El castro de Coaña: dos siglos de investigaciones sobre el gran poblado de los Albiones

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Desde mi última visita este mes de julio, tenía en mente escribir un post sobre el castro de Coaña donde recogiera los contenidos de varios de los posts que he publicado sobre este extraordinario lugar. Es un texto extenso, pero creo que recoge bien la complejidad e importancia del castro más conocido de Asturias y puerta de entrada al conocimiento de las sociedades que poblaron nuestra tierra hace más de dos mil años.

El castro de Coaña, también conocido como Castelón de Villacondide, es uno de los yacimientos arqueológicos que más ha contribuido al conocimiento de la cultura castreña del noroeste peninsular. Su importancia no se debe únicamente a la extensión de sus excavaciones o al buen estado de conservación de algunas de sus estructuras. Coaña ocupa además un lugar excepcional en la historia de la arqueología asturiana: fue el primer castro de la región que recibió una atención arqueológica continuada y, desde finales del siglo XIX, se convirtió en uno de los principales referentes para el estudio de estos asentamientos.

Sin embargo, la imagen que hoy tenemos de Coaña es el resultado de casi dos siglos de investigaciones. Las primeras descripciones del yacimiento corresponden a comienzos del siglo XIX; las primeras excavaciones sistemáticas fueron realizadas por José María Flórez en 1877-1878; y entre 1939 y 1944 Antonio García y Bellido y Juan Uría Ríu llevaron a cabo las intervenciones que descubrieron buena parte del poblado que actualmente podemos visitar. Desde entonces, nuevas campañas han ido modificando algunas de las interpretaciones tradicionales, especialmente en lo relativo a su cronología.

Uno de los principales cambios es precisamente este: durante buena parte del siglo XX se pensó que Coaña era fundamentalmente un asentamiento de época romana. Las investigaciones posteriores han demostrado que su historia es mucho más antigua y que el poblado ya estaba fortificado varios siglos antes de la llegada de Roma.

Un castro galaico en el territorio de los Albiones

Existe una cuestión que conviene aclarar desde el principio. Coaña no era un castro astur en sentido étnico. El poblado se encontraba en el territorio de los Albiones, una de las comunidades indígenas que habitaban el extremo noroccidental de la Península Ibérica y que las fuentes y la historiografía arqueológica sitúan dentro del ámbito galaico. El territorio de los Albiones se extendía aproximadamente entre los ríos Navia y Eo, aunque los límites concretos de estas comunidades siguen siendo difíciles de establecer con precisión.

Una de las piezas nuevas que primero te encuentras es esta espectacular piedra de cazoletas tan típica de estos asentamientos del Navia, usadas para machacar y moler alimentos.
Una de las piezas nuevas que primero te encuentras es esta espectacular piedra de cazoletas tan típica de estos asentamientos del Navia, usadas para machacar y moler alimentos.

Por tanto, Coaña forma parte de la tradición castreña galaica del occidente de Asturias, junto con otros asentamientos como Mohías o El Esteiro. Esto no significa que el castro sea ajeno a la historia de Asturias: simplemente refleja la diversidad cultural existente en el territorio de la actual región durante la Edad del Hierro. En Asturias se documentan tres grandes ámbitos culturales y étnicos durante este periodo: galaicos, astures y cántabros.

La precisión es importante porque los límites políticos actuales no pueden trasladarse directamente a la Edad del Hierro. El actual territorio asturiano no constituía entonces una unidad política ni étnica.

El descubrimiento de Coaña

Las ruinas de Coaña eran conocidas mucho antes de que comenzara su investigación arqueológica. Las primeras noticias documentales se remontan a comienzos del siglo XIX, cuando diferentes eruditos se interesaron por las estructuras visibles en el lugar.

Aquellas primeras descripciones resultan especialmente valiosas porque permiten conocer el estado del yacimiento antes de las grandes excavaciones. Ya entonces podían identificarse numerosas construcciones, principalmente de planta circular, así como un importante sistema defensivo.

Castro de Coaña.
Castro de Coaña.

La conservación del poblado se veía además perjudicada por el aprovechamiento de sus piedras. Como ocurrió en muchos otros castros, los muros antiguos constituían una fuente de material de construcción para los habitantes de la zona.

