Vista aérea de Castro Ventosa. Google Earth

Estamos sin duda ante uno de los mayores, sino el mayor, asentamiento astur del Bierzo. Bien conocido desde antiguo, tenemos referencias sobre este lugar en las fuentes clásicas al estar situado en una de las rutas que comunicaba este espacio del conventus asturum. En época romana tuvo una importancia particular bajo el nombre de Bergidum Flavium, denominación con la que lo encontramos hasta tardoantigua.

Bergidum / Bergdunum es una palabra de origen céltico que significa «fortaleza en altura». No hay una descripción mejor para este sitio.

Hoy es un yacimiento arqueológico visitable que además cuenta con un museo cercano, el de Cacabelos, donde podéis encontrar muchas de las piezas recuperadas en las excavaciones y entender el yacimiento.

Bergidum. Castro Ventosa
Bergidum. Vista aérea. Foto Infobierzo.com
Referencias tempranas al asentamiento

La primera fuente antigua que nos habla de Bergidum es Floro a finales del siglo I d.C. en Historia de Roma. La llama Bergidae y se refiere a ella como fortificación de los astures en el contexto de las guerras del 29-19 a.C.

Tras él, Ptolomeo la menciona en el siglo II d.C. como Bergidum Flavium en su Geografía. En el siglo III d.C. aparece en el Itinerario de Antonino, y en el Anónimo de Rávena del siglo VII d.C. se la llama Bergidon. Como dije antes existe debate sobre si esta Bergidum Flavium en realidad es el asentamiento de la Edrada, en las cercanías de Cacabelos, un lugar que ha proporcionado restos de ocupación romana esencialmente hasta ahora, siendo quizá Castro Ventosa, el castro astur mencionado por Floro.

Una de las referencias literarias más significativas que encontramos sobre este lugar, se la debemos al Padre Flórez, quien en su España Sagrada, describe el lugar en estos términos:

«Pero ya no hay vestigio en el mismo sitio, se encuentra a poca distancia donde hoy dicen castro de la Ventosa, que es una eminencia con planicie en la cima, de extensión capaz de una Ciudad, que domina todo el Bierzo, y era muy acomodado al genio de los antiguos, sin haver en todo el territorio sitio más proporcionado para Capital, según me informan: y de
hecho la tradición del país es, que allí huvo Ciudad, y hasta hoy perseveran en el circuito  e
la planicie y cima porciones de sus muros. Por la misma utilidad y proporción para Capital del Bierzo, proyectó el rey D. Fernando II. Reedificar la población, pero a instancia del  Monasterio de Carracedo, cuyo es aquel territorio, desistió de la empresa, como también su hijo D. Alfonso IX por la misma razón. Conspirando pues a este sitio la distancia y las ruinas con la circunstancias de ser el más proporcionado para Capital del territorio  dejaremos reducida a él la antigua Bergidum»

(España Sagrada, Tomo XVI)

Bergidum. Castro Ventosa
Peine de Castro Ventosa. Museo de Cacabelos

Jovellanos visitó la zona en el siglo XVIII pero no dejó una referencia demasiado amplia sobre este sitio, simplemente apuntando que era la antigua ciudad de Bergidum. Considera que allí nada más debió haber un castillo.

En el siglo XIX algunos viajeros que recorren la zona describen sus ruinas. Es el caso de H., Gadow que  escribe en 1897 las siguientes palabras:

«Cerca de Villafranca, en lo alto de una colina, estratégicamente situadas, hay unas ruinas imponentes con sólidos muros cubiertos de hiedra que la gente llama el Castro de la Ventosa, según la tradición local son los restos de aquel monasterio, o incluso de todo un pueblo. Y en efecto, todo un pueblo ha desaparecido, aunque no en esa pequeña planicie de la colina: se trata de la vieja Bergidum Flavium de los romanos. Pero ésta se situaba, aproximadamente, a una milla hacia el este del actual emplazamiento de Villafranca, y a media milla hacia el sur de la carretera que va a Ponferrada.

Ahora esas suaves colinas son campos de cultivo, pero numerosos restos de cimientos, muros y arcos han sido descubiertos. Algunos afirman, y los que con más vehemencia lo hacen son quienes menos saben del tema, que existen unos largos pasajes subterráneos que conducen desde la ciudad desaparecida a quién sabe dónde. ¡Alguien incluso llegó a indicarnos con detalle el curso de uno de aquellos túneles, que decía llegaba hasta el lejano río! Esto es, sin duda, un disparate absurdo. Lo único verdaderamente cierto era que nosotros nos encontrábamos en el reconocido emplazamiento del viejo Bergidum. Se han encontrado allí monedas romanas de plata y don López, el notario público, tuvo la amabilidad de entregarle dos a mi esposa. También habían encontrado una moneda de oro en la que venía inscrito el nombre de Sisebutus Rex, por una cara, y por otra, Bergio Pius, lo cual demuestra que este lugar tuvo su importancia en los tiempos de los visigodos; los moros fueron quienes lo devastaron»

Es lógico, si pensamos que un lugar tan destacado en el paisaje, y que era utilizado sistemáticamente como fuente de extracción de piedra para las construcciones circundantes, debió dejar huella en el imaginario popular.

