Amagüestu. Foto: Museo del Pueblu d'Asturies.
Amagüestu. Foto: Museo del Pueblu d'Asturies.
Actualizado: 2 febrero, 2024

Una de las cosas que más me gusta de Astures es la posibilidad de comprender, a un nivel más profundo, el verdadero significado de las tradiciones que celebramos en nuestra tierra. Precisamente se aproxima una de las más importantes, sino la que más, en el viejo calendario agrícola europeo, la del 31 de octubre.

Recibe infinidad de nombres, aunque yo me resisto a la importación de los foráneos, como Halloween, Sahmain y sus adaptaciones sui generis modernas como Samaín, etc. No necesitamos importar nada porque ya tenemos un nombre propio y además con un significado profundo y muy adecuado a esta tradición: nueche d’ánimes en nuestra lengua materna, el astur-leonés o noche de ánimas en castellano. Vamos al lío.

El final de la cosecha

Hace tiempo leí que los nombres de los meses de  septiembre y octubre en gaélico (meán fómhair y deireadh fómhair, respectivamente) significan mitad de la cosecha y final de la cosecha. Me gusta estudiar las etimologías de lenguas no latinas para ver cómo cambia la nomenclatura fuera de esta pantalla que nos impuso el latín. No debe resultarnos extraño que fuera de la serie de nombres de meses que hemos heredado de Roma, las fracciones en las que se divide el año conserven el nombre de las actividades agrícolas y ganaderas correspondientes a cada periodo. Un significado que se ha mantenido en nuestras festividades anuales, aunque lo llamemos ajustándonos al sistema latino.

El calendario de todas las culturas tiene un origen bastante claro en la necesidad de conocer los tiempos de siembra, cosecha, partos de ganado, etc. Los hitos de ese calendario han quedado marcados como festividades dentro de nuestro sistema, a pesar del filtro cristiano que se impuso con el tiempo. Por ejemplo, si tomamos el calendario celta irlandés medieval, el 1 de febrero (nuestra Candelaria) corresponde con la festividad irlandesa de Imbolc (momento en el que las ovejas se ponen de parto), el 1 de mayo está en torno a Beltaine (cambio del ciclo oscuro del año a la mitad cálida y luminosa). Las festividades de verano en toda Europa coinciden bastante bien con la Lugnasad celta, la fiesta de Lug, uno de los dioses que adoraban los astures. Pero hoy os hablo de La noche de ánimas, el 31 de octubre, que es el Samhain irlandés, el paso de la mitad clara a la mitad oscura del año, el final de la cosecha (a partir de aquí todo lo que hay en la tierra le pertenece y no se puede recoger), la noche en que se abre el mundo de los muertos y se comunica con los vivos.

Campo de trigo. CC
Campo de trigo. CC

Es la más especial porque sería el equivalente al cambio de ciclo anual. Un nuevo año comienza. Es el primer mes del año, y el primero del invierno. En el calendario celta, la noche precede al día, igual que pasa hoy en nuestro calendario ya que el día comienza a las 00:00 de la noche. El año empieza en la oscuridad, con la «muerte» de los campos y el recogimiento del tiempo frío y los días oscuros. Este periodo oscuro del año que pervive hasta mayo, cuando la naturaleza estalla en color y vitalidad. Las dos fechas marcan el principio y final de los dos grandes ciclos.

La Iglesia se encargó de cristianizar estas fechas del calendario agrícola, superponiendo capas de culto y celebraciones religiosas sobre ellas. Es precisamente nuestra nueche dánimes 1, que precede al día de Todos los Santos, la que mantiene la referencia a un culto pre-cristiano a la muerte y la relación entre el inframundo y el mundo de los vivos.

Si rastreamos un poco en las tradiciones podemos encontrar aún ciertas costumbres que hacen referencia a ritos precristianos. La más famosa es la de prender velas dentro de nabos en los caminos y cruces en la noche previa al día de difuntos. Esta costumbre, común a buena parte de Europa occidental es la que dio pie en los Estados Unidos a las famosas calabazas de Halloween, pero antes, en Europa, se hacía vaciando nabos ya que la otra especie que no llegó hasta después del descubrimiento de América, lógicamente. Pero no es la única, vamos a ver más.

Costumbres asturianas (y de gran parte España)

Hay varias costumbres y cierta iconografía que marca este momento del año. En este sentido es muy parecido al de otros lugares del occidente de Europa. Por ejemplo es una celebración donde los muertos tienen un especial protagonismo, (volveremos a ellos al final del post). Precisamente este carácter es el que más se ha expandido por todo el mundo, pero antes me quiero parar en un detalle. Es una celebración así que hay un banquete.

