Rubén Montes, arqueólogo de la Campa Torres, nos habla de los últimos hallazgos allí

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A raíz de las noticias que se publicaron la semana pasada sobre los últimos trabajos arqueológicos realizados en la Campa, le pedí a Rubén que me respondiera a una serie de preguntas y dudas que tenía sobre ellos. Esto es lo que me contaba sobre el edificio y los trabajos en las defensas.

Un edificio singular con paredes de tapial.

La semana pasada se anunciaba que el edificio intervenido en la fase III del proyecto Campa, situado en la ladera septentrional de lo que se consideraba el antiguo castro, presentaba unas características constructivas muy especiales al haberse empleado tapial en su edificación, una técnica que era desconocida, hasta ahora, en los asentamientos castreños y romanos de la región. Sus grandes dimensiones, con dos plantas, lo convierten en el mayor excavado hasta ahora.

La noticia habla de un edificio romano «único» en Asturias. ¿Qué características concretas lo hacen excepcional respecto a otros yacimientos asturianos y del norte peninsular?

R.M.- El edificio presenta singularidades evidentes sobre todo en lo referente a técnicas constructivas. No obstante, en el momento de la investigación en que nos encontramos, pendientes de un rastreo sistemático de posibles de paralelos formales y aunque no nos consta nada semejante al menos en Asturias, resulta prematuro una afirmación rotunda en este sentido.

En cuanto a la interpretación funcional del edificio… R.M.- El registro arqueológico no se ha mostrado demasiado elocuente en lo que respecta a indicios sobre la interpretación funcional del edificio. En principio, parece descartado que se trate de un espacio doméstico, pero es complicado por ahora precisar usos concretos. Confiamos en que las analíticas en curso puedan aportar alguna pista.

La técnica del tapial resulta extraña a la tradición constructiva regional. Dada la singularidad del edificio y la cronología temprana de su construcción cabe pensar en una obra diseñada por gentes foráneas.

¿Se construyó este edificio sobre estructuras indígenas anteriores o forma parte de una reorganización completa del espacio tras la llegada romana?

R.M.- La excavación no ha deparado en el sector donde se erigió vestigios previos a su construcción y la de otras obras coetáneas. Bien al contrario, se ha detectado una ingente intervención en esa época (siglo I d.C.) consistente en el aterrazamiento de un amplio sector del yacimiento ubicado en la ladera noreste de la colina fortificada castreña. Que no se hayan detectado vestigios previos en la zona puede deberse a múltiples razones: la relativa modestia de la superficie intervenida, la topografía abrupta anterior al aterrazamiento y eventuales arrasamientos.

El edificio parece corresponder a los primeros momentos de la presencia romana. ¿Cómo encaja este hallazgo en el proceso de integración de la Campa Torres dentro del sistema romano tras las guerras astur-cántabras?

R.M.- El edificio es una muestra más del rol principal que debió desempeñar el enclave en esos primeros momentos tras la conquista e incluso antes. En este sentido, no debemos olvidar la presencia en el registro arqueológico de La Campa de algunos materiales mediterráneos desde los siglos III-II a.C. (ánforas itálicas, cerámicas de barniz negro, cálatos ibéricos…), las evidencias del tratamiento de moluscos para la extracción de púrpura en torno al cambio de era o la vinculación al lugar de la inscripción dedicada a Augusto en el 9-10 d.C. Indicios todos ellos de unos contactos con Roma singularmente precoces.

Unas defensas más antiguas

Las excavaciones también han identificado estructuras defensivas ocultas bajo la muralla conocida. ¿Qué aportan estos hallazgos a nuestro conocimiento de la evolución del sistema defensivo de la Campa Torres?

R.M.- Tal vez sea este aspecto en el que más novedades podamos ofrecer tras las recientes intervenciones. Se han individualizado hasta tres sistemas defensivos sucesivos. El más antiguo presenta una muralla de madera sobre plataforma pétrea y dos fosos hasta ahora desconocidos.

El segundo integra una nueva muralla que combina un paramento pétreo interior y relleno térreo, dos parapetos con empalizada al exterior que se asientan sobre las viejas trincheras y un nuevo foso.

El tercer episodio es que corresponde a la muralla de módulos que se puede ver, al contrafoso ya conocido y al foso exterior. Está última configuración sufre algunas reformas posteriores de cierto calado como la adición de los bastiones adelantados o de la plataforma interior llamada en su día «paso de ronda» por el equipo de José Luis Maya.

