Planta de la torre cuadrangular de Homón de Faro . Foto J. Camino Mayor
Planta de la torre cuadrangular de Homón de Faro . Foto J. Camino Mayor
Actualizado: 8 febrero, 2024

Hace un par de semanas hablamos de la fortificación de El Muro. Una barrera lineal que cortaba el acceso al territorio transmontano astur por la vía de la Mesa. Hoy vamos con la correspondiente a la vía de la Carisa. El Homón de Faro es más complejo que El Muro. Situado a a 1650 metros de altitud tenía la misma finalidad que la anterior, defender el territorio de la entrada de ejércitos foráneos por las vías principales de la cordillera cantábrica en Asturias. Su resultado parece similar. No fueron utilizadas nunca.

El Homón de Faro1 tiene la peculiaridad además de que está situado en posición frontal contra el campamento romano de Currieḷḷos, lo que hizo suponer en un principio que habría podido ser coetáneo del mismo.

Morfología de un sistema defensivo

Situada a apenas 5 km de las cumbres de la Cordillera cantábrica en este sector, sus dos barreras cubren un tramo de 400 metros que aprovecha el estrechamiento de las pendientes circundantes sobre la vía de la Carisa. Son dos líneas cuya estructura es diferente. La primera aprovecha un escarpe rocoso de 4 metros de altura frente al cual se debió comenzar a excavar un foso. Tendría una muralla que fue reaprovechada en los trabajos de la segunda línea defensiva, más al norte. Esta segunda está compuesta de dos partes. La primera, de unos 25 metros de largo, todavía mantiene un espesor de 6 metros, compuesta por sillares y cuyo interior fue rellenado con tierra y piedra. La muralla tiene una singularidad constructiva y es que está compuesta por cajones definidos por la alternancia de muros transversales al trazado de la defensa.

Vista aérea del Homón de Faro. 2023. Google Earth. Aún se percibe la posición del torre y las defensas en la ladera opuesta.
Vista aérea del Homón de Faro. 2023. Google Earth. Aún se percibe la posición del torre y las defensas en la ladera opuesta.

Tras un hiato, se erigió otra muralla de mampostería, de menor calidad que la anterior y menos de 2 metros de anchura. En este caso la defensa debió consistir en una empalizada y lo que hoy es el muro sostendría un talud que fue rellenado para hacerlo útil. Se empleó de nuevo la técnica de cajones.

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Estas defensas se completaron con la construcción de una torre de planta cuadrada de 25 metros cuadrados de superficie en cuya construcción se empleó piedra y madera. A su lado se documentó aljibe de poco más de metro y medio de profundidad para almacenar agua. Tras la torre y el extremo oriental de las defensas, se procedió a acumular cantos rodados que debieron usarse como proyectiles, conformando una reservas o arsenal listo para ser usado en un combate.

Tras su estudio se ha determinado que la defensa más septentrional, la que corresponde al lugar más cercano a la torre es una corrección de la primera, que fue modificada para optimizar el estrangulamiento de la vía aprovechando mejor el terreno.

Datación

Como os comenté en la introducción, su posición respecto al imponente campamento romano que corona la vía de la Carisa en la cordillera, hizo suponer que Homón de Faro pudo ser una defensa astur para hacer frente al ataque de las legiones en las campañas de las guerras contra cántabros y astures. Una cosa que sorprende tanto de esta infraestructura, que debió requerir un enorme esfuerzo constructivo, al igual que de su hermana de El Muro, es que sean lugares en los que apenas se documentan objetos que podamos utilizar para dar una interpretación arqueológica. Casi todo lo que se recupera de la muralla, por ejemplo, son apenas unos restos de fundición y los proyectiles acumulados en los márgenes.

