Oviedo, plaza de la catedral esta mañana. Fotografía donde aparecen la mayoría de lugares de los que hablo en este artículo.

La fundación «oficial» de la ciudad y las evidencias de un poblamiento anterior a ese momento, han sobrevolado desde hace décadas sobre la historia más antigua de la ciudad de Oviedo 1. Adelanto que no hay novedades al respecto, de momento, aunque se han realizado excavaciones este año en el caso urbano (os conté la que hicimos en los jardines de La Rodriga) y se proyectan algunas más en los próximos meses en los terrenos de La Vega.

Y es que, o aparece una fuente escrita nueva, o va a ser la arqueología la que nos de datos ciertos de lo que pasó en la colina de «Ovetao» antes de la llegada de los monjes Máximo y Fromestano en el siglo VIII 2. De hecho, ya nos ha dado dataciones anteriores a ese periodo que apuntan al menos a un periodo imperial, sin embargo sigue sin aceptarse, por un amplio sector de la investigación la existencia de un asentamiento romano en esta ciudad. Vamos a hablar de todo ello en este (extenso) post.

Prescindo, para no alargarlo demasiado, del debate historiográfico, que podéis consultar en la bibliografía, y me centro en los restos arqueológicos puros y duros que sustentan la hipótesis de un Oviedo de época romana. También os adelanto que estoy preparando un artículo sobre las dos fuentes de las que hablo en el post, porque merece la pena que se conozca su historia, que es clave para la comprensión del pasado antiguo de la ciudad.

Fundación vs primera ocupación

Pese a que parecen dos conceptos que van de la mano, no tiene por qué ser así. En Oviedo, como en otras muchas ciudades de «origen medieval», concurren dos circunstancias. Una, la de la fundación oficial de la ciudad, generalmente en época altomedieval, o medieval, en la que la documentación escrita nos aporta información sobre el momento exacto de la fundación del nuevo asentamiento, bien sobre uno anterior o bien sobre un territorio nuevo. Es evidente que la fecha fundacional y la de la primera ocupación no tiene por qué ser la misma. Imaginemos las fundaciones romanas sobre antiguos castros en la península ibérica por poner un ejemplo. En época altomedieval, muchos asentamientos de época imperial habían sido abandonados, y se vuelven a ocupar.

Vestigios del palacio de Alfonso III (y de otras épocas) en la calle Schulz de Oviedo / Uviéu. En él se encontraron las columnas romanas que veis más adelante en el artículo.

Debemos tener claro este concepto porque de la fundación de la ciudad sólo voy a hablar en el primer punto, el resto va de la primera ocupación, y esa información nos la aporta, de momento exclusivamente, la arqueología.

La versión oficial de la fundación. Una presura y unos monjes

Existe un documento que pone fecha a la fundación de un monasterio, el de San Vicente, en la colina donde hoy se ubica el centro de Oviedo. Se trata de un pacto monástico que tiene una fecha concreta, el 25 de noviembre del 781, y que relata cómo los monjes liderados por Máximo y Fromestano ocuparon el lugar llamado Oveto. Os dejo la transcripción (tomada de El Tesoro de Oviedo) que hace referencia al momento fundacional:

«En el nombre de nuestro Señor Jesucristo yo, el presbítero Montano, y conmigo, juntamente, todos los siervos de los siervos del Señor que estamos de acuerdo en un único deseo y que competimos por la gloria del Señor, esto es, con sus nombres conocidos: Esperancio, Belasco […] los cuales bajo las órdenes del abad Fromestano y su sobrino, el presbítero Máximo, llegamos a este lugar santo con nuestros bienes, y más abajo corroboraremos y firmaremos, queremos hacer juntamente con nuestro abad un testamento o pacto de cómo vamos a servir a Dios.