Las nuevas evidencias apuntan a una ocupación anterior a lo que se pensaba. ¿Hasta qué punto podrían modificar la cronología tradicional del asentamiento de la Campa Torres?

R.M.- De los tres sistemas defensivos, sabemos que el último corresponde a la Segunda Edad del Hierro, a fechas a partir de los siglos IV-III a.C. El inmediatamente anterior (fase II) se corresponde con el que fue objeto de polémica en su día, pues algunos investigadores como Jorge Camino lo consideraban una muralla lineal previa a la modular mientras que el equipo de Maya defendía que se trataba de la zapata de esta misma estructura. Esta controversia ha quedado definitivamente resuelta, quedando claro que se trata de una estructura anterior. Las cronologías aportadas en su día por Maya para la fundación de la muralla de módulos (siglo VI a.C. o anterior) resultan de aplicación en realidad para esta muralla previa.

Por lo que respecta a la primera fase, desconocemos por ahora su antigüedad más allá de la evidente anterioridad a la referida muralla de, al menos, el siglo VI a.C.

En breve, el procesamiento radiométrico de las muestras orgánicas tomadas durante los recientes trabajos permitirá aportar cronologías absolutas más o menos precisas a esta secuencia relativa. En cualquier caso, todo sugiere que la antigüedad de los primeros episodios de ocupación se remontará a momentos muy tempranos del primer milenio a C. o incluso antes.

¿Crees que estos descubrimientos obligan a replantear algunos aspectos sobre el origen y desarrollo de Gijón en época prerromana y romana?

R.M.- En realidad, una mayor antigüedad en la fundación del asentamiento fortificado concuerda con lo que se va conociendo en otros yacimientos regionales análogos. Se ajusta perfectamente al patrón general.

El aspecto que tal vez resulte más extraordinario es el papel que jugó el enclave en los momentos de contacto con Roma. Una excepcionalidad que deja huellas en el registro arqueológico y que ha de hallar justificación en relaciones previas a la conquista y en el otorgamiento tras ella de un rol protagonista en el nuevo marco administrativo imperial.

El proyecto Campa y el futuro de la investigación en el yacimiento

¿Qué preguntas importantes quedan aún por responder y qué esperáis descubrir en las próximas campañas de excavación en la Campa Torres?

R.M.- Las preguntas, como es habitual en arqueología, son más que las respuestas. Eso no quiere decir que no se haya avanzado de modo sensible y, sobre todo, que podamos formular preguntas más precisas. Ordenar la información obtenida durante esta fase de trabajos se ha convertido en objetivo preferente para los próximos meses. Se abre ahora una larga fase de análisis de laboratorio, estudio de materiales, revisión de estratigrafías y, en definitiva, un proceso de digestión de toda la información recopilada que permitirá, de una parte, articular un discurso histórico renovado para el yacimiento y de otra, diseñar estrategias de intervención arqueológica en el futuro inmediato.

En este sentido, hay que tener en cuenta el contexto de las recientes intervenciones. Se trata de la fase III del Proyecto Campa, promovido por el Ayuntamiento de Gijón con la asesoría científica constante de la Universidad de Oviedo y el Instituto de Historia del CSIC. Esta ambiciosa iniciativa, que ha gozado de subvenciones de los fondos Next Generation y del 1,5% cultural tuvo dos fases previas: la I, destinada a ordenar la colección de materiales de las viejas excavaciones (unos 20000 registros), y la II, orientada al drenaje de la zona de La Llanada. En un futuro se abordarán las fases IV y V, destinadas a la renovación del discurso museológico y a la transferencia de conocimiento. Complementariamente, se seguirán realizando intervenciones arqueológicas puntuales.

¿De qué manera estos descubrimientos puede cambiar nuestra visión de la Campa Torres?

Poco a poco, según vamos realizando intervenciones, se van matizando cuestiones asentadas en el relato histórico que se venía ofreciendo y abriendo nuevas perspectivas. Se vislumbran, por ejemplo, un poblamiento que parece retrotraerse más allá de las fechas aceptadas hasta ahora y un sistema defensivo mucho más complejo y con un largo historial de reformas. También se nos está revelando una metalurgia muy interesante con hábito de trabajos en oro, plata y cobre, pero con un carácter diferente al de la especialización que se había postulado.

Por supuesto, el contacto con Roma es un periodo singular y muy interesante, con implicaciones a escala regional.

Astures
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Me apasiona la historia de Asturias y los astures en todas sus facetas. Pateando museos y yacimientos. Excavando cuando puedo y divulgando como mejor sé.

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