La excepcionalidad de Coaña llamó progresivamente la atención de los estudiosos y acabaría convirtiéndolo en el primer gran laboratorio arqueológico para el estudio de los castros asturianos.

José María Flórez y las excavaciones de 1877-1878

La primera excavación arqueológica importante fue realizada por José María Flórez y González en 1877 y 1878. Flórez intervino en más de una veintena de construcciones y realizó además observaciones sobre otras estructuras del asentamiento. Su trabajo constituye un momento fundamental en la historia de la arqueología asturiana: por primera vez se excavaba de manera relativamente sistemática un poblado castreño y se intentaba interpretar su arquitectura y organización.

El resultado fue publicado en 1878 y proporcionó una de las primeras descripciones arqueológicas detalladas de un castro del noroeste peninsular. Aunque las interpretaciones de Flórez serían posteriormente superadas, su trabajo permitió que Coaña entrase definitivamente en el ámbito de la investigación arqueológica.

García y Bellido y Juan Uría: la gran excavación de Coaña

La siguiente gran etapa comenzó en 1939, cuando Antonio García y Bellido y Juan Uría Ríu iniciaron nuevas excavaciones. Las campañas desarrolladas entre 1939 y 1944 transformaron completamente el conocimiento del asentamiento. Se excavó buena parte de la Acrópolis y, sobre todo, del denominado Barrio Norte, dejando al descubierto la mayor parte de las estructuras que actualmente forman el área visitable.

García y Bellido dedicó una especial atención a la arquitectura del poblado. Sus trabajos fueron fundamentales para establecer una primera clasificación de las construcciones y para plantear hipótesis sobre su funcionalidad.

Plano de Coaña según García y Bellido.
Plano de Coaña según García y Bellido.

También realizó reconstrucciones gráficas de algunas viviendas y estructuras que tuvieron una enorme influencia en la imagen que durante décadas se tuvo de los castros del noroeste.

Coaña se convirtió así en el castro de referencia para interpretar la arquitectura castreña. Muchas de las características que hoy asociamos popularmente con los castros —viviendas circulares, muros de piedra, barrios compactos y sistemas defensivos complejos— quedaron fijadas en el imaginario arqueológico a partir de este yacimiento. Pero también se consolidaron entonces algunas interpretaciones que posteriormente tendrían que ser revisadas.

Una de ellas fue la cronología. Durante décadas se consideró que buena parte de los castros del occidente asturiano, incluido Coaña, habían sido creados en época romana. La investigación arqueológica desarrollada desde finales del siglo XX demostró que esta explicación no era sostenible.

Jordá, Maya y Carrocera

Entre 1959 y 1961, Francisco Jordá Cerdá realizó nuevas excavaciones en Coaña, especialmente en el entorno del torreón y del denominado Recinto Sacro. Posteriormente, en 1982, Jordá y José Luis Maya volvieron a intervenir en distintos sectores. Durante las décadas de 1980 y 1990, Elías Carrocera Fernández dirigió nuevas actuaciones arqueológicas que permitieron estudiar sectores de las fortificaciones meridionales, áreas exteriores y parte de la vía de acceso.

Esta sucesión de campañas explica en buena medida la singularidad de Coaña. Pocos castros del noroeste cuentan con una historia de investigación arqueológica tan prolongada.

La morfología del poblado

Coaña ocupa una elevación de unos 100 metros sobre el entorno inmediato, en la margen derecha del arroyo de Xarrióu y próxima al río Navia.

El asentamiento presenta una superficie aproximada de 7 hectáreas, aunque sólo una parte ha sido excavada.

Su estructura puede dividirse en dos grandes espacios: la acrópolis y el barrio norte. Ambos estaban integrados en un sistema defensivo compuesto por murallas, fosos y bastiones, adaptado a la topografía del terreno.

La Acrópolis

La Acrópolis ocupa la parte superior del asentamiento. Se trata de un recinto de considerable extensión, delimitado por una gruesa muralla y reforzado en determinados sectores por fosos y bastiones.

