Un antepasado de los telares castreños. producción textil doméstica en la Edad del Bronce

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Una de las mayores dificultades que tenemos para conocer la vestimenta de los astures es la ausencia de restos de textil en contextos arqueológicos. Así que la única manera que tenemos de averiguar cosas es a través de pruebas indirectas de la producción textil.

Los ejemplos básicamente son dos. El primero la presencia de fusayolas, es decir, pequeñas pesas que se colocan en el huso (una pieza de madera en la que se se coloca esta pieza en su parte inferior), lo que nos proporciona información sobre el proceso de hilado (y la cadena de producción hasta llegar al hilo), y otro son las pesas de telar.

Recreación de un telar de la Edad del Hierro en el castro de Viladonga, Lugo.
Recreación de un telar de la Edad del Hierro en el castro de Viladonga, Lugo.

Los telares, cuya presencia esta bien documentada en los castros astures, se introducen en la Península a comienzo de la Edad del Bronce (segundo milenio a.C.) aunque ya llevaban en uso desde el IV milenio a.C. en el Mediterráneo oriental. Compuestos de una sencilla estructura de madera, los hilos se disponían con una orientación vertical y, precisamente, las pesas de telar los mantenían estirados y alineados. Al estar hechos de madera, habitualmente no se conservan aunque, a veces, la suerte acompaña a los arqueólogos, como os comento en este post.

El telar debía ser habitual en la vivienda castreña y nos ofrece pistas sobre la vida cotidiana en los asentamientos fortificados de la Protohistoria. Precisamente es lo que han estudiado en Cabezo Redondo, en el sureste peninsular, donde se ha podido documentar la posición «in situ» de uno de ellos, carbonizado, y datado en la Edad del Bronce.

Pesas de telar de la Edad del Bronce hechas en arcilla. Foto, Basso Rial, Jover Maestre y López Padilla (2021)
Pesas de telar de la Edad del Bronce hechas en arcilla. Foto, Basso Rial, Jover Maestre y López Padilla (2021)

La evidencia arqueológica del telar

La clave del estudio llevado a cabo por el equipo liderado por Ricardo E. Basso, de la Universidad de Granada1, reside en la disposición de los hallazgos dentro de las viviendas excavadas. En varios espacios del poblado aparecieron concentraciones de pesas de telar fabricadas en arcilla. Estas pesas no estaban dispersas al azar, sino que se encontraban alineadas y agrupadas, formando conjuntos de varias decenas de piezas.

Además, en algunos casos estas pesas aparecían asociadas a restos carbonizados de madera, interpretados como partes de la estructura del telar. Este patrón —pesas agrupadas junto a elementos estructurales— es uno de los indicios más claros para reconocer arqueológicamente la presencia de un telar de pesas.

El número de pesas documentado en algunos conjuntos sugiere la existencia de telares completos en funcionamiento dentro de las casas, lo que permite reconstruir parcialmente su tamaño y su capacidad productiva.

Recreación de un telar de la Edad del Hierro en el castro de Vigo.
Recreación de un telar de la Edad del Hierro en el castro de Vigo.

Producción textil en el ámbito doméstico de la Edad del Bronce

El hallazgo ofrece información sobre cómo se organizaba la producción textil en el asentamiento. Las pesas de telar aparecen asociadas a otros instrumentos relacionados con el trabajo de las fibras, como fusayolas para el hilado o herramientas de hueso.

Todo ello indica que el proceso completo, desde el hilado hasta el tejido, se desarrollaba dentro del espacio doméstico, probablemente en el seno de las unidades familiares. En este sentido, el tejido formaba parte de las actividades cotidianas de la comunidad.

La producción textil tenía un papel central en las economías de la Edad del Bronce. Los tejidos eran necesarios para la fabricación de ropa, sacos, mantos o elementos de uso doméstico. Además, podían funcionar como bienes de intercambio o incluso como productos de cierto valor social.

El estudio de Cabezo Redondo sugiere que esta actividad estaba bastante extendida dentro del poblado, ya que las pesas aparecen en distintos sectores del asentamiento. Esto apunta a una producción relativamente generalizada, aunque posiblemente con distintos niveles de especialización.

En definitiva. Los telares que encontramos en nuestros castros ya eran un producto desarrollado durante milenios en la península, con pocas variaciones a lo largo del tiempo. Precisamente en la Edad del Bronce se documenta, según este trabajo, un cambio entre 1800 y 1700 a.C. que produce pesas de telar con un tamaño menor a las precedentes.

Bibliografía

  1. Basso Rial, R. E., Jover Maestre, F. J., y López Padilla, J. A. (2021). An undervalued archaeological resource: Social aspects of Bronze Age textile production in the eastern Iberian Peninsula. European Journal of Archaeology, 24(3), 324–344. https://doi.org/10.1017/S1461957121000152 ↩︎

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Me apasiona la historia de Asturias y los astures en todas sus facetas. Pateando museos y yacimientos. Excavando cuando puedo y divulgando como mejor sé.

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