Torques y brazaletes de Villabona, Tineo. 1935. Archivo del Museo Arqueológico de Asturias. (García Vuelta 2018)

En una ocasión estaba hablando con una arqueóloga a la que la palabra «celta», en relación con los astures, le provoca repelús. Yo le decía que, entre otros objetos arqueológicos, los torques del tipo de los que aparecen en territorio astur transmontano, o la diadema de Moñes, son un indicio de la «celticidad» de la orfebrería astur, al menos la de los siglos inmediatamente anteriores a la conquista de Roma.

Ella me decía que no podía aceptar ese argumento ya que ninguno de los torques, «supuestamente» descubiertos en Asturias, había aparecido en un contexto arqueológico, cosa que sí pasa en Galicia.

En aquel momento, como ahora, me pareció un argumento peregrino, pero no le faltaba razón en cuanto a que todas las piezas documentadas hasta ahora provienen de hallazgos casuales. Lo que no creo es que porque no hayan aparecido en una excavación arqueológica no se pueda documentar su procedencia astur.

Más allá de lo bizantino de la discusión sobre lo céltico, lo cierto es que me motivó a investigar sobre la información de la que disponemos en relación a este tipo de orfebrería, en busca del origen de estas piezas y la poca información que tenemos sobre su descubrimiento.

Arqueólogos como Jose Luis Maya o Ángel Villa Valdés, y sobre todo, el gran experto en el tema que es Óscar García-Vuelta del CSIC, han realizado un buen número de publicaciones en este sentido, y es a ellos a quien debemos agradecer la información que tenemos sobre los torques astures, no me olvido de etnógrafos como Alberto Álvarez Peña y sus importantes aportaciones al proceso de investigación. Como os podréis imaginar, de muchos no tenemos imágenes y es una pena, porque si las tuviéramos, al menos podríamos obtener alguna información tipológica, de ahí la importancia de la documentación gráfica de cualquier hallazgo.

En este artículo quiero hacer una exposición de las piezas de las que se tiene noticia y un pequeño corpus de información sobre cada una. Está ordenado de más antiguo a más reciente.

El torques de Almazán (En torno a 1496)

De esta pieza legendaria escribí un post hace tiempo. Sabemos de su existencia por el cronista de Indias, Gonzalo Fernández de Oviedo y Valdés1, asturiano y al servicio del príncipe Juan, hijo de los Reyes Católicos.

Torques de Almazán, en Maya, 1989

Os dejo toda la historia en este enlace, pero me traigo la cita del cronista sobre el descubrimiento:

«Diré yo aquí un indicio de la riqueza e abundancia del oro de Asturias (en algún tiempo), que vino a manifestarse en Almazán, el año de mill e cuatrocientos e noventa e seis años, estando los Reyes Católicos y el serenísimo príncipe don Joan, su primogénito (mi señor), y la serenísima reina doña Joana, nuestra señora […] acaesció en Asturias de Oviedo, que un pastor que guardaba ganado, andando en el campo, se halló, en un monte áspero e lejos de poblado, un collar de oro o cerco, de una pieza todo»

No hay duda de que el torques aparece en territorio asturiano, es decir, astur transmontano. La pieza tenía una forma muy similar a torques de tipo celtibérico, más que atlántico, posiblemente aparecido en la zona central o centro-oriental de Asturias. No hay mucha más información.

El torques del castro de doña Paya (1803)

Durante el siglo XIX comenzamos a tener referencias de hallazgos fortuitos, o por buscadores de tesoros de este tipo de piezas. Comenzaba a despertar el interés por la arqueología en España y los anticuarios coleccionaban este tipo de piezas, que por otra parte compraban y vendían acabando por desaparecer la mayoría sin dejar rastro, se supone que fundidos en las joyerías de Oviedo, Gijón o Avilés.

El torques del castro de doña Paya aparece citado en varios escritos2. Fortunato Selgas3 lo menciona en sus apuntes arqueológicos.