No es cosa dudosa, sino muy notorio a muchos, como tú el sobredicho Máximo limpiaste y desmontaste el primero antes de ahora este lugar, que llaman Oveto, y lo allanaste con tus siervos estando espeso y fragoso sin que nadie lo poseyese, y lo despojaste del monte que tenía. Y así después, juntamente con tu tío el señor Fromestano, fundaste en este dicho sitio llamado Oveto una iglesia de San Vicente, diácono y mártir de Jesucristo. «

Pacto monástico de San Vicente. Se encuentra en el archivo de las benedictinas de San Pelayo, junto a la documentación del monasterio de San Vicente. (foto: Tesorodeoviedo.es)

Este documento ha sido objeto de un intenso debate desde el siglo XIX. La postura mayoritariamente aceptada actualmente es que no es el pacto original sino una copia del siglo XII en la que se realizaron algunas interpolaciones (añadidos posteriores). Por poneros un ejemplo, dice que los monjes eran de la regla benedictina y hoy en día se acepta que ésta no se expandió por el norte hasta el siglo X, por lo que lo probable es que los monjes fueran de la Regula Communis de San Fructuoso de Braga, que era la orden habitual en el norte en ese periodo.

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El documento se considera, si bien una copia, una fuente cierta en su contenido esencial, lo que viene a confirmar que, efectivamente, en el 761 los monjes ocuparon la colina, por entonces deshabitada y llena de maleza, y construyeron 20 años después la basílica que dio lugar al monasterio.

Porque en realidad el documento en sí nos habla de dos momentos. Uno inicial en el que 20 años antes del pacto del 781, los monjes ocuparon por «presura» (una forma de ocupación altomedieval de un territorio deshabitado con el objetivo de cultivarlo) bajo la dirección de Máximo. Y otro posterior en el que Frómista, tío de Máximo, se une a esa comunidad y es cuando se construye la basílica primitiva de San Vicente.

Esta precisión que describe el escriba del siglo XII ha sido analizada letra por letra, y tiene sus defensores y detractores. Os remito a la bibliografía si queréis profundizar en el debate historiográfico, aporta datos interesantes. Sin embargo, y por resumir, el pacto dice que en el año 761 se ocupa una colina deshabitada y llena de maleza, y esa es la semilla que da lugar a la ciudad medieval, capital del reino de Asturias con Alfonso II posteriormente.

De ahí para atrás las fuentes están en silencio. No tenemos ningún documento escrito conocido, que nos hable de la colina de Ovetao de ninguna manera. Es el momento de acudir a otras fuentes.

Indicios toponímicos y hallazgos arqueológicos de un Oviedo de época romana

Quizá el primero es la toponimia de la colina 3. El simple hecho de que ya tuviera nombre en el 761 («en este dicho sitio llamado Oveto«) parece un indicio claro de que al menos había población en su entorno se refiriera a él así. Además, no es difícil suponer, que los monjes recibieron ese topónimo de alguien, que habitaría en la zona. Lo que está claro es que ellos no lo bautizan y además respetan el nombre antiguo.

Respecto al nombre de Oveto se han ofrecido diferentes teorías.

Uría Ríu 4 recogió varias en su tiempo, y al menos dos le parecieron razonables. La primera la del toponimista francés Alber Dauzat, que deriva el nombre del latín «urbs vetus», que en Italia da el topónimo «Orvieto», de gran parecido. Además cree que Oviedo sustituye a Lucus Asturum como topónimo. La segunda es que está relacionada con «ovis» (ovejas). Uría ya creía que era imposible que la ciudad no estuviera poblada antes de la llegada de los monjes. Hoy sabemos que el topónimo italiano Orvieto es de origen medieval, y que en época romana tenía otro nombre.

Mucho más recientemente, Xosé Luis García Arias5 interpreta que hay al menos tres posibles explicaciones.

1.-relacionada con Albietum, o «conjunto de peñas blancas».

2.-relacionada con Opidum, o «zona de fortificaciones»

3.-relacionada con Alvietum, o «lugar abundante en arroyos».

Sea como fuere, todas ellas parecen ser prerromanas, o al menos romanas, como veis, lo que refuerza la teoría del poblamiento antiguo del lugar.