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-Banquete de difuntos

Un banquete para los muertos, dejando algunos alimentos en las lápidas, o un plato con comida para uno más en la mesa. Si lo piensas bien, poner un plato de más en la mesa para los que ya no viven entre nosotros es una bonita manera de tenerlos presentes. Pérez Placer, en el siglo XIX 2 cuenta como en tierras gallegas se dejaba un plato en la mesa para los difuntos esa noche. La familia se reunía en torno al llar (fuego del hogar) 3 y se creía que los difuntos se sentaban junto a ellos, por lo que era necesario que el fuego no fuera muy fuerte, porque molesta a los muertos, e incluso se retiraban las trébedes para que no se sentaran en ellas y se quemaran.

Antes iban más allá. En el siglo XVI, también en la vecina Galicia, la Iglesia critica la costumbre de comer dentro de las iglesias usando los altares como lugar donde posar los platos y otros enseres.4 También en Asturias se perseguía por parte del clero las celebraciones de banquetes y otros festejos esa noche. Tras la cena se hacía la ronda de difuntos, o de ánimas benditas, rezando por ellas.

-Aguinaldo

Entre las de la nueche d’ánimes, en Asturias está la de los niños saliendo a pedir a las casas una especie de aguinaldo en forma de alimentos. No es raro, quizá marca el primero de los aguinaldos de invierno, en el que esta misma costumbre se repite en otras fechas señaladas del periodo oscuro del año. Una especie de truco o trato.

Al anochecer de la víspera de Todos los santos se celebraba un amagüestu, es decir, asar castañas al fuego de la hoguera que se prendía ese día para ello. Se contaba que los chillidos que hacen las castañas al asarse son los de las ánimas. Si una explotaba era que salía del Purgatorio. Al final se entierran unas pocas, para dejárselas a los difuntos. Abajo os lo cuento en detalle.

Castañas. 2022
Castañas. 2020

-El fuego

El fuego está presente esa noche, además de en hogueras, en forma de velas, o lamparitas. Existía la costumbre, aparte de los nabos vaciados (en Oviedo hay referencias a calabazas con velas en la prensa local a principios del siglo XX. Una costumbre importada probablemente por las modas del momento) de encender pequeñas luminarias de aceite, una por cada fallecido de la casa. La creencia era que la primera que se apagara era la que salía del Purgatorio

Hoguera de san Xuan. Asturias 2023
Hoguera de san Xuan. Asturias 2023.

Si juntamos fuego y banquete tenemos un amagüestu

En la Asturies central decimos amagüestu, en León y Galicia magosto, y es una costumbre que sin tener una fecha fija se suele relacionar con un periodo que va entre el 31 de octubre, con toda la simbología que representa y el 11 de noviembre (día de San Martín) . El amagüestu es la reunión familiar o social en la que las castañas asadas son el motivo para reunirse en torno al fuego y a la sidra dulce en Asturias ya que coincide con el tiempo de mayar la sidra, es decir, machacar las manzanas frescas para obtener el zumo (sidra dulce) que tras fermentar se convierte en nuestra bebida nacional. En El Bierzo y en Galicia, se toma el primer vino y orujo del año, o se asa carne y chorizos aprovechando el fuego.

Sin embargo, el amagüestu o magosto es una costumbre que está extendida por media Europa, e incluso Inglaterra,  siendo ajena curiosamente a Irlanda. Hasta principios del siglo XX era costumbre también en Estados Unidos.

-Etimología de la palabra magüestu, o magosto

Si vais a la wikipedia encontraréis que la palabra magosto viene de Magnus Ustum (gran fuego), es lo que siempre me encontré investigando sobre este término. Lo de Magus Ustum (fuego mágico) no lo había oído la verdad, pero es posible teniendo en cuenta el carácter pagano del fuego de Todos los santos. En realidad, magosto o magüestu hace referencia al fuego, no a las castañas. Es el fuego que se prende para asarlas.

En el diccionario de la Llingua asturiana se recoge que es un sustantivo. Acción o efecto de amagostar (amagostar es asar las castañas). También en su segunda etimología es la reunión de personas y sigue con otros significados, como el conjunto de brasas donde se amagüestan las castañas.

amagüestu, l’:. Aición y efeutu d’amagostar. 2 Axuntanza [de persones p’amagostar y comer castañes. 3 Comida [mal fecho]. 4 Conxuntu [d’áscuares onde s’amagüesten castañes]. 5 Baturizu, xaréu.