«[…] a finales del siglo pasado percibiase la planta de sus numerosas dependencias, de las que hemos visto una detallada descripción hecha por un aficionado a las antigüedades de aquel tiempo. De ella colegimos que en la época romana, y acaso en la prehistórica, existía allí un Castro de grande extensión, y confirma nuestro aserto el haberse hallado en 1804 entre sus ruinas un torques o collar, de oro macizo, labrado en forma de C, joya usada mucho antes de la fecha que le asigna el citado anticuario. La fortaleza del lugar, su pintoresca situación sobre el valle del río, y probablemente el ser oriundo de aquí Bermudo Armentariz, fue la causa de que el derruido Castro se transformara como el de Gauzón en palacio, aprovechando en su restauración los restos que quedaban de la primera fábrica.[…]»

El asentamiento está perfectamente documentado y aunque no hay más referencias, lo cierto es que su aparición en el castro está clara. Es un castro del bajo Nalón, en el centro de Asturias. Por cierto, me han dicho que este año lo van a desbrozar, espero poder hacer una visita entonces porque ahora es impracticable.

Los torques de la Lloridosa, Lluces, Colunga. (1838)

La publicación de este conjunto de torques es muy reciente, 2018, y se la debemos a Oscar García-Vuelta, quien en su trabajo incansable en la documentación de la orfebrería astur, encontró esta referencia a un descubrimiento publicado por Soto Cortés en un cuadernillo titulado. «Tiempos dudosos. Varia. Indumentaria» el 5 de septiembre de 1898 4.

El anticuario y coleccionista recoge el descubrimiento de tres torques en la finca de la Lloridosa, entre La Busta y Lluces. Sabemos el nombre de su descubridor, Trifón Álvarez y que las piezas se descubrieron al arar un campo. Sabemos con exactitud la finca en la que aparecieron, (aproximadamente hacia el centro). Posteriormente fueron vendidas en Madrid y Gijón.  Dice Soto Cortés:

«Hacia el año del (1)838 estando arando Trifón Álvarez, labrador de unos 36 años de edad (poco más o menos entonces) en compañía de su hijo 2º Juan en el sitio de la Lloridosa -tierra entonces hoy rozal- situada entre Luces y La Busta -término esta aldea del concejo de Villaviciosa y Luces de Lastres- – La Lloridosa que es cerca del río del Bayo, es termino de Lastres- sacó el arado tres piezas de oro bien trabajadas, dice hoy (5 de Set 1898) el Juan Álvarez, y por las intrincadas y raras señas que da y explicaciones de las 3 piezas parece referirse a un torques romano…»

Como bien apunta García Vuelta es un sitio donde ya se han producido varios hallazgos arqueológicos, pero no aparece ningún castro en la zona.

Los torques de la colección de Soto Cortés (1882)

El de Soto Cortés es un extraordinario grupo de objetos, en ocasiones fragmentados, y repartidos por varios museos del mundo, de orfebrería castreña.

Sebastián de Soto Cortés era un potentado asturiano del siglo XIX que contaba entre sus aficiones con la arqueología. Creo que su archivo no ha sido estudiado en profundidad hasta ahora, porque en parte se ha perdido al fragmentarse en varias colecciones antes de la venta de la casa solariega de Labra, donde residía. A su colección pertenecen torques, colgantes y unos fragmentos de la diadema de Moñes.

Placas originales y fotos actuales de la colección soto Cortés. Fotos OGV MAN

En cuanto a los torques, consta en la documentación que no se ha perdido que compra un lote que fue descubierto en Villamayor al excavar los cimientos de una casa. Entre los objetos estaban varios fragmentos de un torques. Luego, García-Vuelta5 afirma que por su descripción parecen ser los fragmentos que adquiere el Museo Arqueológico Nacional con el nº de inventario MAN 33.133-37-38 y del que os dejo foto aquí, del propio autor.

