Cuetu Chicu es un viejo conocido de la arqueología asturiana. Ya fue descubierto en 2008 y propuesto para su inclusión en el inventario de patrimonio cultural de Asturias.

Se trata de un asentamiento fortificado que se encuentra a 447 metros de altitud, en las inmediaciones de Benia de Onis. Lo primero que destaca de él es un gran derrumbe de piedra que ha sido objeto de explotación sistemática por parte de las localidades vecinas. Este derrumbe serían los restos de una muralla que rodea la cima del promontorio donde se encuentra.

Tras esa muralla el terreno fue aterrazado para su ocupación. Es un castro muy pequeño, apenas 0.4ha de extensión. Según los técnicos del Principado parece de la Edad del Hierro.

Esta es la descripción oficial del mismo en el BOPA

«El castro de Cuetu Chicu ocupa la parte superior de un pequeño cerro calcáreo localizado al SO de la localidad de Benia, siendo su cota máxima de 447 m s. n. m. El reconocimiento del terreno permitió identificar una ancha faja de piedra que rodea la cumbre del promontorio, de forma muy nítida por toda la mitad occidental. Constituye el masivo derrumbe de una muralla, cuyos paramentos afloran escalonados en la ladera en parte del recorrido, revelando una anchura de entre tres y cuatro metros y mostrando una mampostería a hueso realizada con bloques irregulares, bastamente canteados, y pseudosillarejos, mientras que el macizo interno se compone de un relleno de cascotes y clastos diversos.

Por detrás de la muralla, acomodada al perímetro de su trazado, se labró una terraza artificial de entre tres y seis metros de anchura que se apoyaría en la contención ejercida por aquélla y en la que se desenvolvería el hábitat del poblado. En la mitad oriental del circuito ambos elementos son más imprecisos, en especial hacia el SE, a causa del mayor desnivel natural y de su recubrimiento por la vegetación, pudiendo seguirse, no obstante, a partir del cambio de pendiente que se apoya en resaltes rocosos.

La cima del cerro, rodeada por la terraza y muralla, está ocupada por un denso lapiaz. El recinto de ocupación adopta una planta oval, con un eje mayor en dirección SSO-NNE de unos 90 m y el perpendicular de 70 m, sumando una superficie de algo menos de 4.000 m².

El conjunto de propiedades y características del enclave se adapta a uno de los arquetipos más frecuentes de los castros asturianos, en particular de la zona central y oriental. A falta de estudios específicos, su datación puede asignarse al primer milenio a. C., es decir, a la Edad del Hierro.

El asentamiento se beneficia de su dominio del tramo medio del río Güeña, a la par que se posiciona en el derrotero hacia los puertos de las estribaciones septentrionales de los Picos de Europa. Su hallazgo viene a cubrir la ausencia, nunca bien explicada, de poblados fortificados en el tercio oriental de Asturias.

El yacimiento fue identificado y descrito por Eduardo Pérez Fernández.»

El oriente de Asturias conserva muy pocos asentamientos de este periodo. Tradicionalmente se ha supuesto que los vadinienses tenían una economía ganadera y trashumante que no exigiría la constitución de poblados estables, lo que explicaría esta ausencia.

Parece más bien una falta de prospecciones sistemáticas en busca de asentamientos que no tienen por qué seguir un patrón como el que tenemos en la parte central y occidental de Asturias.

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Fon S.P.
Apasionado por la arqueología e historia del pueblo astur. Pateando museos y yacimientos entre el Cantábrico y el Duero. Excavando cuando puedo.

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