Las piezas procedentes de Vigaña, depositadas en el Museo Arqueológico de Asturias. Foto Principado de Asturias
Las piezas procedentes de Vigaña, depositadas en el Museo Arqueológico de Asturias. Foto Principado de Asturias

El Museo Arqueológico de Asturias se complace en anunciar la incorporación a su colección permanente de varias piezas de gran valor histórico y patrimonial procedentes de la Tardoantigüedad. Estas piezas, que incluyen una inscripción funeraria romana, un tremís de la época de Recaredo y un ajuar de tumba, arrojan luz sobre un período crucial en la historia de Asturias.

La inscripción funeraria romana hallada en Paredes (Siero)

pertenece al epitafio de un individuo llamado Camulo Vigano, que falleció a los 22 años de edad. La inscripción está grabada en un bloque de arenisca ferruginosa y se cree que procede de la cercana villa romana de Paredes, datada entre los siglos IV y V d.C.

Estela de Camulo Vigano, aparecida en San Félix, Siero. Procedente de la necrópolis de Paredes. Foto Consejería de Cultura del Principado de Asturias
Estela de Camulo Vigano, aparecida en San Félix, Siero. Procedente de la necrópolis de Paredes. Foto Consejería de Cultura del Principado de Asturias

El tremís de Recaredo I descubierto en el Castillo de Gauzón (Castrillón)

Es una moneda de oro acuñada en la ceca de Caesaraugusta (Zaragoza) durante el reinado de Recaredo I (586-601). Se trata de una pieza única que presenta una «S» retrógada en la leyenda del anverso, lo que la convierte en un ejemplar inédito. El estudio de la moneda ha permitido determinar su composición y conocer más sobre la circulación monetaria en la época visigoda.

Tremis de Recaredo procedente de Gauzón. Foto, San Vicente Aspuru, 2023
Tremis de Recaredo procedente de Gauzón. Foto, San Vicente Aspuru, 2023

El tremís de Recaredo I fue hallado en un contexto arqueológico datado entre los siglos XI y XII, en un espacio situado en el interior de la plataforma superior del Castillo de Gauzón. La moneda se descubrió durante las excavaciones arqueológicas llevadas a cabo en la citada fortaleza en 2013. Se trata del primer tremís de Recaredo que se documenta en una excavación de este tipo y fue entregado por el Ayuntamiento de Castrillón al Museo Arqueológico de Asturias.

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Los vestigios del Castillo de Gauzón se localizan en el peñón de Raíces, promontorio que domina la bocana de la ría de Avilés. Las campañas arqueológicas han identificado niveles de ocupación correspondientes a la Tardoantigüedad (siglos VI‐VII), el Reino de Asturias (siglos VIII‐X), Condal‐tenencial (siglos X‐XII), Orden de Santiago (siglos XIII‐XIV) y un último momento correspondiente a las guerras civiles castellanas de la segunda mitad del siglo XIV.

El ejemplar es una moneda denominada tremís, tremissis en latín, que significa tercio. Fue acuñado en la ceca de Casaracosta (Caesaraugusta/ Zaragoza), una civitas que emitió monedas propias desde Leogivildo hasta Aquila. Su estudio ha permitido determinar que se trata de una nueva variante de tremís acuñado en Caesaraugusta no identificada hasta ahora. Su particularidad más destacada es que presenta una ‘S’ retrógada en la leyenda del anverso, lo que la convierte en un ejemplar inédito. La moneda muestra en el anverso el busto del rey de frente, con paludamentum y una fíbula circular que sostiene el manto. Los rasgos del monarca están muy simplificados y lleva el cabello largo, un hecho característico de los reyes visigodos. Esta iconografía fue introducida por Leovigildo y se inspira en la bizantina.

La leyenda ‘RECCAREdUS RE’ que figura en la moneda hace referencia al nombre de la ceca donde se emitió, Cesaracosta.

El tremís de Gauzón, que pesa 1,45 gramos, fue analizado empleando la técnica de espectrometría de fluorescencia de rayos X en la Universidad de Oviedo para conocer su composición. La investigación determinó que la moneda está hecha de una aleación de un 74,52% de oro, un 22,23% de plata y un 0,96% de cobre.

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El ajuar de tumba procedente de la necrópolis de la iglesia de San Pedro de Vigaña

(Belmonte de Miranda), data de la primera mitad del siglo VII d.C. Se trata de un conjunto de objetos excepcionales, entre los que destaca una espada tipo scramasax, un armamento poco común en Asturias. La presencia de estos objetos ornamentales aporta información sobre las diferencias sociales en la alta Edad Media, los ritos funerarios y las conexiones de las comunidades locales con otras regiones.

El ajuar procede de la excavación arqueológica llevada a cabo en 2013 por la catedrática de Historia Medieval de la Universidad de Oviedo Margarita Fernández Mier en el entorno de la iglesia de Vigaña. Las investigaciones realizadas documentan la intensa ocupación de la necrópolis de San Pedru durante la Edad Media. Los enterramientos más antiguos se remontan a los siglos VI y VII d. C.

Enterramiento de Vigaña. foto El Comercio. 2013
Enterramiento de Vigaña. foto El Comercio. 2013

De los 46 enterramientos excavados en la necrópolis, sólo uno, datado en la primera mitad del VII d.C, responde a la tipología de enterramiento vestido, en el que el individuo va acompañado de un rico ajuar, destacando una spatha tipo scramasax, un armamento excepcional en Asturias. La presencia de estos objetos ornamentales aporta información sobre las diferencias sociales en la alta Edad Media, los ritos asociados al enterramiento y las conexiones de las aldeas a nivel supralocal, con acceso a la circulación de elementos de prestigio.

El ajuar estaba compuesto por una espada de 54 centímetros de largo de un solo filo tipo scramasax y funda de madera y piel, de la que se conservan restos de fibra y parte de un asa en forma de ‘C’ con anclaje remachado. También se halló una hebilla de bronce con aguja unida a tres remaches‐grapa en forma de omega. Sobre la cabeza del fémur derecho se descrubiró una hebilla de hierro con parte de su aguja, relacionada con el cinturón del que colgaba la espada.

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El ajuar se completa con un cuchillo de hierro con restos del puño de madera al que se asociaba una plaquita cruciforme también de hierro, un briquet, un punzón biapuntado de hierro y una pieza de sílex.

Además de la presentación de las nuevas piezas, la consejera de Cultura, Política Llingüística y Deporte, Vanessa Gutiérrez, ha aprovechado la ocasión para destacar la importancia de la investigación y la educación en los museos. Ha señalado que el Museo Arqueológico de Asturias juega un papel fundamental en la conservación, difusión y puesta en valor del patrimonio cultural asturiano, y ha anunciado que se está trabajando en la elaboración de una nueva ley de equipamientos museísticos para adaptar estos espacios a las nuevas necesidades y retos.

Informa: Consejería de cultura y turismo del Principado de Asturias

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