aquitania cantabria
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Actualizado: 8 febrero, 2024

«Las dos regiones de Aquitania y el área cantábrica deben sus nombres a pueblos protohistóricos que, en su día, estuvieron unidos bajo la dominación de Roma. Su historia ha sido tratada de forma diferente según los cortes realizados por la historiografía francesa y española en su definición del periodo antiguo: para Aquitania, la conquista por César y el fin oficial del Imperio Romano de Occidente; para la parte central de la región cantábrica (territorio de Cantabria Astures), las guerras de Augusto en el noroeste de la península Ibérica y la conquista musulmana del reino visigodo»

Con este párrafo comienza la presentación del Congreso Aquitania que estudiará los próximos días la historia y relaciones entre regiones del ámbito del Golfo de Vizcaya.

«Aquitania y la región cantábrica comparten un litoral oceánico común en torno al Golfo de Vizcaya. Sin embargo, las características geográficas de estas costas son diferentes y cabe preguntarse hasta qué punto han influido en las actividades humanas. ¿Ha experimentado el paisaje cambios significativos a largo plazo? ¿Cómo se han adaptado las poblaciones o han modificado este entorno específico y a veces vulnerable? ¿Cuáles son las modalidades de explotación de estos territorios marítimos (recursos alimentarios, navegación, intercambios)? ¿Cómo está estructurado el territorio (complementariedad de puertos y ciudades interiores, redes)?»

En el programa hay varias conferencias en las que se habla de nuestros castros. Os dejo las referencias que luego enlazaré a publicaciones o vídeos de las mismas.

Congreso Aquitania. Santander 2 al 5 de Octubre
Jarra trilobulada aquitana procedente de la Campa Torres. Foto. Museos arqueológicos de Gijón / Xixón

Martes 3 de octubre

Arqueología no invasiva en castros cantábricos: balance metodológico y propuestas para su investigación y valorización patrimonial, David González-Álvarez, Jesús García-Sánchez, Jagoba Hidalgo-Masa, Vega ArribasGreciano, Rodrigo González-Camino, Valentín Álvarez Martínez.

Resumen:

La zona cantábrica alberga un rico patrimonio arqueológico con gran potencial para investigar la biografía de los paisajes atlánticos desde la Prehistoria hasta nuestros días. Este patrimonio está sujeto a riesgos derivados de procesos naturales, así como por acciones humanas relacionadas con la urbanización del litoral, la extensión de actividades extractivistas, o la intensificación de las prácticas agrarias. Estos impactos antrópicos han acelerado la transformación de la costa cantábrica en el último siglo. Al mismo tiempo, se ha desarrollado una fuerte concienciación ciudadana sobre el valor del patrimonio arqueológico como referente cultural, además de oportunidad para diversificar el turismo o afianzar estrategias de gestión sostenible del territorio.

Esto ha permitido avances en el estudio y musealización de numerosos yacimientos costeros en esta área, entre los que destacan los poblados castreños. En esta presentación evaluaremos estrategias alternativas para el estudio arqueológico de yacimientos costeros de la Edad del Hierro mediante metodologías no invasivas. Estas estrategias producen información arqueológica a escala de yacimiento que sustenta programas innovadores de investigación, iniciativas exitosas de socialización y planes de gestión patrimonial sostenibles.

Para ello, presentamos experiencias de trabajo desarrolladas en una serie de casos de estudio en la costa cantábrica (Galicia, Asturias y Euskadi) que nos permiten investigar las formas de poblamiento de la Edad del Hierro, considerando los propios recintos fortificados y sus entornos extramuros. Se trata de los castros de Rueta (Cervo, Lugo), Puntamuyeres (Luarca, Asturias), Malmasín (Arrigorriaga, Bizkaia) e Iluntzar (Nabarniz, Bizkaia), donde se han planteado estrategias combinadas de prospección geofísica con georradar y magnetómetro, además de estudios de teledetección a partir de datos disponibles en acceso abierto (LiDAR, fotografía aérea, imágenes satelitales), y datos propios capturados por medio de vuelos programados con drones. El objetivo es acumular diferentes capas de información que permitan comprender al detalle la ocupación de los poblados y fomentar la integración de casos particulares de estudio en análisis regionales de amplio alcance. Al mismo tiempo se pone en valor esta estrategia de investigación no invasiva para la socialización y conservación del patrimonio costero ante los riesgos que comprometen su preservación.

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Poster:

Los castros costeros en la cornisa cantábrica: análisis espacial de amplia escala, Rodrigo González-Camino, Jagoba Hidalgo-Masa, David González Álvarez

Resumen:

Como en otras regiones atlánticas, las comunidades prerromanas de la cornisa cantábrica adoptaron un modelo de poblamiento articulado en torno a los castros. Se trata de poblados característicos de la Edad del Hierro que fueron monumentalizados a través de la construcción de sistemas defensivos complejos. Estos enclaves aúnan características locacionales comunes, como una altitud relativa mayor respecto a las zonas próximas, posiciones de prominencia visual sobre su entorno, así como condiciones de accesibilidad propicias para su aislamiento y fácil defensa. No obstante, es posible distinguir conjuntos singulares de castros –como los vinculados a la línea de costa– erigidos sobre promontorios costeros o en lo alto de acantilados.

