Ya ha salido en Complutum el artículo sobre el hallazgo de una panoplia de un guerrero de la II Edad del Hierro en el oriente de Asturias.

En 2016, Alis Serna, y Alfonso Fanjul Peraza descubren una serie de bronces en una sima del oriente de Asturias, practicando espeleología. El hallazgo estaba compuesto por armamento (puntas de lanza y regatones) así como piezas pertenecientes a bocados de caballo que por su tipología parecían pertenecer a la Edad del Hierro.

El año pasado se obtiene el permiso para intervenir en la cueva, y se organiza una excavación con los descubridores del hallazgo y Susana de Luis a la cabeza (Susana es conservadora del MAN y está especializada en yacimientos en cueva de la Edad del Hierro).

Un pequeño equipo multidisciplinar, entre el que me encontraba, compusimos el resto de personal que hizo la excavación en la cueva.

Descubierta la panoplia de un guerrero de la Edad del Hierro en la cueva de La Cerrosa, en Asturias
Lanzas. Fotos Museo Arqueológico Asturias y Astures. Dibujos M.L. Serna

Desde un primer momento parecía claro que los metales encontrados por casualidad en 2016 formaban parte de algún contexto, posiblemente ritual, en el que la cueva jugaba un papel fundamental. El suelo, lleno de restos óseos fragmentados de animales (y entre ellos algunos humanos cuyas cronologías dieron fechas del primer milenio a.C.), parecía indicar que se trataba de una cueva ritual de la Edad del Hierro, similar a las de otros yacimientos, sobre todo de Cantabria.

Efectivamente, esta zona del oriente de Asturias estuvo habitada por los Orgenomescos, una tribu cántabra que aparece recogida en la obra de Plinio, cuyo nombre puede tener origen en el céltico orgenos-/ (matanza, pelea, etc…) y -mesk (borrachera) y que se asentaban entre el Salia (Sella) y el Deva probablemente en el límite de Cantabria.

El yacimiento y la excavación

Se trata de una sima de unos 60 metros de recorrido y una fuerte pendiente, que condiciona completamente la dispersión de los restos en la misma. Se documentaron algunos restos en superficie, aparte de los de 2016 que incluyen material óseo humano, y un artefacto (punzón) de difícil adscripción cultural por lo amplio de su fabricación.

En la parte alta de la cueva es donde se llevó a cabo un sondeo que ofreció unos resultados espectaculares, con objetos metálicos como fíbula, vaina de puñal de filos curvos, diverso utillaje metálico (argollas, una navaja, cuchillo, etc.), puntas de lanza y regatones, un cinturón compuesto de piezas metálicas…

Descubierta la panoplia de un guerrero de la Edad del Hierro en la cueva de La Cerrosa, en Asturias
Peñamellera Alta. Asturias. Foto Céltica

Las cerámicas obtenidas en la cueva indican también utilización en la Edad del Hierro, así como en el periodo previo a la conquista romana del territorio.

Por último se documenta diverso material contemporáneo, desde la Guerra Civil, que indicaría un uso de la sima durante el conflicto.

Los restos humanos

En la excavación se pudieron identificar, al menos, a cuatro individuos de los que hay dataciones para tres de ellos.

El primer individuo es una mujer de unos 20-25 años cuya datación nos lleva a los siglos VI-V a.C. El segundo es un individuo de 25-35 años, también una mujer y la datación nos dio fechas en torno a los siglos VII y V a.C. En los dos casos se trata de cráneos. El tercero era un individuo de corta edad, infantil, que aún no ha sido datado y el cuarto individuo da una cronología de entre el siglo III y el I a.C. que es el único contemporáneo con la panoplia encontrada en la cueva.

Interpretación

Posiblemente estemos ante uno de los yacimientos arqueológicos que más evidencias proporciona sobre emplazamientos rituales de la Edad del Hierro en la fachada atlántica de la céltica peninsular. La presencia de cuatro individuos con esa amplitud de fechas nos indica posiblemente un lugar recurrente en cuanto a su funcionalidad funeraria.

Su reutilización durante el final de la Edad del Hierro y el periodo de las Guerras Cántabras posiblemente esté determinado por esa utilización desde medio milenio antes, que sepamos y cabe la posibilidad de que siguiera usándose con esa finalidad en época imperial.

La panoplia corresponde a una tipología que, aunque a priori parece influenciada por la presencia de Roma en el territorio, es de fabricación plenamente indígena. Se abren por tanto varias posibilidades dentro del contexto de las Guerras Cántabras. Por ejemplo un sacrificio y posterior ocultación de un enemigo, o bien un enterramiento ritual. Si unimos a ello la cantidad de restos óseos animales encontrados, podrían indicar un consumo ritual, o festín, con ese ganado (principalmente, ovino, bóvidos y suidos, también caballos).

Descubierta la panoplia de un guerrero de la Edad del Hierro en la cueva de La Cerrosa, en Asturias
Cinturón de placas caladas en bronce. Foto Céltica. Dibujo M. L. Serna

Algunas de las piezas, como las camas de freno de caballos, pueden indicarnos una utilización incluso posterior, en otro contexto aparte ya de entre los siglos II y V d.C.

Es evidente que es necesario seguir excavando en este lugar para desenmarañar estos tres escenarios asociados a restos humanos y materiales, y poder interpretar correctamente uno de los yacimientos funerarios más importantes de las últimas décadas en el Cantábrico.

Este año creo que volvemos a excavar, así que en cuanto pueda os cuento más. De momento todos los restos han sido depositados en el Museo Arqueológico de Asturias, donde serán restaurados, y ojalá los veamos expuestos en el futuro.

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Fon S.P.
Apasionado por la arqueología e historia del pueblo astur. Pateando museos y yacimientos entre el Cantábrico y el Duero. Excavando cuando puedo.

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