
Es el primer «gran» descubrimiento en la campaña de 2023 y no es para menos. En el nivel por debajo del suelo de una de las estancias que se está excavando este año apareció esta preciosidad de olla de cerámica común que conservaba su contenido e incluso una tapa. El estado de conservación es extraordinario y probablemente el significado de su contenido lo sea aún más.
Pongámonos en contexto. Se trata de un nivel que responde a la época de construcción de la vivienda, del siglo I d.C. como quedó determinado en las excavaciones de 2021. Quedaría por debajo del suelo que pisarían los habitantes de esta domus y se colocaría ahí cuando se levantaron los muros. ¿Con qué finalidad?, pues obtener el favor de los dioses para que la casa y sus moradores tuvieran fortuna. Un ritual que se realizaba en época romana pero también siglos antes entre pueblos como los galaicos o los vacceos.

Lo bueno es que no es la primera que aparece. Hace dos años ya se documentó en un hoyo que parecía de poste, un pequeño recipiente de las mismas características que contenía lo que parecen huesos de ave. Se trataría del mismo ritual. Ahora las preguntas que surgen son por ejemplo si se trata de dos casas distintas, o si los dos depósitos son de la misma época. Si son dos casas distintas ¿se edificaron a la vez?. Es decir, ¿hay un plan urbanístico?, etc. Os dejos foto de las dos y una entrevista en la TPA hablando sobre este tema.
La siguiente foto es de Esperanza Martín el día del hallazgo.

Foto principal. TPA
Respecto a esos «huesos de ave», contaba el estudioso gallego Fermín Bouza-Brey Trillo cómo una paisana, cuando estaban haciendo los cimientos de la casa, fue a los albañiles con un pañuelo atado. Al abrirlo apareció un pollito dentro. La mujer les pidió que lo echasen a los cimientos.
Finales del XIX o principios del XX, no recuerdo bien.