Estratigrafía de La Cerrosa-Lagaña.
Estratigrafía de La Cerrosa-Lagaña.

Ha visto la luz el esperado primer estudio sobre la fauna depositada en la sima de la Cerrosa-Lagaña, en Peñamellera Baja, Asturias 1. Se trata de un yacimiento arqueológico en cueva que muestra cronologías de un amplio periodo de tiempo, pero en el que destacan sobre todo el periodo prerromano y del cambio de era.

Para que os hagáis una idea del volumen de restos de fauna que hay depositados en este lugar, en la campaña de 2020 se estudiaron 807 fragmentos de huesos y dentición de diversas especies, y en la siguiente, la de 2021, el número ascendió a 1782. Eso da una muestra de 2589 restos con los que se ha realizado el estudio que os comento en este post. El objetivo del estudio era identificar que especies se depositaron en la cueva, y en qué porcentaje del total.

Representación de marcas de corte en los bóvidos de la UE2. La Cerrosa-Lagaña
Representación de marcas de corte en los bóvidos de la UE2. La Cerrosa-Lagaña

Las primeras conclusiones evidenciaron que la mayoría de restos animales eran fauna doméstica aunque no faltaban las especies salvajes. Del primer grupo sobresalen los bóvidos (27 individuos) y ovi-cápridos (32 individuos), que entre los dos suponen algo más del 60% del total de los restos (31% y 30% respectivamente). Del resto de especies documentadas es de destacar un alto porcentaje de perros (9%) suidos / cerdo o jabalí (7,8%) y caballos 7%. El resto es testimonial, pero no por ello menos interesante, como por ejemplo un individuo de oso, y rebeco.

Debido al relativamente buen estado de conservación de los restos se han podido obtener otros datos. Por ejemplo que la mayoría, un 87%, son adultos o en el caso de dos individuos (un caballo y un bóvido) son seniles. También que el porcentaje de restos varía mucho dependiendo de la unidad estratigráfica, pero que no varía demasiado el porcentaje de individuos referido antes de una a otra.

Consumo humano o ritual, cronologías

Se prestó especial atención a la búsqueda de evidencias antrópicas en los huesos. Quemaduras, marcas de corte, etc. Resultó significativo que no hubiera huesos quemados, y que las marcas de corte fueran escasa. Sólo hay 14 marcas de corte en bóvidos, 6 en caprinos, 2 en suidos y 1 en caballo. Las marcas responden a actividades de desollado y desarticulado en los bóvidos, mientras que en los ovicápridos aparecen en el interior de las costillas, lo que parece ser una actividad de evisceración y en otros huesos de despiece y desarticulación, igual que en los suidos y en el caballo. Otras marcas responden a la actividad de carnívoros o carroñeros en la cueva, que han podido alterar parte de la muestra con desplazamiento de los huesos o parte de las carcasas, así como con la rotura de los mismos.

Intervención en la Sima de La Cerrosa-Lagaña. Suarías, Peñamellera Baja. Asturias. Foto. Janelle Worthington Cardenas
Intervención en la Sima de La Cerrosa-Lagaña. Suarías, Peñamellera Baja. Asturias. Foto. Janelle Worthington Cardenas

Respecto a la cronología, la mayor parte pertenecen a la Edad del Hierro, tanto por las dataciones efectuadas en algunas de las muestras como por la asociación con objetos como un cuchillo de hierro y un pequeño cencerro de este periodo, similares a los utilizados en la Segunda Edad del Hierro en necrópolis meseteñas. Estos cuchillos aparecen relacionados con herramientas usadas en rituales que implican el sacrificio de animales. Otra evidencia es la gran cantidad de individuos depositados en la sima y algunas características más como que la mayoría de los animales fueron introducidos enteros, quizá siendo sacrificados in situ y que no hay huella de consumo humano

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Si a este indicio le sumamos la presencia en la cueva de ocho individuos humanos de distintas cronologías pero sobre todo del mismo periodo que la fauna estudiada, la asociación de estas evidencias adquiere mayor fuerza dentro de la interpretación ritual del sacrificio de estos animales. Tanto la panoplia descubierta en la primera campaña, ni el cuchillo, o el bocado de caballo tardorromano, aparecen entre la fauna y asociados a ella, por lo que se supone una finalidad idéntica en el hecho de su colocación en la cueva.

Una posible pervivencia ritual en época cristiana

En el trabajo se recoge esta tradición que me parece muy sorprendente una vez que se ha conocido la presencia de este yacimiento arqueológico y que nos hace reflexionar sobre la persistencia de determinados rituales bajo diferentes sistemas religiosos.

Hasta mediados del siglo XX en las proximidades de la sima de la Cerrosa, los vecinos de la localidad más próxima, Suarías, subían el 13 de junio a la cima del monte Covatina para festejar San Antonio. Allí depositaban en una pequeña cavidad ofrendas en forma de alimentos y otros presentes. Esta costumbre terminó cuando se construyó la capilla dedicada al santo en la localidad.

Por último decir que es un placer formar parte del equipo que participó en las campañas objeto de este estudio y seguir manteniendo una relación de amistad y sobre todo de aprendizaje, con el actual. Estamos ante uno de los lugares más interesantes, arqueológicamente hablando, de Asturias y que nos abre una ventana a un mundo muy poco conocido, que es el del mundo simbólico y la religión de los pueblos prerromanos, en este caso cántabros, que sólo conocemos a través del tamiz de la interpretación de los cronistas mediterráneos, que no siempre debieron comprender las costumbres de pueblos de un linaje cultural muy distinto al suyo. Os dejo link al artículo completo.

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Notas al pie y bibliografía

  1. Gómez, V. E., Mariño, S. D. L., & Gancedo, M. L. S. (2023). Primer estudio zooarqueológico de la cueva de La Cerrosa-Lagaña (Suarías, Peñamellera Baja, Asturias): la fauna como evidencia de prácticas rituales durante la Edad del Hierro. Cuaternario y Geomorfología37(3-4), 59-76.

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