El puñal de filos curvos de La Cerrosa-Lagaña ¿Fabricación indígena para un soldado romano?

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Acaba de salir publicado el artículo1 que analiza en detalle el conjunto de puñal y cinturón depositado en la sima de la Cerrosa-Lagaña, en Peñamellera Baja y los resultados son fascinantes.

El hallazgo constituye uno de los testimonios más interesantes para comprender los procesos de contacto, conflicto y transformación cultural en el norte peninsular durante los momentos finales de la Edad del Hierro. Tanto el contenido como el continente del descubrimiento permite que nos adentremos en cuestiones clave como la interacción entre las comunidades indígenas y el mundo romano, la circulación de tecnologías militares y el papel del ritual en contextos de guerra.

La cueva como espacio ritual

La sima de La Cerrosa-Lagaña no es un yacimiento cualquiera. Su arco temporal de utilización se extiende desde la Prehistoria reciente hasta momentos de la tardontigüedad. Quizá lo más sorprendente es lo más evidente a raíz del contexto arqueológico: ha tenido una función reiterada como espacio de carácter simbólico en todo ese periodo. Durante la Edad del Hierro, en concreto, este lugar parece haber sido utilizado como lugar de depósito ritual, donde se documentan restos humanos, fauna y armamento.

En el estudio queda claro que no responde a una lógica doméstica o habitacional como se venía defendiendo desde las primeras publicaciones sobre este lugar. Al contrario, remite a prácticas de carácter votivo o ritual, posiblemente vinculadas a momentos de tensión social o conflicto. La deposición de objetos en cavidades naturales, especialmente armas, está bien documentada en el ámbito europeo y suele interpretarse como una forma de “retirada simbólica” de objetos cargados de significado, ya sea tras su uso en combate o como parte de rituales de legitimación, protección o agradecimiento.

Una panoplia de fabricación meseteña

La primera impresión que tuve cuando descendí a la sima era que estaba pisando un suelo de huesos. Los restos, dispersos por la pronunciada pendiente, aparecen nada más poner el pie en la sima. Allí, cerca de la entrada, poco a poco se fueron recuperando piezas de este conjunto fragmentados y dispersos, probablemente como consecuencia tanto de procesos naturales (pendiente, arrastres). El artículo plantea la posibilidad de que los objetos fueran intencionadamente desmontados o inutilizados antes de su depósito, lo que encajaría con prácticas rituales de amortización.

La vaina corresponde a un puñal de filos curvos, un tipo bien conocido en el ámbito meseteño durante la Segunda Edad del Hierro (siglos IV al I a.C.). Es una pequeña obra de arte con una estructura compleja, combinando elementos de bronce, hierro y un núcleo interno de madera, cuya especie ya se ha podido identificar: madroño. Este detalle no es menor: la elección de esta madera sugiere un conocimiento específico de sus propiedades, así como una selección intencionada del material.

Desde el punto de vista técnico, la vaina presenta un elaborado sistema de suspensión mediante anillas y barras, así como decoración incisa. Un detalle interesante es que este objeto muestra claras evidencias de uso prolongado. Se sabe por el desgaste en puntos clave y la presencia de reparaciones antiguas. No estamos, por tanto, ante un objeto fabricado para ser depositado, sino ante un arma funcional que ha tenido una vida activa antes de su deposición final.

Conjunto de La Cerrosa.  De Luis Mariño, et alii
Conjunto de La Cerrosa. De Luis Mariño, et alii

El cinturón articulado responde a un modelo compuesto de placas unidas mediante bisagras, presentan una estructura en varias capas (lámina decorada, refuerzo intermedio y base posterior) y una decoración geométrica que en algunos casos podría sugerir motivos figurativos. El cinturón incluía además elementos de suspensión (tahalíes) que permitían portar la vaina, formando así un conjunto funcional. La reconstrucción propuesta indica un sistema mixto, en el que la parte metálica se combinaría con componentes orgánicos como correas de cuero.

Este tipo de cinturón presenta paralelos tanto en contextos indígenas de la Meseta como en el equipamiento militar romano, lo que lo convierte en un elemento especialmente significativo desde el punto de vista cultural. El análisis de los materiales que componen el conjunto indica que el objeto podría haber sido fabricado en un taller indígena con conocimiento de formas y sistemas asociados al mundo romano, o incluso en un contexto de producción híbrido.

Interpretación

El conjunto de La Cerrosa-Lagaña debe situarse en la confluencia de varios procesos históricos de amplio alcance: el contacto cultural entre las comunidades indígenas del ámbito cantábrico y las poblaciones de la Meseta, la expansión romana y la consiguiente transformación de las estructuras sociales y militares, así como la persistencia de prácticas rituales en un contexto de cambio profundo. En este sentido, es un contexto a caballo entre dos mundos.

El objeto responde a una lógica de hibridación. Por un lado, mantiene rasgos que están anclados en tradiciones tecnológicas y formales indígenas; por otro, incorpora elementos funcionales que lo aproximan al equipamiento militar romano, en particular al cingulum. Esta combinación sugiere que su portador pudo haber estado integrado, de manera más o menos directa, en las dinámicas del ejército romano, ya fuera como auxiliar indígena, aliado o como individuo que adopta y exhibe elementos de prestigio asociados al nuevo orden político y militar.

La deposición del conjunto en el interior de la cueva debe interpretarse en clave ritual, alejándose de cualquier explicación basada en un abandono fortuito. Se trata de un acto intencional y cargado de significado, en el que la retirada de armas del circuito de uso mediante su depósito en un espacio simbólico remite a prácticas bien documentadas en contextos de conflicto. Este gesto puede entenderse como una ofrenda a divinidades o fuerzas vinculadas al paisaje, como una forma de clausura simbólica tras un episodio bélico o como un mecanismo de construcción de memoria colectiva.

En consecuencia, la cueva de La Cerrosa-Lagaña se configura como un lugar donde convergen guerra, identidad y ritual, actuando como un espacio privilegiado para la materialización de estos procesos en la Asturias prerromana.

Bibliografía

  1. De Luis Mariño, S., De Pablo Martínez, R., Serna Gancedo, M.L., Montero Ruiz, I. y Martín Seijo, M. (2026): “Estudio de un depósito ritual de las guerras astur-cántabras: el conjunto del puñal de filos curvos de la cueva de La Cerrosa-Lagaña (Suarías, Asturias, España) como vínculo entre los cinturones de los puñales indígenas y el cingulum romano”, Spal, 34.1, pp. 34-67. https://dx.doi.org/10.12795/spal.2026.i35.02 ↩︎

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Me apasiona la historia de Asturias y los astures en todas sus facetas. Pateando museos y yacimientos. Excavando cuando puedo y divulgando como mejor sé.

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