Ría de Villaviciosa
Ría de Villaviciosa
Actualizado: 4 abril, 2024

El conjunto de asentamientos del que os voy a hablar en este post y en los que se derivarán de él (quiero hacer uno específico por cada castro), forman un «todo» arqueológico en torno a la cuenca de esta ría. Vais a ver que tienen unas dataciones sorprendentes, y que muchos de ellos no llegaron ni siquiera a la romanización, por lo que se han planteado diversas hipótesis sobre qué paso en esta zona en la Edad del Hierro.

Os adelanto que es mi zona favorita de estudio de Asturias así que si veis que me emociono tenedlo en cuenta 🙂

Una revisión historiográfica

Las primeras noticias que se tienen sobre vestigios arqueológicos en estos castros provienen del diccionario de Pascual Madoz, quien en 1855 habla de «señales de fortificación… murallas, escaleras y pedazos de fosos… alhajas de oro y plata y hasta brazaletes». Se refería a Moriyón. De ellos dieron cuenta también autores como Constantino Cabal, o Aurelio de Llano.

Los castros de la ría de Villaviciosa
Fíbula de Caravia. Modelo La Tène 8b.1 siglos II al I a.C. Museo arqueológico de Asturias

Pero hablar de los castros de la ría de Villaviciosa es hablar sobre todo del trabajo de Jorge Camino Mayor 1, quien excavó la mayor parte del conjunto de castros de los que hablaré en este post y que podemos considerar equivalente a Villa Valdés para los castros del Navia, o Maya para la Campa Torres. Como comprenderéis por lo dicho al principio, uno de mis autores favoritos :). Dejo una amplia bibliografía suya en este post, fundamental para entender este conjunto, como digo.

Tampoco fue el único que investigó, aunque sí el que lo hizo más a fondo. Jose Luis Maya también publicó un trabajo sobre Camoca, y cómo no, Jose Manuel González incluyó varios de ellos en su inventario de castros de Asturias antes que ningún otro.

El marco geográfico

Los poblados de los que hablamos en este post son aquellos ubicados en torno a la ría de Villaviciosa así como aquellos que siguiendo el cauce de los valles que forman parte de este conjunto geológico se extienden hasta Valdedios.

Se trata de un terreno donde aún la rasa costera mantiene una cierta anchura jalonada por elevaciones calizas que se presentan en muchas ocasiones de forma casi aislada, en forma de conos de elevada pendiente. No pasaron inadvertidos para los pobladores de este tiempo que aprovecharían sus favorables condiciones de defensa.

En general se trató hasta no hace tanto de un terreno de bosques y suaves colinas muy apto para el cultivo y la ganadería. Se conocen trabajos mineros en época antigua así como el inevitable aprovechamiento de la ría para obtener alimento y probablemente como fondeadero donde se produce un tráfico comercial.

Los castros de la ría de Villaviciosa
Ría de Villaviciosa. Foto Comarca de la Sidra

Los estudios palinológicos2 hablan de una presencia de bosque de alisos, robles, castaños y pinos silvestres así como de avellanos, brezos y tojos. El más abundante de la zona es el quercus robur, siendo la especie predominante en el paisaje de la edad del Hierro.

Sus buenas cualidades para el poblamiento hacen que en época romana se establezcan varias villas en torno a los yacimientos estudiados en este post.

Los asentamientos

Los vestigios arqueológicos que se documentaron en los castros de la ría de Villaviciosa3 mantienen un cierto paralelismo con los de un amplio grupo de yacimientos excavados desde el Sella al centro de Asturias (Llagú, o la Campa Torres, por ejemplo). Se ubican en un territorio que tradicionalmente ha venido situándose en el espacio ocupado por los Luggones de las fuentes escritas y de la epigrafía. En este listado sobrepaso el conjunto de castros excavados por Camino Mayor. Son los siguientes:

-Picu Castiellu de Moriyón

Se trata de un castro en corona sobre una elevación de forma prácticamente circular, en el que la muralla se asienta de forma que cierra la cumbre de la misma. Se ha dispuesto un sistema de aterrazamientos que permite la construcción de viviendas y otras estructuras anejas a la muralla4.

Es probablemente el mejor estudiado de todo el conjunto, y se han determinado tres fases de ocupación sucesivas. Camino Mayor habla de una secuencia de habitat ininterrumpido desde su fundación a época romana.