Su función no está completamente clara y probablemente cambió a lo largo de la historia del asentamiento. No parece que pueda interpretarse simplemente como un barrio residencial.

Acrópolis de Coaña. 2026
Acrópolis de Coaña. 2026

Precisamente este sector está adquiriendo una importancia especial gracias a las investigaciones recientes. Las excavaciones han localizado estructuras anteriores a las que tradicionalmente se asociaban con la fase romana y las dataciones de la muralla apuntan hacia momentos tempranos de la Edad del Hierro. Esto resulta fundamental porque permite relacionar la Acrópolis con las fases iniciales de formación del poblado fortificado.

El Barrio Norte

El sector inferior constituye la principal zona residencial excavada. Aquí se concentran unas 80 construcciones, principalmente de planta circular, aunque también existen edificios ovales y rectangulares. Las viviendas se organizan formando un entramado relativamente compacto de callejuelas, pequeños espacios abiertos y agrupaciones de edificios.

La arquitectura utiliza fundamentalmente pizarra y mampostería, materiales abundantes en el entorno. Las paredes presentan habitualmente esquinas curvas y las cubiertas debieron ser vegetales. La presencia de edificios de planta circular junto a otros de planta rectangular demuestra que el urbanismo de Coaña no fue estático. El poblado fue transformándose a lo largo del tiempo y algunas de estas modificaciones parecen estar relacionadas con la incorporación de nuevas formas arquitectónicas durante la época romana.

El Barrio Norte pudo albergar una población aproximada de 150-200 personas, aunque se trata de una estimación y no de una cifra demográfica documentada.

Murallas, fosos y accesos

El sistema defensivo de Coaña constituye uno de los elementos más importantes del asentamiento. Las murallas se combinan con varias líneas de fosos, aprovechando en numerosos puntos el relieve natural y el sustrato rocoso. En algunos sectores las defensas fueron reforzadas mediante bastiones. La construcción de estas defensas tampoco parece corresponder a un único momento. El sistema que observamos actualmente es el resultado de sucesivas reformas y modificaciones.

Aula didáctica del castro de Coaña. Foto Turismo Asturias.
Aula didáctica del castro de Coaña. Foto Turismo Asturias.

Esta cuestión es especialmente importante porque en arqueología la construcción de una primera muralla suele considerarse un indicador fundamental de la formación de un asentamiento fortificado.

Las investigaciones recientes están precisamente intentando determinar cuándo se construyó la primera muralla de Coaña y cómo evolucionó posteriormente.

El Recinto Sacro y las saunas

Uno de los elementos más característicos de Coaña es el denominado Recinto Sacro, situado junto a la Acrópolis. Está formado por dos edificios de características semejantes, con planta rectangular, cabecera semicircular y cubierta en falsa bóveda. Las estructuras están relacionadas con sistemas de combustión, conducción de agua y espacios que pudieron alcanzar temperaturas elevadas.

Cuando fueron descubiertas, estas construcciones fueron interpretadas como hornos crematorios. Actualmente se consideran saunas castreñas, una arquitectura característica del noroeste peninsular cuya tradición puede remontarse a la Edad del Hierro.

Jornadas Europeas de Arqueología 2026. El paisaje astronómico del yacimiento del Castro de Coaña
Jornadas Europeas de Arqueología 2026. El paisaje astronómico del yacimiento del Castro de Coaña

Los ejemplares de Coaña son especialmente interesantes porque muestran que estos edificios no desaparecieron inmediatamente con la conquista romana. Al contrario, algunos fueron reformados y continuaron utilizándose durante los primeros siglos de nuestra era.

La cronología propuesta para las formas más antiguas de estas construcciones se sitúa en torno al siglo IV a.C., mientras que su utilización continuó, con modificaciones, durante época romana.

¿Cuándo se construyó Coaña?

La cronología es probablemente la cuestión que más ha cambiado nuestra interpretación del castro. Durante buena parte del siglo XX se consideró que Coaña era fundamentalmente un asentamiento romano o fuertemente condicionado por la presencia romana. Hoy sabemos que no es así.