En esa línea el propio Cordovilla 6 comenta:  «topónimo, prerromano, Ouetdao (de Oue, agua y tdao=tao, alto)», en relación con que el lugar tuviera varias fuentes. Es uno de los que le da a la colina un uso cultual, más que de asentamiento poblacional. Se propone, según esta hipótesis, defendida por otros autores, que en Oviedo existió algún tipo de templo.

En 1975 F. Escobar7 había propuesto que el topónimo Oviedo derivaba de un teónimo relacionado con Júpiter (Iove). Esto excluiría la elección del lugar como asentamiento de población.

La arqueología nos ha demostrado que tanto la falda del Naranco, como el propio casco urbano moderno de Oviedo tienen restos de villas romanas, y que al menos la vía de Asturica a Lucus pasaba por sus inmediaciones. Es por tanto altamente probable que a la llegada de los monjes a la zona, ya existieran asentamientos rurales en este lugar que la arqueología aún no ha detectado. El estudio de las villas, como la de las murias de Paraxuga8, que se ubicaba bajo la actual facultad de Medicina, presenta ocupación en los siglos entre la antigüedad y la alta Edad Media, y es muy improbable que la colina donde los monjes fundaron el monasterio no hubiese sido ocupado con anterioridad sobre todo porque ofrece unas condiciones de defensa, abastecimiento de agua y control visual del entorno que no pasaría inadvertido, como queda demostrado por la propia elección de los monjes, y la posterior conversión en capital del reino.

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Respecto a las evidencias arqueológicas, a continuación os dejo una relación de los restos que fueron recogidos antes de 2008 (luego os digo por qué esa fecha), en el Oviedo primitivo. Como siempre, os dejo la bibliografía y podéis ampliar allí información.

Fernández-Buelta y Hevia Granda 9, en 1948 hablan de:
-Capiteles de fuste y pilastra, así como basas de mármol «cuya traza es romana», pero pueden haber sido posteriores aunque anteriores a la fundación de San Vicente.
-Antiguos muros que en origen atribuyó a un periodo anterior a Fruela I, pero que luego dudó de su adscripción temporal.
-Lauda con figura de una pantera. Considerada pagana por el autor y por tanto anterior al cristianismo en Asturias. Para Fernández Vuelta es del siglo X.
-Moneda romana, medio bronce de Trajano (final del siglo I d.C.) encontrada en un hueco de un muro. Respecto a esta moneda se ha planteado que sea de época de Adriano, un siglo posterior.

En 1984 González García elabora un recuento de los materiales encontrados en la ciudad que apuntaran a una fecha anterior al 761:
-Pila o piscina fechada con anterioridad al siglo V d.C. (Iglesia de La Corte)

Pila de la iglesia de Santa María de la Corte. Foto Diego Santos, 1974

-Columnas, del palacio de Alfonso III. Piezas del siglo II o III d.C que considera de un palacio romano, que se pueden ver en el Museo Arqueológico de Asturias. Os dejo foto.

Columnas romanas reutilizadas en los palacios de la monarquía asturiana. De ahí la famosa cruz expuesta entre ellas. Procedencia posible Lucus Asturum, o quizá la propia colina de Oviedo, donde fueron encontradas. 

Como os imagináis. Ante tan escasa cantidad de vestigios e incluso la dudosa adscripción de los mismos a un periodo anterior al 761 la idea que prevaleció durante todos estos años, hasta 2008, fue que antes de la fundación medieval no había nada en la colina. Sin embargo…

Y resulta que hay dos fuentes. Museo de Bellas Artes
Durante las obras de ampliación del museo de Bellas Artes de Asturias, situado en las inmediaciones de la plaza de la catedral de Oviedo, saltó la gran sorpresa para el tema que nos ocupa. En el subsuelo se documentan una serie de estructuras y canalizaciones que responden a un modelo constructivo similar al de la conocida fuente de Foncalada 10 que por otro lado se incluye siempre en el periodo del reino de Asturias, atribuida al prerrománico, pero que tras el descubrimiento de la fuente de la calle la Rúa ha sido revisada por una nueva línea de investigación liderada por F. Cordovilla que plantea un posible origen romano para la misma.

