El artículo que os comento es uno de los planteamientos más interesantes sobre la penetración romana en el territorio transmontano que leído hasta ahora. Hace poco he tenido la oportunidad de hablar sobre el proceso de conquista al norte de la cordillera, aunque centrado en el ámbito de los Luggones. Sin embargo, donde realmente se percibe la entidad de ese dominio territorial por parte de las tropas romanas es en el centro-occidente asturiano, donde se concentran la mayor parte de recintos campamentales.
El territorio pésico recibió la mayor presión militar romana
El trabajo señala que la mayor parte de las evidencias de presencia militar romana en Asturias se concentran en el sector centro-occidental del territorio. A partir del análisis de fotografía aérea, datos LiDAR y prospección arqueológica, los autores revisan un conjunto de 23 recintos atribuidos a presencia militar romana. No todos presentan el mismo grado de certeza, pero en conjunto configuran un panorama bastante denso de enclaves militares distribuidos principalmente en áreas de montaña, pasos de cordillera y líneas de cumbres.
Desde el punto de vista morfológico, los recintos presentan plantas rectangulares o subrectangulares con esquinas redondeadas, rasgo característico de la castramentación romana. En varios casos se identifican accesos en clavícula, otro elemento típico de los campamentos militares. Las dimensiones son variables, pero en general se sitúan en un rango que va desde pequeños recintos de alrededor de 1–2 hectáreas hasta campamentos más amplios que pueden acercarse o superar las 8–10 hectáreas. Esta diversidad sugiere una variedad funcional, probablemente combinando pequeños destacamentos, campamentos de marcha o posiciones de control con otros de mayor entidad.

En cuanto a la entidad de los asentamientos, la mayoría parecen corresponder a establecimientos de carácter temporal o semipermanente, más que a bases legionarias estables. Su localización en cumbres, collados y alineaciones montañosas refuerza la idea de instalaciones vinculadas a movimientos militares, vigilancia del territorio o control de rutas, más que a ocupaciones prolongadas.
Respecto a la cronología, el artículo subraya que las dataciones directas son todavía muy escasas. En la mayoría de los casos la atribución cronológica se basa en criterios morfológicos, topográficos y comparativos con otros campamentos conocidos del noroeste peninsular. Por ello, los autores sitúan de forma prudente estos enclaves en el marco general de las campañas romanas en el noroeste, especialmente en torno a el periodo de las guerras astur-cántabras y la fase inmediatamente posterior de control del territorio (finales del siglo I a. C. y comienzos del I d. C.). Sin embargo, reconocen que esta adscripción sigue siendo hipotética en muchos casos y requiere confirmación mediante excavaciones y materiales datables.
En relación con las vías de penetración o movimiento del ejército romano, el estudio no plantea reconstrucciones definitivas, pero sí sugiere algunas interpretaciones. La distribución de los recintos en líneas de cumbres, collados y corredores naturales apunta a que podrían estar relacionados con itinerarios de avance o control militar a través de la cordillera y de los principales ejes de comunicación, como la vía Carisa. No obstante, los autores se muestran cautos: el registro actual permite plantear hipótesis sobre la articulación del territorio y los posibles itinerarios militares, pero todavía no es suficiente para definir con precisión rutas concretas de penetración.
El análisis conjunto de estos enclaves permite identificar varios rasgos significativos sobre la presencia militar romana en el sector centro-occidental de Asturias. En primer lugar, destaca la densidad relativamente elevada de recintos militares, que aparecen concentrados especialmente en zonas de montaña y en puntos de paso naturales. Esta distribución sugiere una ocupación estratégica del territorio, orientada al control de corredores naturales y áreas clave para la circulación a través de la cordillera.
Otro aspecto relevante es la variabilidad en el tamaño de los campamentos identificados. Las superficies documentadas oscilan aproximadamente entre recintos de unas 3–4 hectáreas, que podrían corresponder a pequeños campamentos o destacamentos militares, hasta otros de 5–6 hectáreas, interpretables como instalaciones de entidad intermedia. Esta diversidad dimensional apunta a la existencia de distintas escalas de ocupación militar, desde puestos de control relativamente reducidos hasta campamentos de campaña capaces de alojar contingentes más numerosos.

La ubicación topográfica de estos recintos refuerza esta interpretación. La mayoría se sitúan en crestas montañosas, collados o corredores naturales de comunicación, lugares que ofrecen una amplia visibilidad del entorno y permiten controlar los principales pasos del territorio. Este patrón de emplazamiento sugiere una estrecha relación entre los campamentos y los movimientos militares o las rutas de penetración, así como con la vigilancia de los accesos al interior del territorio astur.
Por último, el conjunto de evidencias apunta a que muchos de estos enclaves tuvieron un carácter fundamentalmente temporal o de campaña. Su localización en posiciones elevadas y estratégicas, junto con la ausencia de indicios claros de ocupaciones prolongadas, sugiere que en muchos casos se trataría de campamentos vinculados a operaciones militares concretas, más que de bases permanentes o asentamientos estables.
En conjunto, el registro arqueológico disponible permite plantear que el centro-occidente de Asturias constituyó un espacio intensamente militarizado durante la fase de conquista y consolidación del dominio romano. La presencia de una red de campamentos de distinto tamaño, distribuidos estratégicamente en puntos clave del relieve, sugiere una organización destinada a asegurar los corredores de penetración, controlar el territorio y facilitar los movimientos del ejército romano en esta región.
El frente oriental, los luggones
Si se realiza la misma lectura para el sector centro-oriental de Asturias, el número de recintos militares identificados es sensiblemente menor. En este ámbito el artículo menciona principalmente cuatro enclaves: L.lagüezos, Curriel.los, Cuaña de Carraceo y Picu Viyao. Frente a los 23 recintos identificados en el sector centro-occidental, esta cifra refleja una densidad mucho menor de enclaves documentados, lo que introduce una diferencia significativa en la configuración del paisaje militar.