Quizá el documento más significativo respecto a la investigación científica sobre el castro, lo proporciona un documento del siglo XVI que habla de dos puertas del castro. La del Sol y la del Viento. Estas puertas debieron perdurar al menos hasta finales del siglo, y luego parecen haber sido desmontadas hasta la base. Una excavación arqueológica llevada a cabo por Inés Díaz ha descubierto sillares monumentales de granito en la puerta oriental, la del Sol. La puerta occidental aún no ha sido excavada.

El yacimiento

Se ubica en las inmediaciones de la localidad de Pieros, entre los municipios de Cacabelos y Villafranca. El río Cúa discurre a los pies de un cerro de 638 metros de altitud.

El resto arqueológico más significativo en el paisaje es una muralla tardorromana, de la que se tiene referencia, como vimos arriba, desde época moderna. A pesar de haber sido tradicionalmente identificado con Bergidum Flavium, hay que tener en cuenta que, relativamente cerca, se encuentra otro gran yacimiento, el de la Edrada, que ha abierto el debate sobre la ubicación de esta localidad que mencionan las fuentes. No obstante, se acepta comúnmente que Bergidum es Castro Ventosa.

Es un castro de grandes dimensiones, algo más de seis hectáreas, y un perímetro superior a los 1200 metros. Desde esta cima, actualmente utilizada en tareas agrícolas, se tiene una vista en altura de todo el entorno, lo que contribuye a su importancia como lugar estratégico.

Bergidum. Castro Ventosa
Plano general del castro (Strato, 2004)

Se ha investigado en al menos cuatro fases1. Una en los años 70 del siglo pasado por Mañanes Pérez 2. En los años 80 se investigó la muralla por parte de Inés Díaz, que os comento abajo. En 2001 Strato S.L.3 lleva a cabo varias tareas de investigación y sobre todo consolidación y restauración de la muralla, y a partir de 2006 se excavó por el CSIC.

Cronología

Se le atribuye un periodo de fundación durante el Bronce Final y primera Edad del Hierro, con materiales, que en ninguna de las excavaciones han aparecido en posición primaria según lo publicado hasta la fecha (hay que decir que permanecen inéditas varias de las excavaciones realizadas, por lo que no se conoce por la comunidad científica con certeza todo el material recuperado así como las investigaciones realizadas).

El siguiente periodo documentado de ocupación es el relacionado con la muralla tardorromana, en torno al siglo III d.C. donde los materiales sí están en posición primaria y se componen de materiales óseos, cerámicos y numismáticos.

El periodo intermedio entre este amplio periodo de tiempo solo aparece documentado por las referencias en las fuentes escritas, no habiendo sido arqueológicamente demostrado hasta la fecha por falta de investigaciones y publicaciones.

Bergidum. Castro Ventosa
Muralla de Castro Ventosa. Foto creative commons

Desde la construcción de la muralla tardorromana hasta la invasión musulmana se han documentado restos arqueológicos 4, como una preciosa peineta de hueso5, de origen europeo oriental, atribuible a la confederación goda, así como restos óseos del mismo periodo, pero también hallazgos numismáticos bajoimperiales.6

El tercer momento de ocupación, documentando a través de materiales, también en posición secundaria pertenece a la Edad Media plena. Momento en el que además existe constancia documental de los diversos avatares del lugar. 7

Restos visibles, la muralla, torres y puertas

Las actividades arqueológicas, como es lógico, se han centrado en la muralla.8 Se ha documentado que el cerro estaba completamente rodeado por esta defensa, compuesta de bloques de cuarcitas, pizarras y algunos sillares de granito reaprovechados, además de numerosos cantos de río, todo ello unido por argamasa (hay que tener en cuenta que la conservada es tardorromana).

La técnica constructiva es de muros de sillarejo de unos 50 cm de espesor en el paramento externo e interno. Se observa una alternancia de sillares en horizontal que le da un aspecto estratificado a la pared. El relleno está hecho con mampuestos unidos por argamasa. La cimentación es de cantos rodados de tamaño muy variable.

Bergidum. Castro Ventosa
Torreones semicirculares de la muralla. Foto Ileón

En cuanto a los torreones, se han documentado al menos doce, de planta semicircular. También dos puertas,[€fn_note]Marcos Contreras, G. J., Encinas, J. M. V., Carbajo, M. Á. M., Tejeda, J. C. M., Gracia, F. J. S., & Orallo, E. F. (2007). Novedades arqueológicas de Castro Ventosa (Villafranca del Bierzo-Cacabelos, León): excavación de la puerta oeste y otras intervenciones en el recinto amurallado. In Murallas de ciudades romanas en el occidente del Imperio. Lucus Augusti como paradigma. Actas del Congreso Internacional celebrado en Lugo (26–29. XI. 2005) en el V aniversario de la declaración, por la UNESCO, de la Muralla de Lugo como Patrimonio de la Humanidad (pp. 417-445).[/efn_note] que concuerdan con la descripción de la documentación del siglo XVI descrita arriba.