Los castros de la ría de Villaviciosa
Estela votiva de Grases. Luggoni arganticaeni. Dice así. Los luggoni arganticaeni levantaron estos monumentos (al dios) Luggovio Tabaliaeno (según la lectura de Santos Yanguas)

-Castru de Moriyón

Se comenzó a estudiar tras finalizar la investigación en el Castiellu. Son dos castros que se encuentran muy cerca uno del otro en el mismo sistema de cumbres. Tiene traza oval en la que se asentó una terraza. Allí se estudiaron varias viviendas y sobre todo la muralla. El sistema defensivo consiste en una muralla principal que cerca toda la cumbre en forma de corona y sucesivos taludes, hasta tres en el sector noroccidental.

-El Castiellu de Camoca

Se trata de un castro de forma ligeramente ovalada que se ubica en una de las colinas próximas a Valdediós. Respondería al tipo de corona. Está perimetrado por un talud de más de 10 metros al que se le añaden potentes sistemas de defensa, como el doble foso de su sector oriental. En él se dan las dataciones más antiguas.

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-La Corolla de Ambás

Catalogado por primera vez por Jose Manuel González en 1966 y excavado por Jorge Camino Mayor en 1988

-Picu Catalín (Tazones)
Este castro aparece recogido en el inventario de Jose Manuel González. Aparece también en el catálogo de castros marítimos de Jorge Camino Mayor.

Los castros de la ría de Villaviciosa
Castros de la ría de Villaviciosa. (Camino Mayor 1997). Los cuadrados negros son castros.

-Campón del Olivar

También excavado por Camino Mayor, se encuentra en las proximidades de la desembocadura de la ría, en su margen oriental, Se trata de una pequeña elevación en la rasa costera. Ya fue reconocido en 1969 por Jose Manuel González. Su interior tiene forma oval con una parte habitable amesetada perimetrado por un sistema de defensa de foso y potente talud. En torno a la cumbre se ubica una terraza que deja en el centro un afloramiento rocoso. El estudio de su conchero aporta información relevante sobre este asentamiento estrechamente ligado a la ría5.

-Picu Castiellu de Llugás

Muy antropizado desde época medieval por el establecimiento del Santuario que actualmente ocupa su perímetro. La presencia de lápidas romanas en la bibliografía del XIX habla de una posible necrópolis romana y no se descarta por su morfología que se tratara de un asentamiento astur, incluso de una especie de lugar de culto. Hablé de él en este otro post.

Cronologías

Las cronologías de los castros de la ría de Villaviciosa abarcan un larguísimo intervalo de tiempo entre el siglo VIII a.C. y el siglo I a.C. más el periodo romano en algunos casos. Estas cronologías fueron objeto de debate por parte de autores como Sergio Ríos o César García de Castro6 en su momento, abriendo una serie de publicaciones a favor y en contra que sería largo de enumerar.

En general, Camino Mayor7 defiende que sólo entre los castros de Camoca y el de Moriyón, se puede documentar toda la Edad del Hierro en esta parte de Asturias. Su tesis se sustenta en un conjunto de dataciones de C14 y en unas excavaciones que contaron con secuencias estratigráficas bien definidas.

De estos datos se obtiene la siguiente relación de dataciones:

Camoca: Posible fundación en torno a los siglos VIII al VI a.C. y confirmadas siglo V y IV a.C.

La Corolla: Sin dataciones de C14 pero con materiales similares a los de Camoca.

Moriyón: Comienzos a finales del siglo V a.C. hasta el cambio de era. Posible reocupación romana.

Estas fechas tienen evidentes paralelismos con otros dos castros culturalmente vinculados. Por un lado Caravia, con dataciones entre los siglos IV y II a.C. y por otro lado la Campa Torres con fechas en torno al V a.C. y extensión al periodo romano hasta el siglo III d.C.

La sistematización de un modelo de poblamiento

Tras el análisis de los conceptos anteriores Camino Mayor habla de ciertas pautas en el poblamiento de este territorio. Algunas de ellas son comunes a las del conjunto de la cultura castreña, como la predilección por los asentamientos ubicados en altura, sin embargo a poco que nos fijemos destacan algunas características. Por ejemplo, todos los castros estudiados se ubican en cimas aisladas8 por todas sus partes manteniendo unos desniveles muy acusados en todo su perímetro. Además de esa protección natural buscada, se perimetran con sistemas defensivos de dos y hasta tres líneas concéntricas en algunos de sus lados.

