El muro de la base del estanque-depósito. (Requejo, 2022)
El muro de la base del estanque-depósito. (Requejo, 2022)
Actualizado: 7 diciembre, 2023

Ya comentamos hace tiempo que el momento del primer poblamiento de la ciudad de Oviedo había que retrasarlo al menos hasta época bajoimperial romana, cuatro siglos antes de la fecha oficial de fundación de la ciudad que transmiten las crónicas medievales. Debemos cuestionarnos qué se encontraron los monjes Máximo y Fromestano cuando ocuparon esta colina. La arqueología ha venido a desmentir la idea de que el lugar no había sido habitado nunca, y hoy en día podemos decir que seguramente se encontraron las ruinas de un viejo asentamiento romano.

Hoy os voy a hablar de un descubrimiento arqueológico que tuvo lugar hace ya décadas, entre 2002 y 2008 en el mismo sitio donde se cree que aquellos monjes levantaron su monasterio. Es un edificio que todos conocéis y que se puede visitar, ya que es el claustro del monasterio benedictino de San Vicente que forma parte de la visita al museo arqueológico de Asturias.

Lo cuenta Otilia Requejo en un interesantísimo artículo en Nailos1, donde pone especial énfasis en una serie de infraestructuras que aparecieron al excavar el suelo de dicho claustro. Son evidencias claras y datadas de la primera ocupación del lugar donde se estableció posteriormente el asentamiento y monasterio.

Plano de la zona excavada. Claustro de San Vicente Oviedo (Requejo, 2022)
Plano de la zona excavada. Claustro de San Vicente Oviedo (Requejo, 2022)

Varios arqueólogos me han dicho que la dificultad de encontrar ningún resto romano en Oviedo procede de la intensa actividad edilicia concentrada en el interior de las murallas. Lo que podemos encontrar son vestigios aquí y allá que sólo puestos en conjunto acaban por conformar una evidencia sólida de la ocupación de la colina en época romana, que es lo que ha sucedido.

Un estanque-depósito pluvial de época romana

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Un ejemplo es lo que encontraron bajo el claustro. Se trata de un depósito-estanque que fue excavado sobre el estrato rocoso de la colina. No tiene una forma regular aunque parece ser ligeramente ovalado. Su profundidad es de 1,80m por 10 de largo y tiene una anchura de entre uno y 4 metros aunque debía ser mayor ya que no se pudo seguir por estar debajo de uno de los muros del monasterio. Requejo cree que la finalidad de este depósito era recoger y canalizar aguas pluviales, procedentes de escorrentías y del nivel freático.

El estanque estaba colmatado de sedimentos donde se hallaron materiales que se pudieron datar. Se obtuvo una muestra en el nivel inferior que estaba ya en contacto con la capa de roca cuya datación ofreció el siguiente resultado: «con un 68 % de probabilidad se sitúa entre principios del siglo III y principios del V d. C., y, con un 95 %, entre el primer tercio del siglo II y mediados del V«. La conclusión es lógica. Si el estrato en contacto con el fondo es de ese periodo, el estanque es anterior, es decir, primera mitad del siglo V (400 a 450 d.C.) o incluso anterior.

Asociado al estrato donde se documentaron estas fechas se halló un muro o estructura muy tosca que se apoyaba en la roca. Estaba compuesto de bloques de la misma caliza en la que se excavó el depósito. No era piedra seca ya que tenía un aglomerante.

Requejo advierte, con acierto, que las dataciones coinciden con las obtenidas en otro de los restos romanos de la ciudad de Oviedo, los de la fuente situada a apenas un centenar de metros de este lugar, la fuente de la Rúa. Situada en la planta baja del Museo de Bellas Artes, se documentó otra infraestructura hidráulica en la que se obtuvo una datación de 240-420 d.C. (cal 2 σ)

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Canalizaciones

El estanque estaba conectado a una canalización excavada en la caliza en dirección oeste-este. Se excavó una longitud de 1,20 metros y 80 cm. de anchura con 0.75m de profundidad. Había otra canalización que continuaba hacia el oeste más ancha cuya mampostería tenía mortero. La longitud recuperada fue de 4 metros y 0,85 de ancho, con 0.85 de profundidad. Se dirigía al pozo que está en el ángulo suroeste del claustro. Un pozo que fue utilizado en el monasterio.

Canalizaciones en caja del claustro de San Vicente (Requejo, 2022)
Canalizaciones en caja del claustro de San Vicente (Requejo, 2022)

No son las únicas de este tipo halladas en la ciudad. Infraestructuras similares se han hallado en el claustro de la catedral, el palacio episcopal en la Corrada del Obispo o en la iglesia de Santa María de La Corte, al lado de San Vicente, donde se conserva un labrum (pila bautismal) tardorromana.

Pila de la iglesia de Santa María de la Corte.
Pila de la iglesia de Santa María de la Corte.

No hay evidencias de habitación

Como siempre, en el entorno de estos restos no hay rastro de actividad cotidiana humana. Por ejemplo Requejo resalta la ausencia total de terra sigillata, un indicador clásico de un momento de ocupación del entorno. Sólo las fechas de C14 de algunas muestras confirman las dataciones ofrecidas.

La cantera de donde provienen los bloques de caliza

En el claustro de San Vicente se pudo documentar un vestigio interesantísimo. Se trata de la cantera de donde se extrajeron los bloque pétreos para estas construcciones. Se aprovechó la propia piedra circundante para obtener bloques como queda reflejado en los cortes de la misma. No son naturales, son antrópicos claramente y son las mismas que las del muro documentado en el fondo del estanque. Se trata de una cantera a pie de obra de estas estructuras, de la que se aprovechó también la arcilla como aglomerante.

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Un dato curioso es que se pudo determinar que la cantera y el nivel del estanque estuvieron al aire durante un tiempo indeterminado, pero que demuestra que se trata del suelo originario de la colina.

El suelo de época romana de Oviedo está entre 0,73 y 0,88m por debajo del nivel del suelo actual en este punto.

En conclusión

Junto con los restos dispersos por el entorno de la catedral de Oviedo del que ya os hablé en este otro artículo, los del claustro de San Vicente vienen a confirmar la ocupación de la colina en época romana que ha ofrecido fechas de C14 entre el II d.C. el V d.C. Además hay fechas entre los siglos VI y VIII d.C. en otros puntos cercanos, lo que plantea un poblamiento, continuo o discontinuo a lo largo de los siete siglos anteriores a la fundación oficial de la ciudad.

Dicho todo esto, no es en absoluto incompatible con la importancia de la fecha del siglo VIII como momento fundacional de un poblamiento altomedieval desde el que se sientan las bases para la futura capitalidad del Reino de Asturias, pero es necesario añadir el matiz de era una colina donde había existido un asentamiento romano.

Notas al pie y bibliografía

  1. Pagés, O. R. (2022). San Vicente de Oviedo. Nailos, 23-45.

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