En la occidental se perciben los arranques de dos bastiones a los lados de un vano de 7 metros de ancho por el que se entraría al recinto amurallado. En este sitio se produjo un hallazgo de monedas romanas de Constantino. Esta entrada corresponde a la vía Augusta en dirección a Lucus Augusti.

La puerta este, donde también se produjo un hallazgo numismático, conectaría con la vía Nova, entre Asturica Augusta y Bracara Augusta. En las excavaciones arqueológicas se documentaron esos grandes sillares monumentales de los que os hablé arriba.

Datación de la muralla

Ha sido siempre objeto de controversia, atribuyéndole unos autores una época medieval y otros romana. En el estudio sistemático que se hizo por parte de Inés Díaz en 1988 9, se determinó que los materiales de construcción eran homogéneos, y que por la técnica, así como por los hallazgos numismáticos, se podía datar al menos hacia el 307 d.C. no existiendo apenas materiales de época altoimperial recuperados en las excavaciones.

La autora propone la construcción de esta muralla en el contexto de los conflictos sociales en el imperio durante el siglo III que en Hispania, en esta zona, estaban protagonizados por los Bagaudas. Su uso se hizo necesario desde entonces, hasta la época de las invasiones germánicas, cuando el recinto amurallado es ocupado por ellos.

La destrucción de la muralla comenzó pronto, en época medieval, cuando tras el rechazo por parte de los monjes de Carracedo a que se repoblara el castro, les fue concedido el derecho a desmontar los muros y llevarlos para la construcción del monasterio. Su uso como cantera de piedra ha continuado a lo largo de la historia.

Dónde ver los restos arqueológicos

Se pueden ver materiales de las excavaciones en el Museo de León y en el Museo de Cacabelos, donde están la mayoría de piezas recuperadas.

Notas al pie y bibliografía

  1. Encinas, J. M. V. (2003). Bérgidum-Castro Ventosa: elogio de una zona arqueológica de El Bierzo. In Actas de las Jornadas sobre Castro Ventosa (pp. 173-187). Ayuntamiento de Cacabelos.
  2. Mañanes, T. (2018). Protohistoria y romanización en la provincia de León: habitat y cronologias. Portugalia: Revista de Arqueologia do Departamento de Ciências e Técnicas do Património da FLUP4.
  3. MUÑOZ, D. F., & CAMPOMANES, D. E. DOCUMENTACIÓN DEL ÁREA DE PROTECCIÓN DEL YACIMIENTO DE CASTRO VENTOSA. Castro Ventosa, 165.
  4. Rodríguez, C. F., & Pérez, C. L. (2003). Análisis de un conjunto de materiales arqueológicos procedentes del Castro de la Ventosa (El Bierzo-León). In Actas de las jornadas sobre Castro Ventosa (pp. 49-62). Ayuntamiento de Cacabelos.
  5. Rodríguez-Aragón, F. P. (1996). La cultura de Tcherjahov, la diáspora gótica y el peine de Cacabelos. Boletín del Seminario de Estudios de Arte y Arqueología: BSAA, (62), 173-184.
  6. Álvarez, J. L. A. (1990). Los suevos y visigodos en la provincia de León. Memorias de historia antigua, (11), 295-316.
  7. de Paz, J. A. B. (2003). Castro Ventosa en la Edad Media. In Actas de las Jornadas sobre Castro Ventosa (pp. 131-152). Ayuntamiento de Cacabelos.
  8. Tejeda, J. C. M., Orallo, E. F., Contreras, G. J. M., Carbajo, M. Á. M., & García, F. J. S. (2003). Intervención arqueológica en el perímetro murado de Castro Ventosa (Cacabelos, León). 2001. In Actas de las Jornadas sobre Castro Ventosa (pp. 203-226). Ayuntamiento de Cacabelos.
  9. Alvarez, I. D. (2003). Intervención arqueológica en Castro Ventosa: limpieza de las murallas de 1988. In Actas de las Jornadas sobre Castro Ventosa (pp. 35-48). Ayuntamiento de Cacabelos.
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Fon S.P.
Apasionado por la arqueología e historia del pueblo astur. Pateando museos y yacimientos entre el Cantábrico y el Duero. Excavando cuando puedo. Divulgando desde hace más de 20 años.

2 COMENTARIOS

  1. Magnífico artículo. Sólo comentar que a finales de los años 70, se recupero en este castro un interesante fragmento de ladrillo con escritura cursiva. Ha sido estudiado por el profesor Diego Santos y por Antonio Juaneda y publicado en el Boletín del Instituto de Estudios Asturianos n° 116. Diego Santos le da una cronología de época visigoda entre el siglo V y VIl.

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