La ubicación de las viviendas y otras estructuras intramuros también siguen otro patrón claro. En el más interior de los taludes se aterraza una superficie que permite aprovechar una estrecha franja de terreno tras la muralla donde se levantan estas construcciones. La propia muralla sujeta la terraza, frenando las potentes fuerzas implicadas en la pendiente natural. Este mismo patrón es el de Caravia, hasta cierto punto canónico en este tipo de poblados, y que vemos hasta el centro de la región en castros como el de Picu Llanza en Oviedo, por ejemplo o lo que creemos que es el patrón de poblamiento del recién descubierto castro de La Peñona en Olloniego

Los castros de la ría de Villaviciosa
Detalle de la reconstrucción de la cabaña de la Campa Torres donde se aprecia la técnica constructiva. 2021

Las viviendas se asientan sobre zócalo de piedra con vigas de madera que hacen de sujeción del techo (de materia vegetal) y de soporte de un entramado vegetal enlucido con barro y encalado que constituye la pared. Habréis visto que se trata del tipo de vivienda presente en la Campa Torres, Llagú, etc, y que responde a un patrón constructivo común al centro-oriente de la región9, que se asienta sobre la Asturias de la caliza, a diferencia de la zona centro occidental donde la pizarra favorece el uso de otras técnicas constructivas.

Las viviendas, según Camino Mayor, tienen asociados en algunos casos anexos, pero son de naturaleza exenta y para erigirlas se aprovecha hasta el más mínimo espacio tras la muralla.

Otra característica a tener en cuenta es que, en la parte central de los poblados, en la que se ubica generalmente la «acropolis» de los castros estudiados en occidente, aquí es completamente estéril para la arqueología, no pudiendo detectarse ni estructuras y huellas en el suelo, ni restos materiales incluso. ¿Quiere decir que este espacio estuvo siempre deshabitado?, en absoluto. El vacío de restos arqueológicos puede deberse a diversas causas, como por ejemplo la erosión, factor determinante también en otro tipo de castros.

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En cuanto a los restos arqueológicos han sido sistematizados por periodos. Por ejemplo en Camoca y Moriyón aparecen cerámicas correspondientes a la primera Edad del Hierro, caracterizadas por una decoración escasa basada en motivos lineales y geométricos simples. Hay una metalurgia de bronce abundante que se parece notablemente a la del Bronce Final (1200-900 a.C.). Uno de los objetos recuperados de este momento y que se puede ver en el Museo arqueológico de Asturias es una hoz tipo Castropol, que remite a paralelos del ámbito atlántico.

Los castros de la ría de Villaviciosa
Cerámica del castro de Moriyón. Museo Arqueológico de Asturias

En Camoca y Moriyón se ha documentado el Hierro I, que a pesar de su nombre es esencialmente un Bronce final con escasa presencia del metal que le da nombre, algo bastante común al resto de la Asturia transmontana, donde el bronce perdura hasta casi la época romana. Las cerámicas son de modelos simples en comparación con las producciones posteriores (las que comienzan a partir del siglo V a.C.). Las murallas son del tipo de las de Caravia, lejos todavía del desarrollo técnico de las murallas de módulos posteriores.

Este sistema se transforma a mitad del primer milenio a.C. y se puede percibir sobre todo en Moriyón, donde aparece la muralla que no se había documentado en el periodo anterior (reutilizada?). Es quizá en la calidad de la defensa donde se aprecia la mayor evolución, que no se percibe en las edificaciones habitacionales, que siguen siendo del tipo anterior, sin apenas cambio.

Los castros de la ría de Villaviciosa
Colgante de barrita moldurada del castro de Camoca, Villaviciosa. Foto Museo Arqueológico de Asturias

Algo parecido pasa con las cerámicas, que mantienen las tipologías anteriores aunque de mejor calidad. Sin embargo lo que sí experimenta un auge es la metalurgia. Los objetos de bronce siguen predominando en el registro arqueológico, con fíbulas latenienses, y hebillas en omega (son las que tienen una pervivencia más amplia, llegando en época romana a un nuevo auge). Los calderos remachados son también de este periodo.

