Un reciente estudio1 publicado en Cuadernos de Prehistoria y Arqueología de la Universidad Autónoma de Madrid revisa dos conjuntos de piezas metálicas halladas hace décadas en la cueva de Pueblo Bajo de Lledías (Llanes, Asturias) y en el yacimiento de Eras del Bosque (Palencia). Aunque ambos hallazgos eran conocidos desde hace años, no habían sido objeto de un análisis conjunto como este hasta ahora.
La investigación, realizada por Susana De Luis Mariño, César Pociña López e Ignacio Montero Ruiz, combina por primera vez el estudio tipológico de las piezas, el análisis de su composición metalúrgica, la revisión de toda la documentación histórica disponible y la arqueología experimental para reconstruir su funcionamiento.
¿Qué piezas son objeto del estudio?
El artículo centra su atención en dos conjuntos de objetos metálicos hallados en lugares muy distintos del norte de la península ibérica, pero que comparten una morfología prácticamente idéntica y constituyen, hasta el momento, los únicos ejemplares conocidos de esta tipología.
El primero (imagen destacada de este post) procede de la cueva de Pueblo Bajo de Lledías, en el concejo de Llanes. Las piezas fueron descubiertas de manera casual hacia mediados del siglo XX y depositadas posteriormente en el Museo Arqueológico de Asturias. Desde entonces habían sido citadas en diversas publicaciones, aunque nunca habían sido objeto de un estudio específico.
El conjunto está formado por dos grandes piezas de bronce prácticamente simétricas. Cada una de ellas se compone de tres placas metálicas articuladas mediante una gruesa argolla central de sección romboidal. La placa principal, de forma trapezoidal y ligeramente ensanchada hacia la base, constituye el elemento más llamativo del conjunto. A ella se unen una segunda placa de menores dimensiones y un tercer elemento rematado por una hebilla que permitía su fijación mediante correas. Todas las superficies visibles presentan una cuidada decoración realizada con molduras, acanaladuras longitudinales y remaches de cabeza hemisférica, lo que demuestra que no se trataba únicamente de un objeto funcional, sino también de un elemento con una cierta voluntad estética.
Sin embargo, las piezas de Lledías no están completas. Los autores identifican la pérdida de algunos componentes, especialmente placas posteriores de hierro y parte del sistema de correajes orgánicos, desaparecidos por la degradación de los materiales perecederos. Precisamente esta conservación parcial fue una de las razones por las que durante décadas resultó tan difícil comprender su verdadera función.
La clave para resolver este problema se encontraba a más de doscientos kilómetros de distancia, en el yacimiento de Eras del Bosque, en Palencia. Allí se conservan al menos cuatro conjuntos semejantes, además de numerosos elementos pertenecientes a otros atalajes ecuestres. Estas piezas fueron recuperadas entre finales del siglo XIX y principios del XX durante las excavaciones y recogidas realizadas en este importante enclave arqueológico, aunque tampoco habían recibido hasta ahora un estudio detallado.
Los ejemplares de Eras del Bosque presentan el mismo diseño básico que los de Lledías, pero conservan un mayor número de componentes y un mejor estado de preservación. Gracias a ello ha sido posible identificar elementos ausentes en las piezas asturianas, reconocer cómo se articulaban entre sí las distintas placas, determinar la posición que ocupaban sobre el animal y reconstruir el sistema completo de correajes.
En total, el estudio analiza decenas de elementos metálicos —placas, anillas, hebillas, remaches, conectores y otras piezas de unión— pertenecientes a varios arneses diferentes. El examen individual de cada componente, unido a la comparación entre ambos conjuntos, permite a los investigadores establecer correspondencias entre las piezas, identificar cuáles formaban parejas simétricas y reconstruir la arquitectura del sistema.