La literatura arqueológica los ha individualizado comúnmente como “castros costeros” o “castros marítimos”, ya que sus condiciones locacionales difieren respecto a las de poblados próximos, debido a su particular situación sobre la línea de costa. Esto ha generado diversas consideraciones y preguntas particulares de investigación a diferentes escalas geográficas. Este trabajo analiza de forma integrada el numeroso conjunto de yacimientos arqueológicos dispuestos a lo largo de la costa cantábrica de la Península Ibérica. Para ello, se realizan análisis espaciales y morfotipológicos de todos los asentamientos costeros reconocidos, incluyendo como necesario contraste los poblados castreños situados en los diez primeros kilómetros de la franja costera. Ello nos permite evaluar de forma amplia la naturaleza de este modelo de poblamiento y analizar su distribución territorial, para así explorar líneas de reflexión diversas sobre la uniformidad de estos enclaves a lo largo de la cornisa cantábrica, su singularidad respecto a sitios semejantes en sus inmediaciones, la naturaleza potencial de sus patrones de aprovechamiento del entorno, o sus relaciones con el mar. Todo ello nos permite discutir la diversidad regional de la Edad del Hierro en la cornisa cantábrica, las bases socioculturales de los procesos de monumentalización de los poblados castreños, la demografía de las comunidades prerromanas en esta amplia región, o su papel potencial en el comercio marítimo.

Miércoles 4 de octubre

La transformación de las comunidades indígenas en el noroeste: el «factor urbano», María Dolores Dopico Caínzos

La ville et la route, une relation complexe : l’exemple de l’itinéraire antique Astorga-Bordeaux, François Didierjean

Vinos, conservas y mármoles. La aportación de la arqueometría al comercio entre Aquitania y el norte peninsular en época romana, Carmen Aguarod Otal, Ainhoa Alonso-Olazabal, Milagros Esteban Delgado, María García-Barberena, María Teresa Izquierdo Marculeta, Ana Martínez Salcedo, María Pilar Lapuente Mercadal, Josefina Pérez Arantegui, Mercedes Unzu Urmeneta

Resumen:

En las últimas cuatro décadas un amplio repertorio de productos de origen aquitano, procedente de contextos arqueológicos del norte peninsular, ha sido objeto de estudio arqueométrico, por parte del equipo interdisciplinar que presenta esta propuesta. Un conjunto notable, lo constituyen las cerámicas de uso común, que en su mayor parte se utilizarían tanto como envases de alimentos, como contenedores de muestras de productos de calidad.

La presencia de las cerámicas romanas aquitanas de uso común en Hispania comenzó a plantearse en 2004, en la publicación de la tesis doctoral de Ana Martínez. En ella se hacía referencia a una serie de recipientes: ollas, morteros, vasos para beber, cuencos, botellas, grandes jarras y ánforas de base plana, documentadas en los yacimientos del País Vasco. En este trabajo ya se mencionaba que la escasa presencia de ánforas, que pudieran transportar vino, aceite y salazones, quedaría suplida por su suministro en otros envases, sobre todo ollas, en relación, tal vez, con productos agropecuarios y pesqueros.

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Unos años después, la gran familia cerámica a la que pertenecen muchas de estas ollas fue denominada Cerámica Común Romana Tarraconense Aquitana (CoTAq) en unas publicaciones y Aquitano-tarraconenses (AQTA), en otras, utilizando diferentes criterios para su definición. En este trabajo dos de los equipos que han investigado la arqueometría de esta familia cerámica se han unido para realizar un planteamiento común del estado de su conocimiento y fusionar criterios de trabajo.

Por otro las jarras hervidoras de boca trilobulada, fabricadas en pasta caolinítica desde mediados del siglo I d.C. en lugares como Soubran y Petit Niort, tuvieron una amplia difusión por la cornisa cantábrica, el valle medio del Ebro y la Meseta Central. En los últimos años, el hallazgo de una pipeta catavinos en el mismo contexto cerrado que una de estas jarras en el yacimiento de Momo (Alcalá de Henares), abre la sugerente posibilidad del transporte en toneles del vino aquitano hacia Hispania, así como de su consumo asociado a estos recipientes cerámicos.

Congreso Aquitania. Santander 2 al 5 de Octubre
Difusión de ollas aquitanas en el Cantábrico

Además de los ajuares cerámicos, también los mármoles procedentes de diversas canteras del Pirineo, como Sain-Béat y Louvie-Soubiron, fueron conocidos en un buen número de lugares de la Tarraconense, siendo empleados en la construcción y decoración de edificios …,
La presencia de todos estos productos son testimonios de un comercio plural de los recursos naturales aquitanos que se manifiesta a partir del siglo I d.C., de manera especial a partir del periodo de la dinastía flavia. Una actividad pujante que se desarrolló a través de un tupido entramado de comunicaciones marítimas, terrestres y fluviales que unió dos territorios vecinos.

