Pasador en T de tipo C. Museo Cerralbo. Foto: Ángel Martínez Levas
Pasador en T de tipo C. Museo Cerralbo. Foto: Ángel Martínez Levas

Hoy os traigo una de las piezas más características de la vestimenta de la Edad del Hierro de la Península Ibérica, incluido el mundo de los astures. Los arqueólogos le han dado el prosaico nombre de «pasadores en T» a esta especie de hebilla. En mi opinión, no les hace justicia, porque son uno de los productos más efectivos y funcionales realizados en ese periodo. Tanto que aún en el siglo XV se seguían utilizando de forma cotidiana, como veremos.

Pasadores en T. Palol, 1955
Pasadores en T. Palol, 1955

Un sistema extendido por toda la Península

En 1955 Pedro de Palol1 realizaba la primera síntesis sobre esta pieza arqueológica que él definió como iberorromana, asignándole una datación tardía. Los definió como producto netamente ibérico, en el sentido territorial peninsular, y sistematizó sus diferentes tipos en tres categorías. A, con un pasador rematado en ambos extremos por glóbulos decorados, del que parte en su parte central un vástago que termina rematado por un pasador más pequeño sin ellos. El B es el mismo tipo, solo que el pasador principal es doble, presentando un espacio intermedio por el que se pasaría el cinturón o tira de cuero que sujeta. Por último hay un modelo mucho más sencillo que es un simple pasador con dos glóbulos en los extremos sin más. Este último es el más extendido en el norte peninsular en ambientes de la Edad del Hierro.

Palol propuso diferentes soluciones a cómo se usaría esta pieza en la vestimenta. Mejor que describirla, os dejo los dibujos que realizó para explicar su funcionalidad. Los que aparecen en castros astures son los representados con la letra d, precisamente los que se usan de una forma distinta al resto, por su simplicidad.

Propuesta de uso de pasadores en T por Palol. 1955
Propuesta de uso de pasadores en T por Palol. 1955

Ya en aquel entonces, Palol documentó la presencia de uno de estos pasadores en la escultura de la Gran Dama del Cerro de los Santos. Una representación ibera que pasó de ser considerada prerromana, a romana, precisamente por llevar un pasador en T, como apunta Maya en los 70. Lo cierto es que por aquel entonces ya se sabía de estas piezas en la necrópolis de Paredes de Nava, pero no se les asignaba un contexto muy fiable como para asignarles una cronología prerromana, ya que esas piezas aparecen descontextualizadas en colecciones que llegan a los museos sin demasiada información adicional (años 40 del siglo XX).

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Los pasadores tipo T en la Edad del Hierro astur

Posiblemente algunas de las piezas de este tipo que se documentaron más tempranamente fueron las de Picu Castiellu de la Collada2, en Siero. Se trata de un castro excavado a finales del XIX sin criterio científico, pero del que tenemos la suerte de que sus materiales acabaron en el museo arqueológico de Asturias. Aunque no valen para nuestro propósito, por estar descontextualizados, la revisión que hizo Jose Luis Maya de estos objetos, poniéndolos en relación con la metalurgia meseteña, sirvió para establecer una cronología relativamente antigua para estas piezas, situándolas en el siglo IV a.C. siempre con la debida prudencia, como dije arriba ya que, igual que las anteriores, las piezas no provenían de una excavación científica.

Piezas de Picu Castiellu de la Collada, Siero. A la derecha tres pasadores en T. Maya, 1974
Piezas de Picu Castiellu de la Collada, Siero. A la derecha tres pasadores en T. (12,13 y 14) Maya, 1972

Habría que esperar a excavaciones más recientes, que vinieron a confirmar que en el ámbito meseteño se documentan con frecuencia los pasadores tipo C, los más simples. Un ejemplo es el castro de Castilnegro, donde la pieza aparece en un contexto que tiene una datación de C 14 entre el siglo VI y el IV a.C. Estas fechas se corresponden bien con los hallados por Maya en la Campa Torres, también en contexto arqueológico y en un periodo temprano, entre los siglos VI y V a.C. y ya excavadas con criterio científico. En el castro de Llagú, en Oviedo, también se documenta esta pieza en la excavación integral del yacimiento. La cronología de Llagú arranca con seguridad en el siglo IV a.C. y estos objetos aparecen en las fases más antiguas del asentamiento.