Una reinterpretación de unas piezas únicas
Uno de los aspectos más llamativos es que, pese a haber permanecido durante décadas en colecciones museísticas, ninguno de estos conjuntos había sido analizado de manera integral. La investigación demuestra que las piezas de Asturias y Palencia no constituyen hallazgos aislados, sino dos ejemplos de un mismo tipo de equipamiento, excepcional por su rareza y prácticamente desconocido hasta ahora en el registro arqueológico de la península ibérica. Su estudio conjunto ha permitido reinterpretar por completo unos objetos cuya función había permanecido sin resolver durante más de cuarenta años
Las piezas de Pueblo Bajo de Lledías eran conocidas por la investigación desde principios de los años ochenta, pero su interpretación había permanecido abierta durante décadas. Habían sido descritas como arreos de caballo y comparadas con materiales muy diversos, lo que dio lugar a propuestas cronológicas que oscilaban desde la Segunda Edad del Hierro hasta épocas mucho más tardías.
El nuevo estudio cambia significativamente esta visión. La revisión conjunta de los materiales de Lledías y de Eras del Bosque ha permitido comprobar que ambos conjuntos pertenecen a una misma tipología, hasta ahora prácticamente desconocida en la península ibérica. Los ejemplares palentinos, mucho más completos y acompañados por otros elementos de atalaje, han sido fundamentales para reconstruir el aspecto y funcionamiento de las piezas asturianas.
Uno de los aspectos más interesantes del estudio es que esta propuesta no se basa únicamente en la comparación formal de las piezas. Los investigadores recurrieron también a la arqueología experimental para fabricar una reproducción del conjunto y comprobar si la reconstrucción propuesta era funcional. El resultado confirmó que el sistema permitía fijar y estabilizar eficazmente una albarda, mostrando además una notable compatibilidad con representaciones iconográficas romanas y con sistemas tradicionales de transporte mediante animales de carga.
Esta reinterpretación supone un importante avance para el conocimiento de la tecnología del transporte en época romana. Hasta ahora, las piezas de Lledías constituían un hallazgo difícil de explicar; gracias a este trabajo pasan a integrarse dentro de un sistema técnico coherente, aportando además uno de los escasos ejemplos conocidos de este tipo de equipamiento en el occidente del Imperio.
¿Tecnología romana en el norte peninsular en el siglo I a.C.?
Uno de los aspectos más relevantes del estudio es que sitúa estos arneses dentro del desarrollo de la tecnología del transporte en época romana. Aunque los elementos metálicos de los atalajes militares y ecuestres son relativamente conocidos gracias a numerosos hallazgos en campamentos y asentamientos romanos, los sistemas destinados específicamente al transporte de carga han recibido mucha menos atención y apenas cuentan con paralelos bien documentados.
El análisis tipológico demuestra que las piezas de Lledías y Eras del Bosque forman parte de un complejo sistema de correajes destinado a fijar una albarda, es decir, un aparejo que permitía distribuir y asegurar el peso de la carga sobre el lomo de mulas, asnos o caballos. Este tipo de equipamiento resultaba fundamental para el desplazamiento de mercancías, suministros y bagajes en un mundo donde el transporte terrestre dependía casi exclusivamente de los animales de carga.
Los autores destacan que, aunque la morfología de las grandes placas trapezoidales constituye una tipología prácticamente única, muchos de los elementos que integran el conjunto —hebillas, conectores, anillas y sistemas de articulación— encuentran claros paralelos en otros atalajes romanos conocidos entre finales de la República y los primeros siglos del Imperio. A ello se suma la reconstrucción experimental del arnés, que permitió comprobar que el sistema propuesto resulta plenamente funcional y compatible con la iconografía romana conservada.
El estudio incorpora además un análisis metalúrgico que aporta nuevos datos sobre su fabricación. Las piezas de Eras del Bosque están elaboradas en latón con un elevado contenido de zinc, una aleación característica de la metalurgia romana entre finales del siglo I a. C. y mediados del siglo I d. C. Por su parte, las piezas de Lledías presentan una composición diferente, basada en bronce con pequeñas proporciones de zinc, lo que los autores interpretan como un posible indicio del empleo de metal reciclado procedente de objetos de latón. En ambos casos, los resultados son coherentes con una cronología situada entre el final de la República y los inicios del Alto Imperio.

