La campaña arqueológica de 2026 en el castro de O Castelo de Valencia do Sil ha proporcionado uno de los descubrimientos más interesantes de los últimos años: los restos óseos de un individuo infantil que podría pertenecer a las primeras fases de ocupación del asentamiento. Los investigadores señalan que este descubrimiento podría estar relacionado con la primera fase de ocupación del yacimiento, vinculada a los antiguos Gigurros, el pueblo prerromano que habitaba el territorio de Valdeorras. De confirmarse esta hipótesis, estaríamos ante el primer individuo de esta comunidad identificado arqueológicamente. Los restos pertenecen a un individuo perinatal, fallecido entre las 36 y las 38 semanas de gestación según los primeros análisis bioantropológicos.
Más allá de la importancia histórica del hallazgo, los restos abren nuevas vías de investigación sobre las prácticas funerarias, los rituales domésticos y el papel de la infancia en las comunidades del noroeste peninsular durante la Antigüedad.

Los trabajos, dirigidos por el equipo de Sputnik Labrego, han permitido además documentar nuevas estructuras habitacionales y recuperar abundante material cerámico y metálico de los siglos IV y V d.C., aportando una imagen cada vez más detallada de la vida cotidiana en este importante enclave de época tardorromana.
Más allá de la importancia histórica del hallazgo, los restos abren nuevas vías de investigación sobre las prácticas funerarias, los rituales domésticos y el papel de la infancia en las comunidades del noroeste peninsular durante la Antigüedad. Un descubrimiento que demuestra, una vez más, que los castros siguen guardando información fundamental para comprender la historia de los pueblos del noroeste de Hispania.