Las investigaciones arqueológicas han demostrado que Coaña estaba fortificado al menos desde el siglo V a.C. Esto significa que el asentamiento existía varios siglos antes de la conquista romana. La construcción de las primeras defensas marca un momento especialmente importante porque implica que ya existía una comunidad organizada capaz de transformar el paisaje y construir un sistema defensivo de considerable entidad.

Por tanto, la Coaña romana debe entenderse como una fase de transformación de un asentamiento mucho más antiguo, no como su origen.Esta revisión cronológica ha sido fundamental para cambiar nuestra visión de la cultura castreña occidental. El registro arqueológico demuestra que las comunidades que habitaban estos poblados tenían una historia propia anterior a Roma y que la conquista supuso un proceso de transformación, no la aparición repentina de los asentamientos.

Coaña y el río Navia

La posición geográfica de Coaña ayuda a explicar su importancia. El poblado se encuentra dentro del valle del Navia, un territorio recorrido por una importante vía fluvial que conecta la costa con el interior del occidente asturiano. El río no debe entenderse únicamente como una frontera. Para las comunidades de la Edad del Hierro podía funcionar también como vía de comunicación y espacio de intercambio.

La cuenca del Navia constituye además uno de los territorios más ricos en recursos minerales del occidente de Asturias, especialmente en relación con las explotaciones auríferas que adquirirían una enorme importancia durante la época romana.

En este contexto, la posición de Coaña resulta estratégica. Su localización permitía controlar visualmente una parte importante del territorio inmediato y situaba al asentamiento cerca de las rutas de comunicación que articulaban el valle.

Molino barquiforme, molino rotatorio y piedra de cazoletas. Coaña, 2026
Molino barquiforme, molino rotatorio y piedra de cazoletas. Coaña, 2026

Se ha planteado incluso la existencia de un posible puerto fluvial asociado al poblado, aunque esta cuestión debe mantenerse todavía en el terreno de la hipótesis.

Lo que sí podemos afirmar es que Coaña no era un asentamiento aislado. Formaba parte de una red de poblados que estructuraban el territorio del Navia y que mantenían relaciones entre sí.

¿Fue Coaña un centro principal de los Albiones?

La monumentalidad del poblado y su posición han llevado a plantear que Coaña pudo desempeñar un papel especialmente relevante dentro del territorio de los Albiones. Su extensión, la complejidad de sus defensas, la concentración de construcciones y la presencia de edificios de carácter ritual distinguen al asentamiento de otros poblados menores del entorno.

Hay que ser prudentes, sin embargo, con términos como «capital» o «ciudad». No disponemos de evidencias suficientes para afirmar que Coaña fuera una capital tribal en el sentido político que posteriormente tendría una ciudad romana. Sí podemos considerar, en cambio, que se encontraba entre los asentamientos de mayor entidad del valle del Navia.

Su superficie, cercana a las 7 hectáreas, incluye un complejo sistema defensivo formado por murallas, fosos y bastiones, además de una Acrópolis diferenciada y un área residencial en la que se han documentado alrededor de 80 construcciones. A ello se suman los edificios de carácter ritual del denominado Recinto Sacro y una ocupación que se prolongó desde la Edad del Hierro hasta época romana.

Su localización junto al valle del Navia constituye además un elemento fundamental para comprender su posición dentro del territorio. El río actuaba como vía natural de comunicación entre la costa y el interior, mientras que la proximidad a zonas con importantes recursos minerales adquirió especial relevancia durante la época romana. En este contexto, Coaña pudo desempeñar un papel destacado en la articulación territorial y en las relaciones económicas y de intercambio de su entorno.

Todo ello permite considerar Coaña como uno de los principales asentamientos del territorio de los Albiones y uno de los poblados de mayor entidad del valle del Navia, aunque la evidencia disponible no permita definirlo con seguridad como una capital política o administrativa. Su importancia parece derivar, sobre todo, de la combinación entre su tamaño, sus defensas, su posición estratégica y la continuidad de su ocupación a lo largo de varios siglos.

Las excavaciones recientes

Que Coaña sea el castro más conocido de Asturias no significa que esté completamente excavado. De hecho, las campañas realizadas durante los últimos años están demostrando que todavía existen sectores capaces de modificar sustancialmente nuestro conocimiento del asentamiento. Desde 2021, las intervenciones desarrolladas dentro del Plan de la Cultura Castreña han permitido estudiar sectores de las defensas y áreas que permanecían insuficientemente conocidas.