Testimonios cerámicos indicadores de contactos entre Aquitania y la costa central cantábrica en época romana:
el caso de Gijón (Asturias)
, Estefanía Sánchez Hidalgo, Alfonso Menéndez Granda, Belén Madariaga García, Rubén Montes López, Fernando Gil Sendino, Carmen Fernández Ochoa, Almudena Orejas Saco del Valle, Paloma García Díaz

Resumen:

Las referencias a la presencia de materiales cerámicos aquitanos en la costa asturiana, y más en concreto en el litoral de Gijón, son conocidas desde hace décadas. En 1997, en la monografía sobre la muralla de Cimavilla, Carmen Fernández Ochoa y Mar Zarzalejos presentaban un elenco de producciones no torneadas provenientes tanto de las excavaciones de la propia cerca bajoimperial, como de espacios aledaños como la Plaza del Marqués o las termas de Campo Valdés. Estos materiales venían a sumarse a las noticias previas conocidas para La Campa Torres y Murias de Beloño, en el mismo territorio gijonés, así como a otras relativas a diversos yacimientos asturianos. Con posterioridad, se añadieron a la nómina de enclaves con registro de cerámicas aquitano-tarraconenses (AQTA) la villa de Veranes y el castro de El Esteiro, al tiempo que su ámbito de expansión conocido se fue ampliando hacia occidente, alcanzando el extremo oeste cantábrico, con presencia habitual en las costas septentrionales gallegas y en puntos del interior, como Lugo.

A este flujo de materiales había que sumar otro indicador cerámico de la conexión transcantábrica: la relevante presencia de terra sigillata de los alfares de Montans, cuya arribada a estos territorios occidentales se presumía vinculada al tráfico marítimo desde las costas aquitanas, sin excluir contactos terrestres, facilitados por la red de vías en el norte de la Hispania Citerior.

La reciente revisión de los materiales arqueológicos de las excavaciones de La Campa Torres, por un lado, y de la calle Arcipreste Piquero en Cimavilla, por otro, ha permitido reevaluar el peso cuantitativo de las AQTA en los repertorios, hasta el punto de erigirse en uno de los grupos cerámicos mejor representados, y con una variedad formal que incluye presencia masiva de ollas junto a cuencos, escudillas y jarras. La relevancia porcentual de la sigillata de Montans se muestra también dominante. Además, la revisión ha posibilitado la identificación de otras producciones aquitanas finas como las beige amarillentas y las grises, representadas de forma notable, así como de paredes finas con decoración a molde de Montans.

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Por consiguiente, debe reinterpretarse al alza la intensidad de la relación entre el territorio gijonés y las costas aquitanas en el contexto de las conexiones cantábricas. El trabajo que se plantea pretende presentar los argumentos materiales que corroboran la significación de este flujo desde tiempos altoimperiales, cronología preferente de la muestra.

La minería del oro romana en el occidente de la Cordillera Cantábrica (Ancares y alto Navia, León, Lugo, Asturias),
Almudena Orejas Saco del Valle, F. Javier SánchezPalencia Ramos, Brais X. Curras Refojos, José Antonio Ron Tejedo, Luis F. López González

Resumen:

Los datos sobre actividades mineras en toda la cornisa cantábrica son cada vez más abundantes y sólidos. En el noroeste de la Hispania Citerior la minería del oro marcó profundamente los paisajes en los siglos I y II d. C. y ha dejado huellas que hoy se pueden estudiar gracias a un enfoque multifocal, en el que la arqueometría se nutre de aproximaciones geoarqueologicas y paleoambientales. A los sectores mineros ya abordados por nuestro grupo de investigación en España, Portugal e Italia, se han sumado las investigaciones del proyecto IVGA, en la parte más occidental de las montañas cantábricas, en la confluencia actual de los límites entre Castilla y León, Asturias y Galicia. Se han podido documentar labores mineras, tanto en yacimientos en roca como en aluvión y las redes hidráulicas que permitieron su explotación, además de las evidencias de poblamiento antiguo.

En la vertiente sur se estudia el valle de Ancares (Candín, León), cuyo origen glaciar ha dado lugar a un tipo específico de yacimientos auríferos y formas de explotación bajo el dominio de Roma. En la vertiente norte, el valle alto del Navia (Navia de Suarna, Lugo) y de su tributario el Ibias (Ibias, Asturias) están jalonados por labores mineras en las que se aplicaron distintas técnicas. Por un lado, se explotaron los aluviones en las terrazas fluviales; por otro lado, yacimientos en roca. En todos los casos se han identificado depósitos de agua y tramos de los canales que hicieron posible la obtención de oro, empleando la energía hidráulica. Los sondeos efectuados en depósitos han proporcionado valiosa información sobre la manera de acondicionar estas infraestructuras, así como datos paleoambientales. En el marco de este proyecto se realizaron, además, prospecciones experimentales a la batea, contribuyendo así a una mejor comprensión del proceso llevado a cabo por los prospectores antiguos.

Jueves 5 de octubre

09:40 – 10:00 > Glocalismo y globalización en el noroeste peninsular. Transformaciones ecológicas e impacto ambiental, Angel Morillo Cerdan, Rui Morais, Jorge Ribeiro

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