La arquitectura de tierra ha adquirido un protagonismo creciente en la investigación arqueológica durante los últimos años. Tradicionalmente, muchos de los fragmentos de barro recuperados en las excavaciones fueron considerados restos de escaso interés, limitándose en numerosos casos a su descripción o, incluso, sin llegar a ser conservados. Sin embargo, los avances metodológicos están demostrando que estos materiales contienen información relevante sobre las técnicas constructivas, la organización de los espacios domésticos y la evolución de las tradiciones arquitectónicas.
En esta línea se sitúa el trabajo de Alejandra Sánchez-Polo y Lucía Ruano Posada1, publicado recientemente en Productive and Social Practices in Prehistoric and Protohistoric Earthen Building. El estudio analiza materiales procedentes de cuatro yacimientos de la Meseta Norte —Fuente la Mora (Valladolid), Sacaojos (León), Los Barahones (Palencia) y Dessobriga (Palencia-Burgos)— con el objetivo de caracterizar las técnicas constructivas empleadas durante la transición entre el Bronce Final y la Primera Edad del Hierro (ca. 1100-800 a. C.).

Uno de los principales planteamientos del artículo es que la evolución de la arquitectura durante este periodo no puede interpretarse como una sustitución inmediata de las construcciones de entramado vegetal y barro (wattle-and-daub) por edificios de adobe. A partir del análisis macroscópico de los restos conservados, las autoras defienden que ambas soluciones coexistieron durante varios siglos y que existió una fase de experimentación en la que se combinaron distintas técnicas constructivas.
El estudio identifica elementos que reflejan esa diversidad técnica: revestimientos de paredes, restos de entramados vegetales, posibles adobes modelados manualmente, zócalos de piedra, tabiques interiores, bancos y distintos tipos de estructuras realizadas en barro. A partir de estos datos, las autoras distinguen entre elementos de continuidad, transformaciones e innovaciones, concluyendo que las novedades arquitectónicas se incorporaron de forma progresiva sin implicar una ruptura completa con las tradiciones constructivas anteriores. Algunos de estos elementos constituyen modelos que luego veremos reflejados en la arquitectura plenamente castreña, como bancos corridos y otras soluciones arquitectónicas.

Otro aspecto relevante del trabajo es su planteamiento metodológico. Frente a una visión centrada exclusivamente en la tipología de los edificios, las autoras analizan la chaîne opératoire de los materiales constructivos, es decir, los procesos de selección de materias primas, fabricación, utilización y mantenimiento de los elementos de tierra. Este enfoque permite obtener información sobre aspectos que trascienden la propia arquitectura y ayudan a interpretar cambios sociales y económicos documentados durante este periodo.
¿Qué interés tiene este trabajo para el estudio de los astures?
El artículo no aborda la arquitectura castreña del territorio astur ni pretende extrapolar sus conclusiones al noroeste peninsular. Las cronologías estudiadas corresponden a un periodo anterior al desarrollo de la mayor parte de los castros astures conocidos. No obstante, el trabajo resulta de interés porque se inscribe en una línea de investigación que también está produciendo resultados relevantes en el ámbito cantábrico. En los últimos años se han publicado diversos estudios dedicados a la arquitectura de tierra en asentamientos castreños de la Edad del Hierro, entre ellos los realizados en La Campa Torres, que han demostrado el potencial informativo de estos materiales para reconstruir técnicas constructivas, sistemas de carpintería o acabados de los edificios.
En este sentido, ambos trabajos no estudian el mismo fenómeno histórico, pero sí comparten una misma aproximación metodológica: considerar los restos de barro como una fuente arqueológica de primer orden y no como un simple producto del derrumbe de las construcciones.

Esta renovación metodológica está ampliando de forma significativa nuestro conocimiento sobre la arquitectura protohistórica. Si hace unos años la atención se centraba casi exclusivamente en la planta de los edificios o en sus sistemas defensivos, hoy es posible reconstruir con mucho mayor detalle cómo se construían, mantenían y transformaban las viviendas a partir del estudio sistemático de los propios materiales constructivos.
Bibliografía
- Sánchez-Polo, A., & Posada, L. R. (2026). Interactions and Continuity: Characterising Earthen Building Techniques of the Iberian Northern Plateau in a Transitional Period (Late Bronze Age–Early Iron Age). Productive and Social Practices in Prehistoric and Protohistoric Earthen Building, 39. ↩︎