Torques perteneciente a la colección Soto Cortés. MAN. Foto Oscar García Vuelta
Torques perteneciente a la colección Soto Cortés. MAN. Foto Oscar García Vuelta

Recientemente, el investigador del CSIC ha demostrado la procedencia de Piloña de estas piezas, junto con los fragmentos de la diadema de Moñes, actualmente en el MAN, aclarando la confusión mantenida durante un siglo sobre su procedencia.

Torques de Langreo

Otro de los torques de la colección de Soto Cortés es el conocido como de Langreo, posiblemente uno de los mejor conservados hasta hoy. La información que se tiene sobre esta pieza es escasa. Ingresa en el Instituto Valencia de don Juan, en Madrid, en el año 1928. En la documentación de entrada se anota que fue comprado al joyero ovetense Pedro Álvarez. Sería otro incansable estudioso de los torques del noroeste de la península ibérica, López Cuevillas, quien aportó el dato de su descubrimiento, fruto de sus investigaciones, y lo situó en Langreo.

Torques de Langreo. Foto Perea Caveda, Alicia. IVDJ
Torques de Aller (1901)

La referencia a estos torques nos la da Julio Somoza a principios del siglo XX

“[…] Los objetos encontrados en Aller, debían ser muy apreciables, como lo son los de un reciente hallazgo (1901) del que formaban parte varios torques de oro macizo, alguno de los cuales posee hoy el aficionado Sr. Soto Cortés […]”

Jose Luis Maya también hizo estudios sobre este conjunto, pero el dato más espectacular lo proporcionó hace pocos años Alberto Álvarez Peña6, quien recogía el testimonio de un vecino de Serrapio, que proprocionó datos sobre el descubrimiento.

Al parecer, los operarios de la mina La Industrial, haciendo una trinchera derribaron un viejo bosque de castaños, bajo el cual apareció un conjunto de torques. Dice literalmente

«Al tirar la castañar, debaxu, apaeció’l tesoru unes rodielles d’oru que llevábales enroscaes nel cayáu un juráu de la mina, de la empresa, nun sé si sería Cándido de Serrapio, que yá morrió»

Villa Valdés plantea la hipótesis de que los torques que actualmente se muestran en el Museo Arqueológico de Asturias, pertenezcan a este conjunto.

Torques de doble escocia del museo Arqueológico de Asturias. Foto propia
Torques de doble escocia del museo Arqueológico de Asturias. Foto propia
Torques de Villabona, Tineo (14 de marzo de 1935)

Este es un torques curioso, porque está perfectamente documentado debido a lo relativamente reciente de su descubrimiento. Esta pieza aparece en el transcurso de una sestaferia7 con el objeto de limpiar un camino. Sabemos hasta el nombre de su descubridor, Ceferino Fernández. Y lo sabemos porque su descubrimiento acabó en una denuncia de sus compañeros de trabajo al no querer repartir las ganancias del hallazgo con ellos. Tras haberlo requisado la Guardia Civil, pasó al Ayuntamiento de Tineo que lo envió al general Aranda para contribuir al Tesoro Nacional promovido por el régimen franquista.

El conjunto es la foto que encabeza esta entrada.

De la documentación recogida sobre el proceso en el ayuntamiento de la localidad se sabe con cierta precisión el lugar donde fue descubierto. En torno al 14 de marzo A una distancia aproximada de 1km de Tineo, hacia la entrada de un prado (García-Vuelta, 2018). El citado Ceferino Fernández rompía a pico una piedra o montículo en la margen derecha del camino. Al romper la roca vio las piezas, es decir, un torques y tres brazaletes.

Oscar García Vuelta ha hecho un increíble trabajo de documentación de estas piezas que podéis encontrar en el libro Arqueología Castreña de Asturias8 Es espectacular y motivador ya que nos demuestra lo que se puede hacer gracias a la archivística y creo que la arqueología asturiana va a estar siempre en deuda. con él. Tuve la suerte de conocerlo en persona y es un tío bien majo por cierto.