La nueva fuente, sin embargo, está situada dentro del perímetro del Oviedo primitivo, vamos a decir, dentro del perímetro de la muralla medieval de la ciudad. Pero la cosa no había hecho más que empezar, Las dataciones obtenidas de los materiales fechables del contexto arqueológico dieron una fecha sorprendente, el siglo IV d.C. lo que nos sitúa al menos en el Bajo Imperio.

Fuente de la Rúa, musealizada en en vestíbulo del Museo de Bellas artes. Se puede visitar gratuitamente.

La fuente de la Rúa, que así se la conoce desde su descubrimiento, realmente es la caja de cimentación tallada en la roca. En las fotos de la excavación se aprecia mejor la planta de la misma. Se trata de una estructura abierta al este, con muros de 2,30 metros. Tendría sobre ella un edículo similar al de Foncalada (foto más abajo).

Excavación de la calle la Rúa

En esta foto de la excavación se percibe mejor la planta. En la parte inferior derecha se ve la huella del manantial que la abastecía. El canal estaría tapado por losas, y el único lugar donde se podría recoger el agua es la pequeña cazoleta que se ve en la imagen.

No parece por tanto un lugar para abastecerse de agua, sino uno de tipo cultual. Según Rogelio Estrada muestra una «construcción de carácter monumental» que nos habla de un lugar poblado y de cierta relevancia en época romana. 11

Fuente de Foncalada. El edificio a dos aguas es de época medieval pero todo apunta a que fue construido sobre cimentación romana.

Las pruebas de C14 se hicieron sobre el mortero de la fuente y los resultados dieron una fecha bajo imperial. concretamente entre el 240 y el 420 d.C. Se trata del mortero más antiguo, en la base de la construcción, lo que no deja lugar a dudas.

Sin embargo no son las únicas dataciones. Los materiales óseos que estaban en un estrato superior al anterior dieron fechas entre el 650 y el 780 d.C. y la tercera muestra, por encima de las anteriores, da fechas entre el 1040 y el 1260.

Además de la fuente, en las excavaciones del museo de BBAA aparecieron un capitel y una moneda de época romana.

-Capitel corintio, siglo III d.C. en buen estado de conservación. Rogelio Estrada consideró que estaba relacionado con la fuente.

El arqueólogo Rogelio Estrada junto al capitel corintio descubierto en el BBAA. Rodríguez Asensio, por aquel entonces director general de Patrimonio. Foto Nacho Orejas

-As de Tiberio, de la primera mitad del siglo I d.C. acuñado en Calagurris 12, similar a los aparecidos en Llagú o La Carisa y asociado al pago de tropas romanas que controlaban el territorio trasmontano una vez dominado en época de Augusto.

As de Tiberio. Excavaciones del museo de Bellas Artes, Oviedo. Foto Jesús Díaz
Lo que podemos esperar en el futuro

Visto lo que se ha excavado en el casco antiguo de Oviedo desde 2008 hasta hoy creo que podemos esperar poco del futuro a no ser que cambien mucho las cosas. Como es habitual en la arqueología de hoy en día, a no ser que haya un descubrimiento importante en este sentido en un seguimiento arqueológico de obras es difícil que aparezca nada. En Oviedo no se excava y tal y como van las cosas tampoco se construye, por lo que poco hay que hacer.

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Las fuentes documentales no se puede decir nunca que están agotadas, y el material es abundante, aunque se ha perdido mucho durante el último siglo, sobre todo tras la revuelta minera del 36 y la Guerra Civil Española. Pero quién sabe, siempre aparece alguna copia de una copia, en una biblioteca que ni te imaginas.