La combinación del estudio tipológico, la reconstrucción funcional y los análisis metalúrgicos lleva a los investigadores a proponer que estos arneses formaban parte del equipamiento utilizado durante los primeros momentos de la presencia romana en el norte peninsular. En este contexto, los animales de carga desempeñaban un papel esencial para garantizar el transporte de víveres, herramientas, materiales de construcción y otros suministros necesarios para el avance y mantenimiento de las tropas, así como para las primeras tareas de organización del territorio.
Más allá de esta interpretación histórica, el trabajo pone de relieve un aspecto frecuentemente olvidado de la arqueología romana: el éxito de Roma no dependió únicamente de sus ejércitos, sino también de una extraordinaria capacidad logística. Carreteras, puentes, vehículos, animales de carga y sofisticados sistemas de atalaje formaban parte de una infraestructura técnica que hizo posible el movimiento continuo de personas, mercancías y recursos a lo largo del Imperio. En este sentido, las piezas de Lledías y Eras del Bosque constituyen un testimonio excepcional de esa tecnología, muy escasamente representada en el registro arqueológico de Hispania.
Las conclusiones del estudio: entre la logística romana y el simbolismo ritual
Además de identificar estas piezas como componentes de arneses de albarda, el trabajo plantea una interpretación histórica más amplia sobre su utilización y el motivo por el que acabaron depositadas en dos lugares tan singulares como una cueva en Asturias y un espacio ritual en Palencia.
Los autores consideran que estos arneses estuvieron en uso entre los siglos II a. C. y I d. C. y los relacionan con la presencia romana en el norte de la península Ibérica durante los primeros momentos de la conquista y organización del territorio. En este contexto, las albardas habrían formado parte del equipamiento utilizado por animales de carga encargados de transportar víveres, herramientas, armamento y otros suministros imprescindibles para el desplazamiento de las tropas y el funcionamiento de la maquinaria logística romana.
Sin embargo, el estudio no se limita a explicar el uso de estos objetos, sino que también intenta comprender por qué aparecieron fuera de su contexto original de utilización.
En el caso de Pueblo Bajo de Lledías, los investigadores destacan que el hallazgo se produjo en una cueva, un tipo de espacio que durante las últimas décadas ha sido interpretado como escenario de prácticas rituales en la Edad del Hierro del Cantábrico. Diversos trabajos han documentado depósitos deliberados de armas, cerámicas y otros objetos en cavidades naturales, interpretándolos como ofrendas vinculadas a creencias religiosas y al simbolismo del mundo subterráneo. Los autores consideran que las albardas de Lledías podrían integrarse en este mismo fenómeno.
Su propuesta va un paso más allá al sugerir que estos arneses, entendidos como herramientas al servicio del ejército romano, habrían sido depositados por comunidades indígenas como una ofrenda a las divinidades del inframundo tras su captura o inutilización. En este sentido, establecen un paralelismo con otros depósitos conocidos de armamento hallados en cuevas del ámbito cantábrico, interpretados como actos rituales relacionados con el conflicto y la guerra.
Para Eras del Bosque, la interpretación es diferente, aunque también vinculada al ámbito simbólico. El conjunto procede de un yacimiento considerado tradicionalmente una necrópolis o un espacio ritual complejo, donde aparecieron armas, atalajes, cerámicas y otros objetos correspondientes al cambio de Era. Los autores plantean que los arneses pudieron formar parte del ajuar de distintos depósitos o tumbas, constituyendo objetos de prestigio que fueron amortizados de manera deliberada en un lugar de especial significado para la comunidad.
