Reconstrucción virtual de un momento de la vivienda 04 de la Peña del Castro. La Ercina, León. Universidad de Burgos.
Reconstrucción virtual de un momento de la vivienda 04 de la Peña del Castro. La Ercina, León. Universidad de Burgos.
Actualizado: 2 abril, 2024

Es un verdadero lujo poder aproximarse a un tema tan interesante como la intrahistoria de los poblados de la Edad del Hierro de la mano de un equipo como el que firma este artículo. Eduardo González, Lucía Ruano, Diego Herrero Alonso y María Martín Seijo1, desgranan los entresijos de cuándo, cómo y qué nos pueden contar las construcciones de este castro del noreste de León, que estaría integrado en el ámbito Vadiniense, pero que presenta las mismas técnicas constructivas de los castros astures del centro-oriente de la región transmontana.

El castro de la localidad leonesa de La Ercina se ha estudiado a lo largo de siete campañas de 2013 a 2019. En ellas se ha podido documentar una larguísima ocupación que va desde el siglo X a.C. hasta el cambio de era. Además, en la fase final del poblado se puede constatar su destrucción, con un nivel de incendio, que ha permitido preservar restos orgánicos y de otros materiales que aportaron datos muy interesantes sobre la arquitectura del poblado. Posterior a este periodo se detectó la presencia de una fortaleza romana que estuvo en activo a lo largo del siglo I d.C.

El artículo se centra en la arquitectura del lugar en la Edad del Hierro, que podríamos clasificar entre pública y privada. A la primera pertenecerían la muralla y los edificios comunales. A la segunda las viviendas y otras dependencias auxiliares de las mismas. Veremos que cada una de ellas se realiza de forma diferente y con distintos materiales, acorde con su finalidad. También, a través del estudio de las viviendas se perciben diferencias que apuntan a una desigualdad social dentro del recinto del asentamiento. Siguiendo el esquema del artículo diferenciaremos entre arquitectura en tierra y arquitectura en piedra que se documenta en el episodio final de la existencia del castro.

Arquitectura en tierra

Se han detectado dos tipos de construcción, empleando dos técnicas diferentes que aún están presentes en la arquitectura tradicional del norte peninsular. Las dos pertenecen a la técnica del manteado, que consiste en recubrir un entramado vegetal de ramas entrelazadas con barro que actúa como cerramiento y aislante. Sin embargo, dentro de esta técnica hay otras dos. La primera consiste en un encestado, es decir, estacones colocados a intervalos que hacen de sujeción del entramado vegetal. La segunda son muros de un entramado de tablas y un relleno que puede contener un encestado como el anterior. Aparecen en la arquitectura de la Edad del Hierro del continente, como la de la Galia, por ejemplo.

Improntas vegetales en el recubrimiento de barro de las paredes de las viviendas domésticas.
Improntas vegetales en el recubrimiento de barro de las paredes de las viviendas domésticas.

Posteriormente se recubre tanto en su cara exterior como en la interior, con una mezcla de barro, agua y estabilizantes cuya finalidad es dotar a la estructura de aislamiento y aumentar la perdurabilidad de la construcción. Es posible que estos recubrimientos tuvieran color, como sucede en otros castros, pero en La Ercina no se ha podido confirmar este punto.

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La aplicación de esta mezcla se realiza con dos técnicas distintas, el alisado y el enlucido. El primero se realiza con las manos. El enlucido, que emplea cal tendría una finalidad tanto estética como práctica al sanear las paredes y proporcionar una capa extra de protección, que hay que remozar cada cierto tiempo. El equipo consiguió documentar distintos procesos de renovación de estos enlucidos ya que van quedando en forma de varias capas sobre el barro.

En cuanto a la madera de estas construcciones la mayoría pertenece a robles. De ellos se emplearon troncos y ramas, e incluso se ha podido determinar que las ramas analizadas fueron cortadas en otoño-invierno lo que puede ser un indicio de cuándo se realizaban estas tareas de acondicionamiento de las viviendas.

Construcción circular con pared exterior que muestra un cerramiento.
Construcción circular con pared exterior que muestra un cerramiento.

Un fin doméstico cambiante. El grupo de construcciones de este tipo es el que presenta una mayor uniformidad tanto en la técnica como en los materiales tanto en la cimentación como en los cerramientos tanto exteriores como interiores. A partir del siglo II a.C. aparecen muros exteriores entre espacios constructivos distintos. Según los autores podría responder a la agrupación de distintos edificios que tienen un fin diverso, tanto habitacional como de otro tipo que nos estarían hablando de unidades sociales / familiares dentro del poblado.

Es algo que se documenta claramente en la arquitectura castreña en piedra del mundo galaico, y entre los castros luggones transmontanos del Picu’l Castru de Caravia o el de Moriyón. Lo llamativo es que responden a una reorganización espacial del interior del poblado. Dentro de las viviendas, las zonas de lumbre se sitúan al fondo donde aparecen los molinos y en un caso concreto un horno.

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Arquitectura en piedra

En este grupo se englobarían aquellas construcciones que podríamos definir como comunales. Hasta ahora se han estudiado la muralla y dos construcciones, de las que la 04 es la única que permite un estudio de cierto alcance.

En el castro se ha documentado un tramo de 19 metros de longitud. Tiene un espesor variable entre 1.5 m y los tres en la zona de la entrada. Está formada por dos lienzos de mampostería a hueso, con sillares toscamente labrados, entre los que se carga relleno de piedras y tierra. El de la parte exterior presenta una factura más cuidada. Un muro con buena apariencia da una sensación de mayor solidez y eleva su función disuasoria. También es un elemento de prestigio cara al exterior del poblado.

Recreación virtual de la entrada de la muralla. Visto en Diario de León
Recreación virtual de la entrada de la muralla. Visto en Diario de León

El edificio 04 también se realizó en piedra, a diferencia de los edificios domésticos. Tiene planta en forma de D. La parte circular es la que queda más expuesta a la vista del edificio, que es la más cuidada. Mientras que la parte rectilínea se reserva para la parte posterior del edificio actuando como muro de contención además de como pared.

La estructura 04 y materiales encontrados en su interior.
La estructura 04 y materiales encontrados en su interior.

Ambas construcciones son las que requieren de un mayor esfuerzo constructivo. No sólo por la envergadura de las mismas sino, sobre todo, por la necesidad de aprovisionarse de las materias primas que la componen. Es necesario un esfuerzo colectivo para llevarlas a cabo. La muralla es algo que implica un trabajo de todos los habitantes del poblado tanto directa como indirectamente para garantizar la logística necesaria.

El trazado de la muralla condiciona la distribución interna del mismo, quedando exenta y situándose el resto de edificios en terrazas que se han acomodado para acoger a las viviendas.

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En definitiva, en el artículo podemos ver cómo se articula el espacio interno del poblado a través de sus construcciones, que no dejan de ser un reflejo, como en toda sociedad, de las diferencias internas de quienes lo pueblan. Os recomiendo que echéis un ratín en leer el artículo completo que está disponible en Complutum

Notas al pie y bibliografía

  1. González Gómez de Agüero E. ., Ruano Posada L. ., Herrero Alonso D. . y Martín Seijo M. . (2023). La arquitectura de la Edad del Hierro en la zona cantábrica. El caso de La Peña del Castro (La Ercina, León). Complutum34(2), 499-526. https://doi.org/10.5209/cmpl.92266

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