Estudio de los restos óseos asociados a los cascos de Ribadesella

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Otro de los trabajos más esperados y que se puede leer en el último Excavaciones arqueológicas en Asturias, es el de los restos óseos asociados a los cascos de Ribadesella en el Picu Les Torres1, llevado a cabo por un equipo liderado por el arqueólogo Ángel Villa Valdés. Este yacimiento, además de las dos espectaculares piezas de bronce, permite documentar el uso funerario de una cavidad a lo largo de un amplio arco cronológico. Entre los materiales recuperados, los restos óseos pasaron bastante inadvertidos, pero constituyen una fuente de información fundamental para comprender tanto las prácticas funerarias como las dinámicas sociales y simbólicas asociadas a este espacio.

El estudio distingue claramente dos momentos de uso funerario: uno correspondiente al Calcolítico y otro a la Edad del Hierro, cada uno con características propias en cuanto a tipo de depósito, estado de conservación y contexto arqueológico.

Contexto general de los hallazgos

Los restos aparecen en dos áreas diferenciadas de la cavidad: por un lado, en la galería C, vinculados a un depósito de la Edad del Hierro; por otro, en un pequeño camarín lateral, donde se documenta un enterramiento calcolítico. Esta distribución espacial no es casual, sino que refleja usos diferenciados del espacio subterráneo, probablemente relacionados con distintas concepciones rituales y funerarias.

En ambos casos, los restos se encuentran asociados materiales arqueológicos —cerámicas, elementos metálicos, fauna y objetos de industria ósea—, lo que permite interpretar los contextos no como simples acumulaciones de huesos, sino como depósitos estructurados con significado cultural.

Croquis general de la cuevas de Picu Les Torres, en Ribadesella. En ella se sitúan los hallazgos. Elaboración Ángel Villa Valdés
Croquis general de la cuevas de Picu Les Torres, en Ribadesella. En ella se sitúan los hallazgos. Elaboración Ángel Villa Valdés

Un individuo perinatal de la Edad del Hierro

Los restos humanos correspondientes a la Edad del Hierro fueron recuperados en el sondeo 1, abierto en la galería C de la cueva. Este espacio es especialmente relevante, ya que en él se localizaron los célebres cascos metálicos junto con materiales cerámicos y otros elementos asociados. Los restos óseos proceden de un estrato de tierra oscura con abundantes piedras, que constituye el nivel arqueológico principal vinculado al depósito.

Es importante señalar que este contexto había sido parcialmente alterado por un hoyo de expolio, lo que implica que los materiales recuperados —incluidos los restos óseos— no se encontraban necesariamente en su posición original exacta. No obstante, la coherencia del conjunto permite afirmar que todos ellos formaban parte de un mismo depósito

A pesar de todo los restos documentados en este contexto son muy limitados desde el punto de vista anatómico. Se identificaron únicamente dos elementos óseos: un cúbito y un radio. Ambos pertenecen a un mismo individuo, cuya edad biológica ha sido determinada como perinatal, es decir, un individuo fallecido en el momento del nacimiento o en un periodo inmediatamente anterior o posterior.

Uno de los cascos de Ribadesella. Iván Cuervo Berango.
Uno de los cascos de Ribadesella. Iván Cuervo Berango.

Datación y aspectos de la dieta

El análisis radiocarbónico realizado sobre uno de los restos óseos ha permitido situar este individuo en un intervalo cronológico comprendido, con mayor probabilidad, entre los siglos VIII y VI a. C., con una corrección que ajusta la horquilla a aproximadamente 750–500 a. C. Esta cronología coincide con la fase temprana de la Edad del Hierro en la región, y resulta coherente con la datación de otros materiales asociados, como los cascos metálicos y las cerámicas.

Uno de los aspectos más relevantes del estudio de este individuo perinatal es la información proporcionada por los análisis isotópicos. Dado que se trata de un individuo no desarrollado plenamente, los datos reflejan en realidad la dieta de la madre durante la gestación.

Los resultados indican: un componente medio-alto de productos marinos, la presencia de plantas C4, especialmente mijo.

Este patrón alimentario sugiere una dieta mixta en la que los recursos marinos desempeñaban un papel significativo, algo coherente con la ubicación costera del yacimiento. Asimismo, el análisis apunta a prácticas agrícolas específicas y a una diversificación de los recursos consumidos.