Hace su aparición el hierro10, de forma abundante sobre todo en herramientas, el bronce sigue siendo el preferido para los objetos de uso personal, pero las armas, sobre todo cuchillos, puñales y lanzas se hacen con hojas del nuevo metal. La correspondencia de estos materiales con los de Caravia es absoluta. El hierro proviene de explotaciones mineras, y se trabajaba en pequeños hornos cerámicos de los que nos han llegado restos.¡

Camino Mayor resume la transformación de los materiales obtenidos de la investigación arqueológica de esta manera:

«… Trabajo de la piedra y mayor empleo en la construcción11, diversificación en la tecnología y acabado de la cerámica y, sobre todo, incremento y difusión de los utensilios de hierro.»12

Las características de los objetos metálicos, sobre todo los del Hierro II, hablan de una relación con la Meseta, sobre todo con tipos Miraveche-Monte Bernorio. Aparecen en las mismas secuencias temporales y con modelos idénticos a núcleos como Numancia, Celada Marlantes, etc…

¿Quiere esto decir que la cultura material de estos castros es asimilable por completo a los del ámbito celtibérico?. Pues no, en absoluto. Simplemente quiere decir que hay una relación de contacto comercial, etc, entre ambos mundos, algo lógico teniendo en cuenta que se hallan en el territorio exterior de esa Cultura Castreña, en contacto con el mundo meseteño, las dos grandes corrientes de la mitad norte y noroccidental de la península.

Ni Maya, ni Camino Mayor consideran que debamos interpretar la cultura material de estos castros sino como una evolución local con las evidentes influencias de sus vecinos. En Camoca además, con fechas antiguas próximas al Bronce Final, el registro arqueológico está perfectamente integrado en el ámbito atlántico.

Precisamente el autor que estamos siguiendo es claro en este sentido, hablando de la vinculación de los castros de la ría de Villaviciosa con los de El soto de Medinilla, de los que llegó a decirse que se trataría del extremo norte de esta cultura:

«tuve la oportunidad de recabar la opinión de los investigadores G. Delibes y F. Romero, especialistas en esta cultura, quienes hicieron ver las notorias diferencias de manufactura que separan a las elaboraciones de una y otra zona… esa afinidad con el Soto es puramente circunstancial».

Practicaban una agricultura basada en los cereales, abundante sobre todo en Moriyón el trigo, con escanda, avena, cebada…, en Camoca trigo, guisantes, etc. Todos recolectan bellota, que es tostada antes de consumir. La fauna doméstica es ganadería de vacuno y ovicápridos, suidos, etc…

Poblados abandonados antes de época romana

Camoca y La Corolla pertenecen a esa serie de castros que no llegan a época romana. La razón que se plantea no es de tipo económico ya que están bien situados para el comercio y para la agricultura. Probablemente su abandono se deba a causas diversas entre las que no se puede obviar la violencia, en un contexto que nos es difícil de percibir ante lo escaso de la investigación hasta el momento en los castros asturianos. Tampoco podemos dejar de pensar en dependencias de recursos como la minería, apuntados por Camino Mayor en su investigación.

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Moriyón puede que haya sucumbido a la presencia romana en el territorio, como otros castros 13, no descartándose que fuera arrasado en el transcurso del Bellum Asturum aunque simplemente pudiera tratarse de un cambio en el patrón de explotación del territorio en ese periodo que hiciera que cayera en decadencia. Otros pervivieron hasta después del cambio de era.

Los castros de la ría de Villaviciosa
Piezas de hierro provenientes de Moriyón. Museo Arqueológico de Asturias

Hace tiempo, Eutimio Martino, en su revisión de las guerras de los astures contra Roma proponía la utilización de la ría de Villaviciosa como punto de desembarco de tropas romanas destinadas al sometimiento de los astures transmontanos. No sabemos gran cosa de las campañas militares desplegadas en este territorio por lo que no podemos asegurar ni desmentir ninguna hipótesis razonable hasta que no se avance en la investigación arqueológica.