Más que hacer elucubraciones sobre el futuro, prefiero pensar en que en algún momento del mismo veremos como algo normal y perfectamente compatible, que la colina estuviera ocupada en época romana, y que posteriormente fuera abandonada, como tantos otros asentamientos, para luego ser reocupada en el siglo VIII por los monjes.

En el siglo VII por ejemplo, es frecuente la reocupación de algunos castros del noroeste por comunidades monásticas y por grupos de aldeanos que fundan nuevos asentamientos. La disposición de materias primas (piedra de cantería), o simplemente su posición respecto a las vías de comunicación antiguas, las hacen apetecibles para el poblamiento. No es tan extraño que la historia de Oviedo sea esa.

Quizá a partir de ese momento estemos pensando en si hubo una ocupación antes de la romana, ya que la situación es inmejorable para la defensa. Tiene agua, como digo, y además es una colina casi circular fácilmente defendible. Las posiciones castreñas del Naranco, se ven actualmente como torres de defensa o vigilancia de camino de época romana, pero es imposible que no se hubieran dado cuenta de la ventaja que ofrece Oviedo en ese sentido.

La cercanía de Lucus tampoco es un impedimento para que se ocupara. De hecho se ha propuesto incluso que hubiera una fortaleza o posición de avanzada respecto a la urbe de Lucus en Oveto, y por supuesto, incluso se ha propuesto que la propia Oveto sea la Lucus Asturum de los itinerarios romano, pero eso es otra historia

Notas al pie y bibliografía

  1. de Castro Valdés, C. G., & González, S. R. (2016). El origen de Oviedo. Nailos, 31-119.
  2. Gutiérrez González, J. A. (2018). Arqueología de la temprana Edad Media en Asturias: sobre los orígenes antiguos de Oviedo. Arqueología de época histórica en Asturias.
  3. García-Sampedro Clérigo, C. (2011). Contribución de la toponimia al debate sobre el origen romano de Uviéu. Lletres Asturianes.
  4. Ríu, J. U. (1951). Dos etimologías del topónimo Oviedo. Archivum: Revista de la Facultad de Filosofía y Letras, (1), 145-146.
  5. García Arias, X. L. (2015). Vieyos apellativos afayaos pela toponimia nel dominiu ástur.
  6. Borge Cordovilla, F. J. (2009): «La fuente romana de la Rúa: análisis y trascendencia para la historia de Oviedo», La Balesquida, Oviedo, pp. 20-31.
  7. Escobar García, F. (1974): «El topónimo Oviedo, ¿es un teónimo?», BIDEA, 82, pp. 375-400.
  8. san Pedro Veledo, M. B. (2009). Desarrollo diacrónico de un microespacio entre la Antigüedad y la Edad Media (siglos IV-XII): el actual área de El Cristo (oeste de Oviedo). Territorio, sociedad y poder: revista de estudios medievales.
  9. Fernández Buelta, J. M. y Hevia-Granda V. (1950): “Nueva fase de las excavaciones del Oviedo antiguo”. Bidea, 10, pp:123-159
  10. Garcia, R. E., & González, S. R. (1995). EXCAVACIONES ARQUEOLOGICAS EN LA PLAZA DE FONCALADA (OVIEDO). 1991-1994. In Excavaciones arqueológicas en Asturias: 1991-94 (pp. 137-146). Servicio de Publicaciones
  11. Montes, B. G., García, R. E., & González, J. A. G. Los cultos a las aguas y sus santuarios asociados. Oviedo y las fuentes-ninfeo del noroeste. Los paisajes sagrados a escena Visiones plurales, 73.
  12. García, R. E., Sendino, F. G., & Alvarez, J. R. M. (2009). Hallazgos monetarios del taller de» Calagurris» en Asturias. Nuevas evidencias sobre el proceso de implantación de Roma al norte de la Cordillera Cantábrica. Kalakorikos: Revista para el estudio, defensa, protección y divulgación del patrimonio histórico, artístico y cultural de Calahorra y su entorno, (14), 159-172.
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