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-El consumo de las castañas en la península ibérica

Si bien hasta hace apenas unas décadas se creía que el castaño había sido introducido en la península ibérica por los romanos, estudios realizados a comienzos de este siglo 5  demuestran que en la Península, y concretamente en un territorio que abarca más o menos la actual Galicia y todo el Cantábrico se encontró uno de los cinco refugios de esta especie durante el último periodo glacial. Otros eran la península itálica, Grecia y la zona del Cáucaso y Mar Negro que era la que se consideraba que era la única en la que se había conservado.

Por tanto no es cierto que los romanos trajeran las castañas al noroeste, pero sí puede ser que hubieran potenciado la costumbre de consumir el fruto, sobre todo en aquellas zonas como la Galia o Britania donde no se daba de forma natural y hoy en día aún es raro encontrarlo. Es citado muchas veces el ejemplo de consumo de castañas asadas en el muro de Adriano.

Las castañas representan a las almas

La tradición cuenta que cada castaña asada es un alma que se libera del purgatorio. 6 Si alguna vez las habéis asado, sabéis que cuando se hinchan por el calor (siempre hay que hacerles un tajo porque sino explotan) suena como un silbido. De pequeños nos contaban que eso eran los gritos de las almas del purgatorio, en plan de risas, pero oye, el miedo te lo metían.

En Galicia encontramos algún matiz más relacionado con las castañas y las almas. Se trata de una celebración que tiene lugar el 1 de noviembre y se llama Festa dos zonchos. Consiste en que las castañas, cocidas en esa ocasión, se hilan formando un collar de grandes dimensiones (eso son los zonchos). Cada castaña representa un alma del purgatorio. La tradición dice que quien la porta no puede comerlas porque sino no se libera ningún alma, tiene que comerlas otra persona.

En Asturias, cuando se termina el amagüestu se entierran unas pocas bajo tierra, no se tiran al fuego. Son para los difuntos. De hecho se dice «¡Esto ye pa que xinten los difuntos!»

Amagüestu. Foto Astures.
Amagüestu. Foto Astures.

El amagüestu dentro de las fiestas del principio de la Seronda (otoño)

El mes de noviembre, en asturianu «payares» es el mes en el que realmente comienzan los primeros fríos en Asturias. Dentro del calendario agrícola ya pasaron las cosechas y se realizan tareas como la  esfoyaza que es la reunión en la que se hacen las típicas riestras de panoyas (mazorcas) de maíz, entrelazadas por las hojas.

Junto con el amagüestu es un momento de jolgorio, como todos en los que se reúnen los vecinos, en el que se hacía comunidad y era motivo de alegría en un tiempo en que las horas de sol eran ya pocas y el tiempo era malo.

En noviembre tenía lugar la matanza del cerdo, en San Martín, momento en el que también se reunían los vecinos para trabajar en común y hacer los chorizos, lacones, morcillas, etc… que se consumen el resto del año.

Como veis se trata de reuniones de familia y amigos en la que se procesan los productos agrícolas o de recolección, y se preparaba junto con el resto de tareas necesarias en la casa o quintana, para pasar el largo invierno.

La costumbre de asar castañas en toda la península ibérica y resto de Europa

Una de perogrullo. Las castañas asadas se consumen en todos los lugares donde hay castaños que la producen para alimentación (hay distintas variedades, comestibles y no comestibles). En Cataluña son muy populares, así como en Castilla y en Extremadura. En Portugal le llaman Magusto, y hay uno muy popular que se llama «magusto da Velha» de quien Vasconcelos decía que eran las reminiscencias de un sacrificio humano. Allí la costumbre es de poner castañas asadas en la mesa a media noche para los difuntos.

En Italia y Suiza así como otros países más al norte están asociadas a la Navidad en vez de a Difuntos. Es una comida que se encuentra desde el otoño hasta marzo, y los puestos de castañas asadas son muy típicos durante los meses de invierno.

En Inglaterra eran muy tipicas también, de hecho encontré esta receta de castañas asadas de 1856 cuyo proceso es exactamente el mismo que hacemos hoy en día si no tienes sitio para hacer una hoguera.

«Primero se cortan las cáscaras con un cuchillo, y luego se ponen en una sartén calentada con carbón. Cuando las castañas están asadas, su sabor no es muy diferente al del boniato».

En 1868 un escritor inglés describe al vendedor de castañas urbano.

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«… no cabe duda de que el vendedor de castañas en un frío día de invierno no es un objeto desagradable o antiestético. Se le encuentra fácilmente, pues la luz de su pequeño horno proclama de inmediato su presencia incluso en el corazón de la niebla londinense. Sus existencias son de lo más sencillo. Un viejo cesto, bien gastado, coronado por un tablero liso, suele constituir la base sobre la que se apoya su pequeño horno, muy parecido a los utilizados por los reparadores de vidrio y porcelana antiguos. Encima de él, sobre un trozo de metal perforado, las castañas se cuecen al vapor y crepitan, como si estuvieran pujando por un cliente. Durante todo el largo día de invierno, y una parte nada despreciable de la noche invernal, el vendedor de castañas ejerce su oficio».

