COLUMNA DE TRAJANO LXXX/CVII-CVIII (Escena 108). Detalle de tropas auxiliares (en este caso germanos y arqueros orientales). No visten al modo romano sino que mantienen sus tácticas y apariencia nativa. Foto CC

Siempre que pensamos en el ejército romano viene a nuestra mente la imagen de un legionario. Es el elemento más característico de las tropas romanas, desde luego, pero evidentemente no el único.

Junto con las legiones desempeñaron su labor otras unidades que tuvieron un papel como tropas auxiliares. Seguramente os suenen los términos alas y cohortes, que se trataba de tropas compuestas por soldados que sin tener el rango de legionario, luchaban tras un entrenamiento y periodo de instrucción como soldados romanos.

Pero digamos que hubo otro cuerpo de soldados que no respondía a ninguno de estos dos esquemas. Se trataba de guerreros provenientes de territorios en los que la romanización aún no había jugado su papel, y que luchaban con sus propias técnicas y armamento. Eso si, bajo el mando de un oficial romano (generalmente uno de ellos elevado a ese rango). Esos son los symmachiarii 1.

Las élites guerreras indígenas tras la conquista de Roma

Decía J.L. Maya2 que la clase guerrera astur, tras el cambio de era, se vio abocada a una difícil decisión. No pudiendo ejercer su función dentro de una sociedad que había cambiado tras la imposición de las normas romanas, se encontraban en la tesitura de convertirse en agricultores a tiempo completo o a trabajar en las minas.

Se ha dicho también que la salida de estos contingentes de personas hacia el exterior alivió probablemente la presión demográfica sobre los castros (si es que la hubo) en un momento en el que la estabilidad del sistema socio-económico que los sustentaba comienza a tambalearse. Sin duda además cumplió una función pacificadora del territorio, desplazando a aquellos que eran capaces de empuñar las armas. Recordemos que todavía hay levantamientos en tiempos de Nerón.

Roma abre las puertas a la incorporación de soldados extranjeros en sus tropas, lo que se convierte en una oportunidad de promoción dentro del nuevo orden impuesto a la sociedad castreña. Campamentos como el de castra Legionis, funcionaron como centros de reclutamiento a partir de la segunda mitad del siglo I d.C. con la Legio VII pero antes ya habían sido la puerta de entrada a esos guerreros con la VI Vitrix que pronto pasaron a engrosar el ejército romano en sus campañas en el otro extremo del Imperio, la Dacia.

Los Symmachiarii astures

Antes de nada, aclarar que no es un fenómeno exclusivo del mundo astur. Tenemos cerca un ejemplo parecido entre los guerreros cántabros3, que se alistan en las filas romanas. Y además es un fenómeno temprano entre estos pueblos.

Habréis leído por ahí que se trataba de una especie de castigo para sacar a los guerreros jóvenes de las aldeas y llevárselos al otro lado del mundo conocido. Parece que no, por la epigrafía sabemos que la carrera militar se convirtió en una manera de prosperar para esas élites guerreras hispanas. Había pasado lo mismo con los guerreros celtíberos que participaron doscientos años antes en las guerras civiles romanas en Hispania como mercenarios.

En el museo arqueológico de Asturias está depositada la estela de Gaio Sulpicio Ursulo 4, encontrada en Ujo, Mieres. Contiene una inscripción en la que un soldado, llamado Gaio Sulpicio Africano, enumera los hitos de la carrera militar de su pariente, el primero de los cuales es haber sido praefecto de los symmachiarii astures en la Dacia.

Su cargo al frente de estas tropas astures, en tiempos de Trajano, es equivalente al de los praefectus alae y praefectus cohortis, es decir, los mandos de las otras unidades auxiliares, junto con los praefectus equites.

Los «malditos bastardos» del ejército romano

Permitidme que use el símil de la película de Tarantino para referirme a ellos. Es probable que la presencia de estas bandas de guerreros en los conflictos donde participaron cumpliera una función similar, la de infundir terror en las tropas enemigas. Sus tácticas de combate, distintas a las romanas, se adaptarían mejor a determinados escenarios bélicos para el que las legiones estarían en inferioridad de condiciones. Por otro lado son «mercenarios», cuyas bajas supondrían un coste menor a la maquinaria militar del Imperio. Tampoco tienen derecho a la ciudadanía por supuesto5.

A diferencia de los otros cargos, parece que el praefectus symmachiarii era temporal, debido a la propia naturaleza del reclutamiento de estas tropas. Los auxiliares que combatían en estas unidades eran enviados a casa una vez terminado el conflicto para el que habían sido reclutados.

El término parece hacer referencia a una unidad que era considerada inferior a las tropas regulares. Es el precursor de la palabra que luego designaría a todas las tropas auxiliares, es decir numeri. El líder de los symmachiari era alguien que entendiera y participara de las costumbres de sus tropas, y casi con toda seguridad pertenecía a la misma etnia que ellos.

Estas unidades salieron de Hispania durante el primer siglo de la era actual, siendo sustituidos progresivamente por las alae y cohortes y posteriormente con la implantación de la Legio VII por legionarios.

Las tropas auxiliares de la guerra de la Dacia aparecen representadas magistralmente en los relieves de la columna de Trajano en Roma.

Notas al pie y bibliografía

  1. Yanguas, N. S. (1979). Los symmachiarii astures en el ejército romano. Durius99, 77-81
  2. Maya González, J.L. (1989) Los castros en Asturias.  Ed. Silverio Cañada.
  3. Labrador, E. J. P. (2018). Los auxiliares cántabros del ejército romano y las maniobras de la caballería romana. Hispania antiqua, (42), 123-198.
  4. DE JUAN, N. Y. (1934). Inscripciones hispano-romanas. Archivo Español de Arte y Arqueología10(30), 189.
  5. Hervás, J. M. R., & Hervás, J. M. R. (1974). Hispania y el ejército romano: contribución a la historia social de la España antigua (Vol. 76). Universidad de Salamanca.
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