Los que quedan por descubrir y los que no están documentados

Por supuesto en esta relación no están todas las piezas, sólo aquellas de las que se ha conservado documentación, y hay algunas más, ya que se sabe de algunos descubiertos en el castro de Morillón, del que informaba Fermin Canella a finales del XIX, otro en Pravia, etc…

Viendo la densidad de hallazgos en Galicia, por ejemplo, parece razonable pensar en que aún quedan piezas como estas por aparecer. Muchos de los torques encontrados responden al grupo de ocultaciones no asociados necesariamente a un poblado fortificado.

Quizá nos está dando pistas de que, a ver si nos damos cuenta de una vez, tenemos que salir a explorar fuera de las murallas de los castros. Por cierto, en lugares no señalados como yacimientos arqueológicos. De ahí la relevancia del debate actual sobre detección metálica y arqueología.

Los torques son objetos valiosos económicamente, pero mucho más en cuanto a la información arqueológica que nos pueden aportar. Es importante que tengamos documentado el contexto arqueológico de estas piezas, antes de desenterrarlas, porque nos aportaría una información imprescindible y sobre todo inédita hasta ahora en nuestro territorio. En realidad esto mismo se puede decir de cualquier resto arqueológico, así que detectores si, pero siempre que se usen por personas con responsabilidad e información.

Si no lo hacemos así tendremos lo que hasta ahora, vitrinas con objetos bonitos pero sin ninguna información como sucede actualmente con piezas de este tipo expuestas en los museos.

También, como dice García Vuelta, a pesar de que no esté documentado su hallazgo de forma arqueológica, podemos extraer mucha información de los archivos. Documentación que debería ser preservada, y hacer accesible para todos los investigadores, lo que facilitaría en gran medida la identificación de las piezas con lo que dejarían de ser, en parte al menos, vacíos hallazgos casuales y aportando información sobre su procedencia, como se ha podido hacer con los que os cito aquí.

Notas al pie y bibliografía

  1. Maya González, J.L. (1989) Los castros en Asturias. Ed. Silverio Cañada
  2. A. J. Bances y Valdés (1911) “Noticias históricas del concejo de Pravia”, Boletín de la Real Academia de la Historia, LIX, pp. 5-122
  3. Selgas, F. (1881) De avilés a Cudillero. Apuntes de un viaje histórico y arqueológico. II. Concejo de Castrillón – Soto del Barco – Castillo de San Martín de las Arenas (continuación). En Revista de Asturias: ilustrada científico-literaria, Tomo cuarto, año V, número 1. pp 7-8
  4. García-Vuelta, O. (2019). Notas sobre hallazgos desaparecidos de orfebrería antigua en Asturias: el torques de Valentín (Coaña) y los conjuntos de Villabona (Tineo) y Luces (Lastres, Colunga).
  5. Vuelta, O. G. (2016). Orfebrería castreña en Piloña (Asturias),según la documentación del archivo del Museo Arqueológico Nacional. Boletín Del Museo Arqueológico Nacional, 34, 99–120.
  6. Álvarez Peña, A. (2013) Los torques ayeranos de la colección Soto Cortés. En Estaferia Ayerana, nº18
  7. Diccionario de la Llingua Asturiana: «Trabajo comunal para reparar los caminos [Lln. Cl. Ll. Ri. Tb. Gr. JH.] . Jornada que dedica un vecindario al arreglo de sus caminos [Pr (Cv). Cv.] . Trabajo comunal para arreglar caminos (que solía tener lugar los viernes) [LV. Pa. Cb*. Sb. Ay. R.]
  8. VV.AA (2018) Arqueología castreña en Asturias. Contribuciones a la conmemoración del Día García y Bellido. A. Villa Valdés y F. Rodríguez del Cueto (dir y coord). E. Fundación Valdés Salas.
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Fon S.P.
Apasionado por la arqueología e historia del pueblo astur. Pateando museos y yacimientos entre el Cantábrico y el Duero. Excavando cuando puedo.

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