Esta menor cantidad de campamentos no implica necesariamente una ausencia de actividad militar, pero sí sugiere una ocupación más puntual o menos densamente estructurada desde el punto de vista arqueológico. En este sector destacan especialmente los campamentos vinculados al corredor de La Carisa, como L.lagüezos y Curriel.los, que constituyen dos de los ejemplos mejor conocidos de castramentación romana en la cordillera cantábrica. En particular, L.lagüezos presenta dimensiones cercanas a las 10 hectáreas, lo que lo sitúa entre los recintos de mayor entidad documentados en Asturias, mientras que Curriel.los, con unas 4–5 hectáreas, representa un campamento de tamaño intermedio.
A estos enclaves se suman otros recintos de menor entidad, como Cuaña de Carraceo o Picu Viyao, que probablemente corresponden a posiciones más reducidas, posiblemente relacionadas con tareas de vigilancia o control territorial. Esta diversidad dimensional sugiere nuevamente diferentes escalas de ocupación militar, desde campamentos capaces de albergar contingentes importantes hasta pequeños destacamentos.
La ubicación topográfica de estos asentamientos continúa respondiendo a una lógica claramente estratégica. La mayoría se sitúa en crestas montañosas, collados o puntos elevados con amplio dominio visual, lo que refuerza su relación con el control de corredores naturales y rutas de penetración a través de la cordillera. En este sentido, el eje de La Carisa aparece como uno de los principales espacios de articulación militar en este sector.
En conjunto, el registro arqueológico sugiere que el sector centro-oriental de Asturias presenta una presencia militar romana menos densa que la documentada en el centro-occidente, al menos con los datos actualmente disponibles. Mientras que en este último se observa una red amplia de recintos militares, en el ámbito centro-oriental la evidencia parece concentrarse en unos pocos enclaves estratégicos asociados a corredores de comunicación, lo que podría reflejar diferencias en la intensidad de ocupación, en las rutas utilizadas por el ejército o simplemente en el grado de investigación arqueológica existente.

Un proceso de investigación en marcha
En conjunto, el artículo concluye que el registro de campamentos militares en Asturias ha crecido de forma notable gracias al uso de tecnologías de detección remota y análisis LiDAR, lo que está transformando la visión tradicional sobre la presencia romana en el territorio. Sin embargo, también insiste en que muchos de estos enclaves siguen siendo identificaciones preliminares, por lo que su interpretación histórica —cronología, función y relación con las campañas militares— deberá confirmarse mediante trabajo arqueológico directo y excavaciones sistemáticas.
La marcada diferencia entre los 23 campamentos documentados en el sector centro-occidental de Asturias y los cuatro identificados en el ámbito centro-oriental constituye un aspecto especialmente relevante del registro arqueológico actual. Esta disparidad no debe interpretarse automáticamente como una diferencia real en la intensidad de la presencia militar romana, ya que puede estar condicionada por varios factores, entre ellos el grado desigual de investigación arqueológica, la visibilidad del registro en determinados paisajes o el propio estado de conservación de las estructuras.
Uno de los factores más importantes es probablemente el sesgo derivado de la investigación reciente. En las últimas décadas se han desarrollado numerosas prospecciones sistemáticas, especialmente mediante análisis de fotografía aérea y datos LiDAR, en determinadas áreas del occidente y centro-occidente asturiano. Estas investigaciones han permitido identificar un número elevado de recintos que antes pasaban desapercibidos. En cambio, otros sectores del territorio han sido objeto de menor intensidad de prospección, por lo que es posible que parte del registro militar aún permanezca sin identificar.
En definitiva. Es muy probable que se siga incrementando la identificación de recintos campamentales en Asturias en los próximos años, es algo lógico. Lo que será interesante es comprobar si se mantiene esa dualidad entre el occidente y el oriente del territorio astur transmontano. También si permitirá atisbar indicios de la estrategia militar empleada en ambos territorios, algo que trasciende las meras consecuencias de la guerra y se adentra en la disposición posterior del territorio tribal.
Bibliografía
Costa-García, J. M., Menéndez Blanco, A., González Álvarez, D., Vicente-García, V., & Fonte, J. (2025). Caracterización arqueológica de la presencia militar romana y evaluación de su impacto en la transformación de los paisajes asturianos. En Excavaciones Arqueológicas en Asturias 2021-2024. Oviedo.Consejería de Cultura, Política Llingüística y Deporte, Principáu d’Asturies; Ediciones Trabe, pp. 329-342


