El anciano de les Pedroses, Ribadesella. Un inusual depósito de restos óseos del siglo VIII al VI a.C. en Asturias

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No es un hallazgo reciente, pero creo que todavía no había escrito nada sobre él a la espera de una publicación. Finalmente, aparece recogida en el Excavaciones arqueológicas en Asturias, 2021-2024 recientemente publicada1.

El hallazgo consistió en la detección de un cráneo humano en una grieta de una pared del sistema kárstico de Les Pedroses. En concreto, el hallazgo se produjo en diciembre de 2023, mientras se estaban explorando las galerías inferiores conectadas con la entrada denominada Pedroses V, dentro de una campaña de reconocimiento más amplia destinada a documentar y cartografiar las distintas cavidades del macizo.

Durante esa exploración sistemática de las galerías, los investigadores localizaron un cráneo humano colocado en una hornacina natural de la pared izquierda de un pasaje estrecho.

Hallazgos arqueológicos y paleontológicos

El elemento más significativo es ese cráneo humano localizado en una hornacina natural situada en la pared de una estrecha galería del nivel inferior de la cavidad (Pedroses V). La hornacina corresponde a una grieta vertical ensanchada a unos 93 cm del suelo actual, donde el cráneo había sido depositado apoyado sobre el parietal izquierdo. El ejemplar carecía de mandíbula inferior y había perdido parte del parietal derecho, presentando además relleno sedimentario en su interior.

El estudio antropológico determinó que pertenecía a un individuo adulto de edad avanzada, con una estimación media de edad de aproximadamente 60 años (±19,7) en el momento de la muerte. El análisis macroscópico no reveló traumatismos, aunque se documentaron patologías dentales importantes, entre ellas una periodontitis generalizada y una lesión osteomielítica asociada a una caries muy avanzada en el primer molar, además de un intenso desgaste dental.

En el entorno inmediato de la galería se recuperaron restos óseos dispersos, algunos en superficie y otros parcialmente enterrados en sedimentos limosos. Estos restos formaban aparentemente una única capa superficial asociada a cantos angulosos y bloques de pequeño y mediano tamaño. Entre los materiales asociados se identificaron conchas marinas, cantos rodados y pequeños fragmentos de carbón, lo que sugiere la presencia de depósitos de origen antrópico o de materiales arrastrados desde otras zonas de la cavidad.

Hornacina y cráneo. Foto de los autores.
Hornacina y cráneo. Foto de los autores.

Asimismo, se documentó un canto de cuarcita trabajado, localizado entre grandes bloques desprendidos del techo de la cueva y varias lajas dispuestas verticalmente. Aunque su posición resulta llamativa, no se pudo determinar con certeza si estas lajas responden a una disposición intencional o a procesos naturales de derrumbe.

El estudio de la fauna recuperada identificó 69 restos de macromamíferos, de los cuales 47 pudieron determinarse taxonómicamente. Entre las especies domésticas destacan Bos taurus (27 restos), Capra hircus (3) y Ovis aries (3), además de un fragmento atribuido a Canis familiaris y otro de suido indeterminado. Entre las especies silvestres se identificaron restos de Vulpes vulpes y de un mustélido indeterminado. Los restos corresponden principalmente a fragmentos de costillas, vértebras y mandíbulas.

El conjunto arqueológico incluye también moluscos terrestres y carbones, algunos de los cuales fueron enviados para datación radiocarbónica, con el objetivo de precisar la cronología del depósito.

Metodología de intervención

La actuación se planteó como una intervención de urgencia destinada a documentar y contextualizar el hallazgo del cráneo. Los trabajos incluyeron la realización de topografía de la galería, fotogrametría del área del hallazgo, registro planimétrico y sectorización del espacio de trabajo. Posteriormente se llevó a cabo una recogida sistemática de materiales en superficie, con georreferenciación de cada elemento, y un pequeño sondeo estratigráfico en una zona menos afectada por la actividad hídrica de la cueva.

El análisis sedimentológico permitió identificar varios niveles de limos y arcillas, comprobándose que la mayor parte de los restos arqueológicos se concentraban en los niveles más superficiales del depósito.

Interpretación preliminar

Los autores plantean que el hallazgo del cráneo humano en una galería inferior del sistema de Les Pedroses abre nuevas preguntas sobre los usos simbólicos o rituales de las cuevas durante las fases finales de la Prehistoria reciente. El contexto espacial del hallazgo sugiere que la elección del lugar no fue casual, sino deliberada.

En primer lugar, la localización del cráneo en una galería estrecha y de acceso relativamente difícil apunta a una selección intencional del espacio. La pieza fue depositada en la única hornacina natural existente en la sala, formada por una grieta vertical que se ensancha a cierta altura sobre el suelo. Además, esta grieta se sitúa justo sobre un conducto por el que circula agua de forma ocasional, lo que refuerza la singularidad del punto dentro de la morfología de la cavidad.

La posición del cráneo también sugiere algún tipo de manipulación o preparación del depósito. Según el análisis del contexto, la cabeza fue colocada sobre una repisa natural y posiblemente se dispuso un canto delante de ella para evitar su desplazamiento y favorecer su visibilidad, lo que indicaría una intención de fijar su posición dentro del espacio.

A pesar de esta aparente intencionalidad, el conjunto presenta varias incógnitas. No se ha documentado ningún tipo de ajuar asociado directamente al cráneo, ni tampoco en el suelo de la sala. Los autores consideran posible que algún objeto acompañante se haya perdido como consecuencia de procesos naturales posteriores, especialmente debido a episodios de inundación que afectan a esta parte del sistema kárstico.

De hecho, los indicios sedimentológicos sugieren que la galería ha experimentado episodios de actividad hídrica importantes. Algunos carbones hallados en el sedimento que rellenaba el interior del cráneo han sido datados en el siglo XII d. C., lo que se interpreta como evidencia de una gran inundación en ese momento. El vaciado posterior de esa acumulación de agua habría provocado el desplazamiento del cráneo y la pérdida de parte del hueso temporal, además de la posible desaparición de materiales asociados.

Desde el punto de vista cronológico, las dataciones disponibles sitúan al individuo entre finales del siglo VIII y el siglo VI a. C., es decir, en un momento correspondiente al tránsito entre el final de la Edad del Bronce y los inicios de la Edad del Hierro en la región cantábrica. Vienen a sumar información a otros contextos de cronología similar dentro de un marco geográfico del oriente de Asturias como la joven de Fontenegroso.

En conjunto, los autores consideran que el hallazgo podría reflejar prácticas simbólicas relacionadas con la manipulación o deposición de restos humanos en cavidades, aunque el carácter preliminar del estudio impide formular una interpretación definitiva. La resolución de estas cuestiones dependerá de futuras investigaciones, incluyendo el estudio de otros restos humanos eventualmente asociados, nuevas dataciones y el análisis detallado de la fauna y de los sedimentos del depósito.

Bibliografía

  1. Martínez-Villa, A., Higuero, A., Portero, R., Ruíz, A., Álvarez-Fernández, E., & Marchán-Fernandez, A. (2025). De hallazgos de restos humanos en el macizo de Les Pedroses (El Carme, Ribadesella/Ribeseya). Estudio preliminar y primeras conclusiones. En Excavaciones Arqueológicas en Asturias 2021-2024. Oviedo.Consejería de Cultura, Política Llingüística y Deporte, Principáu d’Asturies; Ediciones Trabe, pp. 185-198 ↩︎

Astures
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Me apasiona la historia de Asturias y los astures en todas sus facetas. Pateando museos y yacimientos. Excavando cuando puedo y divulgando como mejor sé.

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