Perspectiva del castro de doña Paya sobre el Nalón (en primer plano a la derecha), al fondo la desembocadura. Elaborado con Google Earth

Uno de los castros asturianos que más despierta mi imaginación es el castro de doña Palla, en el concejo de Pravia. También conocido como de Peñaullán, se ubica en la falda de los montes de Fontebona, colgado en la margen del Nalón del que tiene una perspectiva de control inmejorable.

Es uno de esos lugares de los que se tiene información desde hace siglos, debido a la presencia de ruinas que llamaron la atención de los pobladores del lugar. Unas estructuras  que la investigación ha determinado que son de origen medieval sobre un asentamiento prerromano y romano. Un lugar desde antiguo asociado a multitud de leyendas de tesoros y lugares encantados del que hoy os quiero hablar.

Índice

El asentamiento

Morfológicamente es un castro casi circular defendido por tres cauces de ríos y arroyos. El lado de la montaña se dotó de un gran foso complementado con otros secundarios, murallas y taludes. Vamos, una auténtica fortaleza a poca distancia de la costa.

El castro ya fue reconocido por J.M González en la década de los 50 como castro prerromano. Hay referencias a diversos hallazgos áureos a finales del XIX y principios del XX que apuntan, junto con la morfología del lugar a un castro prerromano que posteriormente fue ocupado en época romana que parece ser el momento en el que se transforma en una fortaleza, o torre de vigilancia sobre el Nalón, que posteriormente se reocupará en época medieval.

Es probable que el surgimiento en época imperial de Flavionavia significara el ocaso de los poblados fortificados astures de ese periodo. La capital administrativa romana de los pésicos atrajo a gentes de los alrededores dando lugar a una civitas y a un nuevo modelo de explotación agrícola y comercial de la zona.

Hallazgos de chalgueiros

Como os decía al principio, el castro tuvo su chalgueiru oficial, es decir, un buscador de tesoros. Se llamaba Emilio Fernández Cuervo y había nacido en el propio pueblo de Peñaullán, del que nos ha llegado testimonio de leyendas y mitos asociados a este sitio.

Cito un párrafo del enlace que os acabo de poner, para que veáis el goteo de saqueos a los que el sitio fue sometido. «Emilio, recuerda sus comienzos como buscador de tesoros, atribuyéndolos al descubrimiento casual, durante una salida al monte para cazar con un vecino, Arturo González, de una cuevina de ná en la que había una poza. El hallazgo hizo que Arturo recordara que su suegra Serafina decía que en la antigüedá decían los antiguos que aquí que había un tesoro, que se corría que había aquí un tesoro, así que se decidieron a pedir permiso al dueño del terreno y buscar por la zona. Cuenta Emilio que encontró una lanza, encontré ciertas cosas, utensilios de fierro de diferentes maneras, hebillones de mulos, ostras de mar (…) un muro , y no era un muro de veinte centímetros, había sitios que tien cuatro metros de grueso, (…) una pipa, (…) cinco mallas como si fuera la cadena de un reló (…).

Siguiendo el relato de Emilio vemos, como en tantas ocasiones, que sus hallazgos, incluidos como si fueran dientes de personas, y  huesos y cincuenta mil cosas, no eran ningún tesoro de los moros, sino huellas y restos de antiguos pobladores. »

Qué pasó con el castro de Doña Palla
Portada de la Revista de Asturias. Fuente Biblioteca Virtual del Principado de Asturias
Un torques

La referencia al descubrimiento del torques aparece en la Revista de Asturias1.

«[…] a finales del siglo pasado percibiase la planta de sus numerosas dependencias, de las que hemos visto una detallada descripción hecha por un aficionado a las antigüedades de aquel tiempo. De ella colegimos que en la época romana, y acaso en la prehistórica, existía allí un Castro de grande extensión, y confirma nuestro aserto el haberse hallado en 1804 entre sus ruinas un torques o collar, de oro macizo, labrado en forma de C, joya usada mucho antes de la fecha que le asigna el citado anticuario. La fortaleza del lugar, su pintoresca situación sobre el valle del río, y probablemente el ser oriundo de aquí Bermudo Armentariz, fue la causa de que el derruido Castro se transformara como el de Gauzón en palacio, aprovechando en su restauración los restos que quedaban de la primera fábrica.[…]»

Me sorprendió por lo acertado del planteamiento respecto a la ocupación del lugar. El famoso torques de doña Palla fue vendido en Oviedo y desapareció de la historia para siempre, seguramente fundido.