Más allá de la interpretación concreta de ambos hallazgos, el trabajo pone de manifiesto que estos arneses no fueron simplemente herramientas utilitarias. Su cuidada fabricación, el empleo de aleaciones de calidad, la riqueza de su decoración y, sobre todo, el contexto en el que fueron depositados, llevan a los investigadores a considerarlos objetos de un valor especial, cuya retirada del uso cotidiano respondió a decisiones cargadas de significado social y simbólico.
Con esta investigación, los autores no solo ofrecen una nueva explicación para unos objetos que habían permanecido enigmáticos durante décadas, sino que abren una interesante línea de investigación sobre la logística romana, el papel de los animales de carga en la conquista del norte peninsular y las complejas prácticas rituales desarrolladas por las comunidades del cambio de Era.
Un estudio que abre nuevas preguntas
Como ocurre con muchas investigaciones arqueológicas, algunas de las propuestas planteadas por los autores podrán ser objeto de debate a medida que aparezcan nuevos hallazgos.
La identificación de las piezas como componentes de un arnés de albarda constituye probablemente la aportación más sólida del trabajo, apoyada en el análisis tipológico, la comparación entre ambos conjuntos, la reconstrucción experimental y los estudios metalúrgicos. Sin embargo, otras interpretaciones dependen en mayor medida del contexto arqueológico y de la lectura histórica que realizan los investigadores.
Uno de los aspectos que previsiblemente generará mayor discusión es su atribución específica al ejército romano. Aunque los autores relacionan estos arneses con la logística militar de Roma y encuentran paralelos entre algunos de sus componentes y otros atalajes romanos, las piezas carecen de elementos que permitan identificar de forma directa a sus propietarios. No puede descartarse que este tipo de equipamiento hubiera sido utilizado también en otros ámbitos vinculados al transporte de mercancías.
Algo similar ocurre con la interpretación del conjunto de Pueblo Bajo de Lledías. La propuesta de relacionar el depósito con las Guerras Ástur-Cántabras resulta coherente con la cronología propuesta y con el creciente conocimiento del uso ritual de las cuevas durante el cambio de Era. No obstante, el hallazgo fue casual y nunca llegó a excavarse arqueológicamente, por lo que se desconoce la posición original de las piezas, si todas formaban parte de un mismo depósito o si existían otros materiales asociados que hoy se han perdido.
También la interpretación ritual propuesta para ambos yacimientos constituye una hipótesis de trabajo. En el caso de Lledías, los autores consideran que las albardas pudieron ser ofrecidas por comunidades indígenas como parte de un ritual relacionado con el conflicto frente a Roma, mientras que en Eras del Bosque plantean su amortización dentro de un espacio funerario o ceremonial. Ambas interpretaciones resultan compatibles con los contextos arqueológicos conocidos, aunque será necesario que futuros hallazgos permitan confirmarlas o matizarlas.
Lejos de restar valor al estudio, estas cuestiones ponen de manifiesto el interés de la investigación. La revisión de materiales conocidos desde hace décadas ha permitido formular nuevas preguntas sobre la logística romana, la circulación de tecnologías, el papel de los animales de carga y las prácticas rituales desarrolladas en el norte peninsular durante el cambio de Era. Como sucede con los mejores trabajos científicos, este artículo no solo aporta respuestas, sino que abre nuevas líneas de investigación que probablemente serán desarrolladas en los próximos años.
Bibliografía
- De Luis Mariño, S., Pociña López, C., & Montero Ruiz, I. (2026). Arreos de caballo del cambio de Era en el norte de la península ibérica: el caso de los arneses de albardas de la cueva de Pueblo Bajo de Lledías (Llanes, Asturias) y de Eras del Bosque (Palencia). Cuadernos de Prehistoria y Arqueología de la Universidad Autónoma de Madrid, 52(1), 251–270. https://doi.org/10.15366/cupauam2026.52.1.008 ↩︎