En definitiva, se trata de un conjunto de castros que nos permiten documentar con detalle y dentro de un todo, a los astures transmontanos del sector centro oriental, es decir, a los Luggones. Las largas secuencias de ocupación, en conjunto, de los distintos asentamientos son idóneas para trazar las características de una Edad del Hierro plenamente astur que no había recibido todavía el influjo de ninguna cultura foránea. Nos hablan directamente de los astures, sin filtros mediterráneos, sin dudas en cuanto a si los objetos que encontramos pueden ser producciones altoimperiales, o indígenas. Aquí sabemos que son plenamente astures.

Un conjunto de castros con una conexión clara con el mundo atlántico, pero también con el meseteño, con materiales que remiten a Numancia y también al ámbito galaico. Además esas piezas, como los llamados colgantes de barrita moldurada, son de época plenamente indígena y únicos del conjunto transmontano que sepamos hasta ahora, otros como los broches astúricos dejan clara su adscripción cultural, esta vez al norte y sur de la cordillera. También podemos mencionar en esta zona la epigrafía con la famosa estela de Grases ya mencionada aquí varias veces

Los castros de la ría de Villaviciosa
Laciforme y molde. Castro de Llagú. Museo Arqueológico de Asturias.

Por último podemos ponerlos en relación tanto con el límite oriental de los astures, en torno al Picu’l Castru de Caravia, como a los de la margen oriental del Nalón, como Llagú, y los castros costeros como el de la Campa Torres, donde descubrimos patrones claros en la cerámica, metalurgia, etc que nos hablan de una zona cultural definida.

¿Entendéis ahora por qué es mi zona favorita de estudio? 🙂

Notas al pie y bibliografía

  1. Camino Mayor, J. (1995). Excavaciones arqueológicas en castros de la ría de Villaviciosa: apuntes para una sistematización de la Edad del Hierro. Excavaciones arqueológicas en Asturias 1991-94.
  2. Camino Mayor, J. (1997). Excavaciones en castros de la Ría de Villaviciosa. Estudios del poblamiento prerromano en la ría de Villaviciosa, Cuadernos Cubera9, 43-86.
  3. Martínez Villa, A., Requejo Pagés, O., Cabo Pérez, C., & Jiménez, M. (1992). Las cartas arqueológicas de Gijón y Villaviciosa. Métodos y resultados. Excavaciones arqueológicas en Asturias 1987-90.
  4. Camino Mayor, J. (1991). Informe sobre las excavaciones arqueológicas en Castros de la ría de Villaviciosa. 1991. El Picu Castiellu (Morión).
  5. Rodríguez López, C., Vázquez Varela, J. M., & Camino Mayor, J. (2007). Análisis del conchero del castro de El Campón (Villaviciosa, Asturias).
  6. González, S. R., & de Castro Valdés, C. G. (2001). Observaciones en torno al poblamiento castreño de la Edad del Hierro en Asturias. Trabajos de prehistoria58(2), 89-107.
  7. Camino Mayor, J. (1999). Excavaciones arqueológicas en castros de la ría de Villaviciosa. Precisiones cronológicas. Excavaciones arqueológicas en Asturias 1995-98.
  8. Camino Mayor, J. (1992). Excavaciones arqueológicas en castros de la Ría de Villaviciosa: un poblamiento de la Edad del Hierro. Excavaciones arqueológicas en Asturias 1987-90.
  9. Posada, L. R. (2021). La arquitectura en tierra en la fachada cantábrica durante la Edad del Hierro: una revisión de materiales y técnicas constructivas desde la arqueometría y la arqueología virtual. Anejos a Cuadernos de Prehistoria y Arqueología, (5), 217-243.
  10. Peraza, A. F., & Suárez, C. M. (2006). La metalurgia del hierro en la Asturias castreña: nuevos datos y estado de la cuestión. Trabajos de Prehistoria63(1), 113-131.
  11. Mayor, J. C. (2000). Las murallas compartimentadas en los castros de Asturias: bases para un debate. Archivo español de arqueología73(181-182), 27-42.
  12. Mayor, J. C. (2003). Los castros de la ría de Villaviciosa: contribución a la interpretación de la Edad del Hierro en Asturias. Trabajos de prehistoria60(1), 159-171.
  13. Mayor, J. C., García, R. E., & Pacheco, Y. V. (2009). El castro inacabado de La Forca (Grado, Asturias). Un dominio territorial frustrado. Trabajos de prehistoria66(1), 145-159.