El tesoro de denarios

El castro también proporcionó, con motivo de unas obras, un conjunto de seis denarios, que os muestro en la fotografía, que estaban en poder de un particular hasta que en los años cincuenta se les pudo hacer una primera investigación 2.

Qué pasó con el castro de Doña Palla
fig 1. Tesoro de denarios del castro de doña Palla. (Mallo Viesca, 1969)

No es extraña la aparición de objetos de época romana, si tenemos en cuenta que el concejo de Pravia es con toda probabilidad uno de los más romanizados de toda Asturias, por su posición en la desembocadura del río Nalón, y la disponibilidad de territorio muy fértil y apto para explotaciones agrícolas.

No es menos cierto tampoco que el lugar ya estuvo densamente poblado en época castreña por las mismas razones y que incluso en el Paleolítico fue una zona de explotación de recursos, es decir, tampoco es que Roma haya descubierto nada nuevo.

Lo que sí es evidente es que es necesaria una investigación más en profundidad para determinar con exactitud la relevancia que tuvo esta zona dentro de la cultura astur ya que su posición cercana a la costa, con otros castros que presentan muchísimas posibilidades como el del castillo de San Martín, (del que seguimos esperando la publicación de las excavaciones realizadas en los años 90), podrían arrojar mucha información sobre el comercio de los astures antes de la llegada de Roma.

El castro y las últimas investigaciones

En 1986 se realizaron una serie de sondeos por el arqueólogo Francisco Javier Menéndez Conde dentro del ámbito de la extensa investigación sobre este territorio en época medieval. Es precisamente en el castro donde se ubica la llamada torre de doña Urraca, en el terreno de doña Palla (o doña Pelaya).

Está incluido en la Carta Arqueológica del concejo de Pravia desde 1995 y en el catálogo de fortificaciones medievales del Proyecto Castella coordinado por Avelino Gutiérrez González entre 2005 y 2010 así como en el Inventario del Patrimonio Cultural de Asturias (IPCA) del 23 de diciembre del 2013.

El Ayuntamiento de Pravia anunció a finales de 2003 la compra de los terrenos del castro de Doña Palla a un propietario privado por valor de 33.000 euros, e inmediatamente después el grupo investigador en topografía y cartografía del campus de Mieres de la Universidad de Oviedo, encabezado por el profesor José Antonio Suárez, realizó diversos estudios topográfico y cartográfico del entorno del castro de Doña Palla, en una extensión de 25 hectáreas. También se realizaron algunas excavaciones que tampoco han sido publicadas.

En 2016 la asociación de mujeres de Peñaullán, y el grupo de Ciudadanos del ayuntamiento de Pravia manifestaba su preocupación por el mal estado de conservación del lugar, donde no se ha hecho nada por su adecuación a las visitas o siquiera su señalización.

En 2020 insistían de nuevo con la publicación de este vídeo, y seguía sin hacerse absolutamente nada. No tengo constancia que se haya hecho nada nuevo desde entonces. Sigue sepultado bajo una plantación de eucaliptos a la espera de la intervención de las autoridades del Principado.

Notas al pie y bibliografía

  1. Selgas, F. (1881) De avilés a Cudillero. Apuntes de un viaje histórico y arqueológico. II. Concejo de Castrillón – Soto del Barco – Castillo de San Martín de las Arenas (continuación). En Revista de Asturias: ilustrada científico-literaria, Tomo cuarto, año V, número 1. pp 7-8
  2. Mallo Viesca, M. (1969) «Tesorillo de Doña Palla». Archivum, t. 19 p. 93-97
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Fon S.P.
Apasionado por la arqueología e historia del pueblo astur. Pateando museos y yacimientos entre el Cantábrico y el Duero. Excavando cuando puedo.

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