.

En esas excavaciones se documenta la existencia aún de dos estructuras. Una de ellas la describe Jovellanos así:

«Era un edificio pequeño, perfectamente escuadrado, con dobles muros por sus cuatro lados, todos perpendiculares: los interiores paralelos y colocados a distancia suficiente de los de afuera para que pudiesen unirse por medio de una escalera en caracol…»2.

¿Existió un faro romano como la famosa torre de Hércules en el castro de Noega, Gijón?
Plano de M. Reguera, 1783 . Fernández Ochoa y Cerdán M., op cit.

El interés se centraba en la inscripción de la que se tenía referencia, pero se levantaron planos de lo descubierto, (que se dieron por desaparecidos tiempo después) junto con un informe.

En la transcripción de ese informe aparece esta referencia:

«[…] se descubrieron los cimientos y vestigios de la situación que tuvieron las aras sestianas y sitio de la mesa en que sacrificaban los romanos a sus deidades en el cabo llamado de Torres, lateral a la rada y concha de dicho puerto o villa de Gijón, fronteando a ella por la parte del vendaval, en cuyo cabo se observan ruinas y fragmentos de otros edificios y la explicación es la siguiente: Número 1º, macizo de altar.- 2º tránsito o andenes que la circuye, 3º macizo de paredes que cierran dichos tránsitos, 4º otro edificio inmediato a dicho altar que pudo ser el de las aras o tener otro destino, etc….»3.

La siguiente referencia gráfica a las estructuras es la litografía de Nemesio Martínez Sienrra de 1884. En ella, se recogen algunos vestigios romanos del área de Gijón como la famosa ara a Fortuna Balnearis, un sillar de la capilla de Castiello y «el estado actual del sitio que ocuparon las aras Sestianas» Ochoa, Cerdán y Villa, op cit.

¿Existió un faro romano como la famosa torre de Hércules en el castro de Noega, Gijón?
Litografía de Nemesio, Martínez Sienrra. Ochoa, Cerdán y Villa, op cit.

A principios del siglo XX, y en base a la publicación de los planos de Reguera, ya se propuso por parte de algunos eruditos que las estructuras pertenecieran a un faro y se le compara con el de Brigantium, que también tiene una inscripción dedicada a Marte.

 

¿Existió un faro romano como la famosa torre de Hércules en el castro de Noega, Gijón?
Inscripción dedicada a Marte en la base de la torre de Hércules. foto CC
La altura del faro

Quizá esto responde más a la pregunta que da título al post. ¿Era un faro como el de Brigantium?. Las medidas de las estructuras se han obtenido gracias a los planos de Reguera, que establecía en ellos las dimensiones en pies castellanos. Sabemos que la más grande tenía un muro de 1,05 de anchura por 9,24 de largo. Dentro de él hay otra estructura de 4,76m de largo, dejando un pasillo de 1,40 metros de ancho entre los dos.

Esta es la supuesta estructura que los cronistas del XVI habían referenciado, pero durante las excavaciones de 1783 aparece una segunda, de la que no existe información previa, y que debe tener una entidad menor, aunque quizá para los buscadores de las aras Sestianas es más importante ya que puede ser algún tipo de pedestal donde se ubicaría la inscripción.

¿Existió un faro romano como la famosa torre de Hércules en el castro de Noega, Gijón?
El faro de la Campa Torres según Martín Vega Lorente. (Ochoa et alii, op.cit.)

En cuanto a la pregunta la respuesta es no, era menor, al menos en la mitad de altura4. La base de 10 metros aproximadamente, de lado,  sólo permitiría 20 metros de altura máxima con los métodos de construcción romanos.

Tanto Zamora Merchán, como en el estudio de Carmen Fernández Ochoa que sigo para este post, coinciden en este punto, máximo unos 15-20 metros cuya funcionalidad se vería reforzada por la elevada posición del asentamiento.

Una ruta marítima en el Atlántico

La arqueología no nos ha hecho llegar pruebas de la existencia de una ruta de navegación atlántica previa a la época romana, al menos no directamente. No tenemos vestigios de embarcaciones, puertos, o estructuras similares, al menos que hayan sido identificadas como tales.

No obstante, es aceptado comúnmente, que tuvo que haber una ruta marítima por las costas occidentales europeas al menos desde la Edad del Bronce, a través de la cual se transmitieron lengua, culturas y se realizaron intercambios comerciales.

No es hasta época romana que tenemos evidencias directas de esta navegación. Concretamente  de la existencia de faros romanos en la costa atlántica europea. El primero estaría en la actual Andalucía, cerca de Cádiz, llamada Turrie Caepionis, donde aún se conservan los restos de una torre. La segunda estructura estaría cerca de Lisboa, otra parada de esa gran ruta atlántica. En Brigantium (A Coruña) 5.estaría la siguiente, en uno de los puertos clave en la comunicación entre el atlántico y el mediterráneo, el otro del que tenemos restos es el de Duvris (Dover), pero además existen referencias literarias sobre uno más, el de Gesoriacum, en la Galia, (Boulogne-sur-Mer).

¿Existió un faro romano como la famosa torre de Hércules en el castro de Noega, Gijón?
Maqueta del yacimiento de Noega. Museo de la Campa Torres.

Esto, según algunos autores6, permite suponer una ruta marítima en las costas occidentales, lo que hace probable la existencia de más puntos de referencia como éstos. En este contexto encajarían los vestigios arqueológicos documentados durante la intervención en la Campa Torres promovida por Jovellanos.

¿Qué pasó con la torre?

Según Carmen Fernández Ochoa no hay rastro de él, debió ser arrasado. Ya apuntaban los cronistas que iba desapareciendo a medida que se iba necesitando piedra en otros edificios. Quizá hay que buscarlo en los que sobreviven de aquella época.

Es imposible determinar por lo descubierto hasta ahora si se trató de un faro o no, pero no es difícil imaginar que pudo serlo, dada su ubicación y siendo este fondeadero no sólo una parada que se usó en la navegación del cantábrico durante toda la Historia, sino un límite en sí mismo, que marca la conquista plena de Hispania, quizá por eso elegido como lugar donde levantar esa inscripción para el Princeps.

Quizá las próximas inversiones previstas para la Campa Torres sean una oportunidad única de intentar zanjar esta incógnita de una vez para siempre. Añadiría un atractivo especial a un yacimiento que de por sí ya es espectacular

Notas al pie y bibliografía

  1. Fernández Ochoa, C., Cerdán, Á. M., & Valdés, Á. V. (2005). La torre de Augusto en la Campa Torres (Gijón, Asturias). Las antiguas excavaciones y el epígrafe de Calpurnio Pisón. Archivo español de arqueología78(191-92), 129-146.
  2. Ochoa, Cerdán y Villa, op cit.
  3. Ochoa, Cerdán y Villa, op cit.
  4. Zamora Merchán, M. (2012). La altura de los faros de época romana en relación con su visibilidad marítima: El Faro de Brigantium y el posible Faro de La Campa Torres (Gijón).
  5. Morillo, Á., & Ochoa, C. F. (2009). Faros y navegación en el Cantábrico y el Atlántico Norte. Brigantium: Boletín do Museu Arqueolóxico e Histórico da Coruña, (20), 115-135.
  6. FERNÁNDEZ OCHOA, C.; MORILLO CERDÁN, A.
    (1994): “La ruta marítima del Cantábrico en
    época romana”, Zephyrus, 46, pp. 225-231.
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