En Escocia, el límite más al norte del consumo de este producto, al «garrapiellu» o cáscara con pinchos que envuelve a las castañas recién caídas le llaman “burr”. Al parecer la mayoría de castaños son de Indias, que producen unas castañas enormes que no se comen, como aquí, dicen que enfermas. Por cierto, en León dicen que si comes la piel que hay entre la cáscara y la castaña coges catarro.

En Irlanda apenas hay una docena de árboles. Por cierto, uno de ellos se llama el «Armada tree« o árbol de la Armada, en referencia a la Gran Armada española que naufragó en las costas del oeste de Irlanda. Concretamente este ejemplar es del siglo XVI y es uno de los seis más antiguos de la isla. Según dice la tradición nació de unas castañas que llevaba un marinero en los bolsillos (se usaban como remedio para el escorbuto), y que fue enterrado en el cementerio de la iglesia de Saint Patrick en Ballygaly, Irlanda del Norte.

La noche es de los muertos. Cuidado con la Güestia

En realidad todo responde a la idea de que esa noche, al igual que en Irlanda y en el resto de la Europa céltica, la barrera entre los vivos y los muertos se diluye. Tanto era así, que se constata la costumbre de no pescar esa noche entre los marineros asturianos, porque temían recoger las redes llenas de huesos de los difuntos.

«Antiguamente los pescadores de Cudillero no salían a la mar la noche de todos los Santos ni la del día de la Encarnación. Pero una vez, la noche de todos los Santos, salieron dos lanchas a la pesca y al pasar frente a la concha de Artedo, vieron que, sobre el agua, casi a orilla de tierra, ardían muchas luces. Los marineros enfilaron las proas de sus lanchas hacia aquellas luminarias y rema que rema, porque allí las olas rompían con mucha fuerza, llegaron allá y vieron llenos de miedo, que las luces eran producidas por huesos que había puesto allí la Güestia». (Aurelio de LLano, 1912)

Y es que la Güestia campa esa noche por los caminos. (pero no sólo esa noche como erróneamente se cree. La Güestia se aparece cuando alguien va a morir). Se trata de una procesión de difuntos portando cirios. La Santa Compaña, como se conoce en el resto de España. Esta tradición estaba muy vigente en el mundo rural asturiano a principios del siglo pasado, como documentó Aurelio de Llano 7. Eran almas en pena buscando a quien anduviera por los caminos esa noche. Si le entregaban uno de los cirios, al llegar a casa descubría que era un hueso, y a la noche siguiente se le veía caminando entre ellos.

Repetían una letanía, del tipo de

Cuando nós éramos vivos
andábamos a estos figos,
y ahora que somos muertos
andamos por éstos huertos.
¡ Andar, andar,
hasta el tueru de la figar!!!

Pero lo que siempre queda en la memoria es la rima siguiente:

Andai de día, que la nueche ye mía

Posiblemente en la pervivencia de las almas, y con esto cierro este post, encontramos un gran número de similitudes e incluso creencias más profundas, como la transmigración de las almas en animales, escondida en nuestra mitología asturiana, pero eso es material para otro artículo.

En realidad, estas líneas son para recordar que no necesitamos importar tradiciones extranjeras, por mucha afinidad que sintamos con nuestros vecinos del arco atlántico, sino que sería más provechoso indagar y revitalizar las nuestras. Si he colaborado mínimamente a ello este breve artículo ya ha merecido la pena.

Notas al pie y bibliografía

  1. Álvarez Peña, A. (2001). Mitología asturiana. Gijón: Pieu Urriellu.
  2. Pérez Placer, H. (1891). Contos, leendas e tradiciós. Orense: Imp. de El Eco de Orense.
  3. El fuego en la casa tradicional asturiana era casi un ser vivo, al que se alimentaba incluso echándole pan. Hablé de ello en el post sobre las costumbres navideñas en Asturias
  4. Risco, V. (1973). Presencia del mito en la vida gallega. Grial11(40), 231-234.
  5. Patrik Krebs, Marco Conedera et al. (2004) Quaternary refugia of the sweet chestnut (Castanea sativa Mill.): An extended palynological approach
  6. Cabal, C. (2008). Los dioses de la muerte. La mitología asturiana. Editorial MAXTOR. Facsímil.
  7. de Ampudia, A. D. L. R. (1922). Del folklore asturiano: mitos, supersticiones, costumbres. Talleres de Voluntad.

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