En 2024, los trabajos se concentraron especialmente en el sector oriental de la muralla, con el objetivo de caracterizar la estructura defensiva y determinar su evolución. Los resultados de estas investigaciones han sido recogidos en el volumen Excavaciones arqueológicas en Asturias 2021-2024, publicado por el Gobierno del Principado de Asturias. El trabajo dedicado a Coaña, firmado por Alfonso Menéndez Granda y Ángel Villa Valdés, estudia específicamente las intervenciones realizadas en el área meridional del castro y sus defensas.

En 2025, la investigación se ha centrado de nuevo en el sistema defensivo y, especialmente, en la muralla relacionada con la vía de acceso. La campaña ha permitido excavar distintos puntos de la estructura para intentar establecer su cronología, técnica constructiva y evolución. Uno de los objetivos fundamentales es determinar cuándo se construyó la muralla y en qué momento se produjo la clausura de la puerta exterior.

Estas investigaciones son especialmente relevantes porque permiten atacar directamente una de las cuestiones fundamentales de Coaña: la fecha de construcción del recinto fortificado. Hoy sabemos que fue un gran poblado fortificado del territorio de los Albiones, integrado en el ámbito cultural galaico, que comenzó su desarrollo al menos durante la Edad del Hierro y que posteriormente experimentó importantes transformaciones durante la época romana.

Sus cerca de 7 hectáreas, sus unas 80 construcciones excavadas, su Acrópolis, sus fosos y murallas y sus singulares saunas convierten a Coaña en uno de los conjuntos castreños más importantes del noroeste peninsular.

Pero quizá su mayor valor arqueológico sea otro: Coaña permite seguir, a través de sus estructuras y estratigrafías, la transformación de una comunidad de la Edad del Hierro a lo largo de varios siglos de historia, hasta su integración en el mundo romano.

Bibliografía recomendada

Carrocera Fernández, E. (2003). El castro de Coaña. En A. M.ª Fernández García & C. Bermejo Lorenzo (Coords.), Varia coañesa. Estudios sobre el concejo de Coaña (Vol. 1, pp. 141-178). Ayuntamiento de Coaña.

Fernández Ochoa, C., & Villa Valdés, Á. (2004). El castro de Coaña antes y después de García y Bellido: claroscuros en el tránsito de la erudición al discurso científico. En J. Blánquez & M. Pérez (Eds.), Antonio García y Bellido. Miscelánea (pp. 129-141). Universidad Autónoma de Madrid.

Flórez y González, J. M. (1878). Memoria relativa a las excavaciones de El Castellón de Coaña. Oviedo.

García y Bellido, A. (1940). El castro de Coaña (Asturias) y algunas notas sobre el posible origen de esta cultura. Archivo Español de Arqueología, 13, 110-129.

García y Bellido, A. (1942). El castro de Coaña (Asturias). Nuevas aportaciones. Archivo Español de Arqueología, 15(48), 216-244.

Menéndez Granda, A., & Villa Valdés, Á. (2025). Intervenciones arqueológicas en el área meridional del castro de Coaña: defensas y barrio oriental. En Excavaciones arqueológicas en Asturias 2021-2024 (pp. 239-249). Gobierno del Principado de Asturias.

Villa Valdés, Á. (2007). Mil años de poblados fortificados en Asturias (siglos IX a.C.-II d.C.). En C. Fernández-Tresguerres (Ed.), Astures y romanos: nuevas perspectivas (pp. 27-60). Real Instituto de Estudios Asturianos.

Villa Valdés, Á. (2008). La arquitectura doméstica en los castros prerromanos. En La Prehistoria en Asturias. Un legado artístico único en el mundo (pp. 721-752).

*Se ha utilizado IA para la estructura y redacción de este texto. Los textos originales son propios.

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Me apasiona la historia de Asturias y los astures en todas sus facetas. Pateando museos y yacimientos. Excavando cuando puedo y divulgando como mejor sé.

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