Leo esta prometedora noticia sobre el importante apoyo que va a recibir la investigación de este asentamiento clave para comprender la primera Edad del Hierro en la cuenca del Duero. La cuantía asciende a de 90.000 dólares y será concedida por el programa Shelby White and Leon Levy Program for Archaeological Publications, vinculado a la Universidad de Harvard. Irá destinado a desarrollar durante tres años un proyecto dirigido por Alejandra Sánchez Polo y Carlos Sanz Mínguez.
El objetivo principal no es financiar nuevas excavaciones, sino estudiar, reconstruir y publicar científicamente las excavaciones históricas del yacimiento de El Soto de Medinilla, revisando tanto los materiales arqueológicos como toda la documentación de archivo dispersa desde las campañas dirigidas por Federico Wattenberg y Pedro de Palol entre 1957 y 1962.
Un proyecto destinado a sentar las bases de una futura investigación
A diferencia de otras convocatorias destinadas a financiar campañas de campo, esta ayuda tiene como objetivo principal el estudio y la publicación de los resultados de las excavaciones realizadas en El Soto de Medinilla desde mediados del siglo XX. El proyecto contempla la revisión integral de los materiales arqueológicos recuperados, la digitalización y análisis de la documentación generada durante las excavaciones históricas, la reconstrucción de la secuencia estratigráfica del yacimiento mediante herramientas digitales y la elaboración de una monografía científica que reúna por primera vez toda la información disponible sobre este importante asentamiento.
El propósito último de esta iniciativa es poner a disposición de la comunidad científica una documentación completa y actualizada de un yacimiento que ha sido fundamental para definir la denominada cultura del Soto. La revisión crítica de las excavaciones históricas permitirá contrastar las interpretaciones formuladas hace décadas con las metodologías actuales y ofrecer una base mucho más sólida para futuras investigaciones sobre el origen y evolución de las comunidades de la Primera Edad del Hierro en el valle del Duero. Aunque esta financiación no está concebida específicamente para sufragar nuevas excavaciones arqueológicas, sí contribuirá a maximizar el potencial científico de los trabajos ya realizados y a orientar con mayor precisión las investigaciones que puedan desarrollarse en el futuro.

La cultura de Medinilla y el mundo astur
El Soto de Medinilla se encuentra a orillas del río Pisuerga, en las inmediaciones de Valladolid. Su relevancia es tal que los arqueólogos utilizaron su nombre para denominar a toda una tradición cultural, la conocida como cultura del Soto, desarrollada en buena parte de la cuenca del Duero durante la Primera Edad del Hierro, entre aproximadamente los siglos VIII y V a. C.
Las excavaciones iniciadas en la década de 1950 revelaron un asentamiento excepcional por la potencia de su estratigrafía y el excelente estado de conservación de sus restos. Gracias a ello fue posible documentar, con un nivel de detalle poco habitual para la época, la evolución de las primeras comunidades campesinas estables del valle del Duero tras el Bronce Final.
El Soto de Medinilla mostró que estas poblaciones vivían en aldeas permanentes formadas por viviendas de planta circular construidas con madera, barro y cubiertas vegetales. La economía se basaba en la agricultura y la ganadería, complementadas por actividades artesanales como la metalurgia del hierro, el trabajo del bronce, el tejido o la producción cerámica. Se trataba de comunidades plenamente sedentarias, cuya organización del espacio y formas de vida marcaron un profundo cambio respecto a etapas anteriores.
Durante décadas, el yacimiento se convirtió en el principal modelo para definir la Primera Edad del Hierro en la Meseta Norte. Muchos otros asentamientos excavados posteriormente fueron interpretados a partir de las características identificadas en El Soto de Medinilla, hasta el punto de que el término «cultura del Soto» pasó a designar un amplio horizonte arqueológico extendido por buena parte del valle del Duero.

Sin embargo, las investigaciones más recientes han matizado esta visión. Hoy se entiende que la llamada cultura del Soto no fue una realidad uniforme, sino un conjunto de comunidades con rasgos comunes, pero también con importantes diferencias regionales y cronológicas. Aun así, El Soto de Medinilla continúa siendo un yacimiento de referencia imprescindible para comprender cómo surgieron las primeras aldeas estables de la Meseta, cómo se consolidó una economía plenamente agrícola y ganadera y cuáles fueron los procesos sociales que desembocarían, siglos más tarde, en el desarrollo de las sociedades prerromanas de la Edad del Hierro, entre ellas las de los pueblos celtibéricos, vacceos y astures de las regiones del centro y sur de León y Zamora.
De hecho, la cultura del Soto no solo constituye el antecedente de las comunidades vacceas, sino también uno de los principales sustratos culturales de los astures cismontanos. En el actual territorio leonés, las poblaciones del Soto evolucionaron durante la Segunda Edad del Hierro incorporando nuevas influencias atlánticas y meseteñas, hasta configurar las sociedades que las fuentes romanas identificarían siglos después como astures. Este proceso fue distinto del seguido por las comunidades del norte de la Cordillera Cantábrica, lo que ayuda a explicar algunas de las diferencias arqueológicas entre los astures cismontanos y los transmontanos.