Posición del Homón de Faro respecto al campamento romano de Curriechos. En La Carisa y La Mesa: causas políticas y militares del origen del reino de Asturias,
Posición del Homón de Faro respecto al campamento romano de Curriechos. En La Carisa y La Mesa: causas políticas y militares del origen del reino de Asturias,

Sin embargo se obtuvieron dataciones2 que nos dicen que este lugar sirvió de defensa entre el 630 y el 750 en su horquilla más amplia de fechas. No obstante, no se descarta que hubiera algunas estructuras que fueran coetáneas al campamento, por ejemplo varios cortes a unas decenas de metros en la retaguardia de esta defensa, que fueron interpretados como un último frente defensivo, pero que posteriormente se confirmó que se trataba de actividades mineras romanas.

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Por tanto, unas dataciones que la hacen coetánea de El Muro y de otra fortaleza similar en El Cotero del Medio, en El Escudo, que controlaba otra vía que llevaba desde la meseta a Flaviobriga, en la costa cántabra.

Interpretación histórica

A tenor de las dataciones se ha establecido su posible construcción a causa de dos momentos históricos que nos refieren las fuentes. La primera la campaña de Wamba en el 680 a causa de una rebelión de los astures. La segunda la conquista de la Península ibérica por las tropas musulmanas en el 7113.

Uno de los argumentos que se ha esgrimido en favor de la segunda es que la construcción de un sistema defensivo como este exige la intervención de un poder centralizado y que tuviera capacidad tanto de movilizar recursos humanos como financieros. Esto deja en un segundo lugar la capacidad organizativa de una revuelta de grupos armados norteños contra el estado visigodo. Al igual que en el Muro, se tuvieron que emplear abundantes recursos para erigir estas defensas, con el consiguiente esfuerzo logístico para mantener a cuadrillas de operarios en un lugar poco favorable para subsistir.

Esta interpretación conlleva otras, como que la huida de élites visigodas a Asturias tras la invasión musulmana fuera real y masiva, lo que permitiría que estas élites fueran las encargadas de la defensa del territorio frente a las élites astures que precisamente les habían hecho frente 30 años antes.

El Muro, Teverga. Foto de Asociación Española de Amigos de los Castillos.
El Muro, Teverga. Foto de Asociación Española de Amigos de los Castillos.

La otra opción presupone una independencia de estas élites hispanorromanas, es decir, astures, frente al estado visigodo, con una capacidad organizativa y constructiva que por otro lado ya estaba presente en el territorio desde hacía mil años y que había sido usada con frecuencia. No olvidemos que estas élites se habían fortificado en castella en la Tardoantigüedad y poseían ejércitos y recursos como para plantear varias rebeliones contra suevos y visigodos4.

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Hayan sido unos u otros, o una alianza entre ambos, lo que está claro es que se erigió esta defensa contra un enemigo formidable, al que se le presuponía la capacidad de desplazar un ejército por los cordales en dirección a los centros principales de población en el centro del territorio transmontano.

No hay evidencias de uso de esta defensa, igual que la de El Muro, lo que sigue siendo sorprendente para el esfuerzo desplegado aquí.

Notas al pie y bibliografía

  1. Mayor, J. C., García, R. E., & Pacheco, Y. V. (2007). A propósito de las fortificaciones lineales ástures de El Homón de Faro (La Carisa) y El Muro (La Mesa). Territorio, sociedad y poder, (2).
    ISO 690 ↩︎
  2. Mayor, J. C., & García, R. E. (2013). Excavaciones arqueológicas en las fortificaciones altomedievales de l’Homón de Faro y su entorno (La Carisa, Lena). In Excavaciones arqueológicas en Asturias 2007-2012: en el centenario del descubrimiento de la caverna de la peña de Candamo (pp. 297-308). Consejería de Educación, Cultura y Deporte. ↩︎
  3. Mayor, J. C., Pacheco, Y. V., & García, R. E. (2008). Los escenarios bélicos de La Carisa y de La Mesa. Actas de las I Jornadas de Arqueología en Asturias, 93. ↩︎
  4. Mier, M. F. (2018). Asturias en época tardoantigua. In In tempore sueborum: el tiempo de los suevos en la Gallaecia (411-585), el primer reino medieval de Occidente: volumen de estudios (pp. 305-308). Servicio de Publicacións. ↩︎

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