A mediados de abril recibí un correo de esos que me encanta. Un lector de Astures, Óscar Cela, se ponía en contacto conmigo para informarme de que había hecho un espectacular hallazgo casual en una finca de su propiedad.
Lo mejor de todo es que me decía que ya había avisado al museo de Ponferrada y que habían mandado a un arqueólogo que había recogido la pieza y había revisado la zona del hallazgo.
En definitiva, la pieza estaba bien protegida y el descubridor había actuado como hay que hacerlo… de 10! Me comentaba que la pieza se presentaría el 16 de mayo en el museo así que he esperado a que se produjera el evento para publicarlo aquí.
El hallazgo se produjo durante unas tareas de excavación para la apertura de un camino en su finca, situada a 1km del centro de Villafanca. Imaginaos el momento del hallazgo; Óscar me contaba que fue cuestión de suerte ya que él, al principio, no se daba cuenta de lo que era, «pensaba que era basura» pero su mujer estudia Historia y le resultó familiar la forma del objeto:
«Me acerqué a donde estaba ella diciéndole que había encontrado un puñal de antenas (sin mucha convicción la verdad ya que me parecía imposible) pero una vez con ella le echamos un chorro de agua por que tenía mucho barro, viendo los dibujos en internet y las fotos de otros me empezaron a temblar las manos y sin tocarla más le la metí en una caja con algodones y se la dí al director del museo Javier Garcia que rápidamente la reconoció.»

Tras la pertinente revisión de la zona el único hallazgo adicional fue una piedra tallada que apareció partida y que está en fase de estudio.
Las piezas de bronce suelen conservarse relativamente bien, desde luego mucho mejor que las de hierro. Probablemente esa es la razón de que sólo se conserve la empuñadura y la hoja se haya perdido.
Estas armas aparecen muy bien documentadas en la mitad norte de la península y tienen una potente vinculación con el armamento celta de la Edad del Hierro continental y británica. Desde espadas de antenas hasta puñales, que aparecen representados en la iconografía de estas culturas europeas prerromanas.
Una curiosidad sobre esta pieza es que es francamente diminuta (apenas 5 cm de zona de agarre) lo que dificultaría empuñarla por un adulto. El empleo de este tipo de armas «a escala» es habitual entre los pueblos del norte y noroeste peninsular y hay ejemplos variados, como por ejemplo las hachas de doble filo de tamaños diminutos descubiertas en necrópolis meseteñas.
Oscar ha hecho otra cosa que está genial, ha encargado una reproducción del puñal que ha quedado espectacular (quizá la hoja ha quedado un poco corta, quién sabe). Os dejo la imagen aquí.

Así que esta es la historia de una pieza que llega al museo y de cómo un vecino ha hecho gala de una enorme generosidad y entregado una pieza arqueológica para que pueda ser estudiada y contribuya al conocimiento de nuestros antepasados, dentro y fuera de El Bierzo. Enhorabuena Oscar!