Interpretación del depósito

La asociación del individuo perinatal con objetos de alto valor simbólico, como los cascos metálicos, así como con cerámicas y otros materiales, sugiere que no se trata de un enterramiento casual. Por el contrario, parece formar parte de un depósito estructurado. La inclusión de restos humanos infantiles en contextos de este tipo ha sido interpretada en otros casos como parte de prácticas simbólicas complejas, aunque en el artículo han optado por no desarrollar una interpretación detallada en este sentido.

Lugar del hallazgo de los cascos de Ribadesella y estado inicial antes de su restauración. Fotos de A. Villa Valdés.
Lugar del hallazgo de los cascos de Ribadesella y estado inicial antes de su restauración. Fotos de A. Villa Valdés.

Un enterramiento calcolítico

El segundo conjunto de restos óseos humanos se localiza en un pequeño camarín lateral, accesible desde la galería principal. Este espacio presenta una superficie reducida y una configuración cerrada, lo que lo convierte en un lugar adecuado para la deposición de restos humanos. El sondeo abierto en este lugar , permitió documentar un depósito funerario claramente diferenciado del contexto de la Edad del Hierro.

Los restos recuperados en este espacio presentan una característica fundamental: carecen de conexión anatómica. Es decir, los huesos no se encontraban en posición articulada, sino dispersos en varios niveles estratigráficos. Las causas posibles que interpretan los investigadores son: procesos naturales, especialmente el arrastre hídrico hacia un sumidero situado en el fondo del camarín. El otro factor posible es el de la manipulación antrópica, una práctica documentada en contextos funerarios calcolíticos, donde la reordenación o extracción de restos podía formar parte de rituales complejos. Ambos factores no son excluyentes y pudieron actuar de manera combinada.

Un individuo adulto

A pesar de la dispersión de los restos, el análisis antropológico ha permitido identificar al menos un individuo con las siguientes características: sexo masculino y una edad superior a 50 años. Su estatura aproximada sería de 1,70 m. Se trata, por tanto, de un individuo adulto de edad avanzada, lo que puede tener implicaciones en términos de estatus social o simbólico, aunque el artículo tampoco desarrolla esta cuestión.

Datación y dieta

La datación radiocarbónica de los restos sitúa este enterramiento en la segunda mitad del III milenio a. C., es decir, en pleno Calcolítico. Esta cronología es coherente con el tipo de ajuar asociado (herramientas óseas) y con las características generales del depósito, que encajan en las prácticas funerarias conocidas para este periodo.

A diferencia del individuo perinatal de la Edad del Hierro, el análisis isotópico sugiere una dieta diferente, probablemente basada en recursos terrestres, lo que puede reflejar cambios en las estrategias económicas y alimentarias entre el Calcolítico y la Edad del Hierro.

Un ajuar funerario

Uno de los aspectos más interesantes de este contexto es la presencia de objetos elaborados en hueso, entre los que se incluyen una espátula, una punta pedunculada y dos botones con perforación en V. Estos elementos forman parte del ajuar funerario y presentan características típicas del Calcolítico. Su presencia refuerza la interpretación del conjunto como un depósito funerario estructurado y con un importante componente simbólico.

Interpretación del conjunto

En el Calcolítico, el camarín lateral funciona como un lugar de enterramiento, posiblemente con prácticas rituales complejas que incluyen la manipulación de los restos. En la Edad del Hierro, el uso del espacio cambia, y los restos humanos aparecen integrados en un depósito que combina elementos funerarios y simbólicos. La presencia de un individuo perinatal en este contexto sugiere prácticas rituales específicas que no responden necesariamente a un modelo funerario convencional.

Os recomiendo la lectura del artículo original ya que proporciona contexto a aquel espectacular hallazgo con el que nos asombramos todos en su momento. Sirve perfectamente para constatar que las piezas, por bonitas que sean, sin un estudio de su contexto, como el llevado a cabo en este artículo, no sirven de mucho.

Bibliografía

  1. Villa Valdés, Á., Menéndez Granda, A., Montes López, R., Lara Piñera, F., de Blas Cortina, M.A., López-Costas, O., Alonso-Llamazares, C., Montero Ruiz, I., García Vuelta, O., Dorado Alejos, A., Busto Zapico, M., Díaz González, T. y Díaz Alonso, D. (2025) Vestigios funerarios del Calcolitico y Edad del Hierro en El Picu Les Torres (Cueves, RIBADESELLA). Excavaciones Arqueológicas En Asturias 2021-2024, 10, 213–223. https://doi.org/10.13039/501100011033 ↩︎

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Me apasiona la historia de Asturias y los astures en todas sus facetas. Pateando museos y yacimientos. Excavando cuando puedo y divulgando como mejor sé.

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