Cronología de diversos objetos cántabros de la Edad del Hierro. Lo pasadores en T, al igual que en el mundo astur, se documentan en periodos antiguos de la Edad del Hierro.
Cronología de diversos objetos cántabros de la Edad del Hierro. Lo pasadores en T, al igual que en el mundo astur, se documentan en periodos antiguos de la Edad del Hierro.

En el gráfico superior, relativo a la tipología de bronces en territorio cántabro3, vemos la adscripción temporal de este tipo de piezas que se corresponden con la primera Edad del Hierro. Es sorprendente cómo pasa de ser atribuido a un periodo iberorromano y medieval en el levante peninsular, y que en el norte y centro norte aparezca en el siglo V a.C.

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Pasadores en T procedentes de Llagú. Arriba a la derecga. Museo Arqueológico de Asturias
Pasadores en T procedentes de Llagú. Arriba a la derecga. Museo Arqueológico de Asturias

En cuanto a su funcionalidad, Maya, siguiendo a Palol, considera que el tipo C era un objeto que o bien era un elemento único, o bien tenía era el complemento de un pasador más complejo. El modo de uso de Palol es el más aceptado en la actualidad, haciéndolo pasar por dos ojales cortados en la pieza que sujeta.

¿Pasadores en T en época medieval?

Diversos estudios posteriores han confirmado que los pasadores de tipo A y B, al menos, aparecen asociados a contextos plenamente medievales e incluso de los primeros momentos de la Edad Moderna4 en un área de extensión muy similar a los que se consideran para la Edad del Hierro. Incluso algunos5 consideran que en realidad este objeto, que generalmente aparece descontextualizado, sólo lo hace de forma plenamente fiable en contextos medievales por lo que duda de su adscripción a un periodo antiguo. De hecho se propone una serie de tipologías mucho más extensa que la de Palol, atribuyéndoles una categoría según la forma que tienen, que a su vez sería representativa de las personas (o profesiones) de quienes los empleaban. Por ejemplo, «los ejemplares apuntados y facetados… podrían representar a los ballesteros, los globulares, similares a las balas, a los espingarderos, y los planos -los más escasos- a las lanzas de caballería» (González, 2022:194).

Representaciones de pasadores en T en pintura de finales del siglo XV y principios del XVI. Clemente González García, 2022
Representaciones de pasadores en T en pintura de finales del siglo XV y principios del XVI. Clemente González García, 2022

No es cierto que no aparezcan contextualizados en momentos antiguos, al menos los de tipo C, que son muy frecuentes en la mitad norte peninsular de la Edad del Hierro, y a los que se puede atribuir con seguridad una cronología temprana entre los siglos V y IV a.C. Es sorprendente la afirmación de Clemente en 2022 donde no se tienen en cuenta los pasadores en T procedentes de castros del norte peninsular, tanto del ámbito cántabro como del astur, además de otros de época romana como el de las termas de Campo Valdés, y otros.

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Bibliografía

  1. de Palol, P. (1955). Pasadores en T, iberorromanos, en la Península Ibérica. Empúries: Revista de món clàssic i Antiguitat Tardana, 97-110. ↩︎
  2. Escortell, M., & Maya, J. L. (1972). Materiales de» El Pico Castiello», Siero en el Museo Arqueológico Provincial. Archivum, (22). ↩︎
  3. Bolado del Castillo, Rafael. (2022). Las fíbulas de la Edad del Hierro en Cantabria. XXIV-XXV. 53-69. ↩︎
  4. Castillo, J. M. V., & Llorente, M. E. P. (1998). Pasadores en» T» iberorromanos versus pasadores en» T» bajomedievales. Nueva propuesta cronológica. Boletín del Museo de Zaragoza, (14), 221-236. ↩︎
  5. García, C. G. (2022). Hebillas y pasadores en T. Definición, tipología y contexto desde la Raya salmantina (Gallegos de Argañán). SAGVNTVM. Papeles del Laboratorio de Arqueología de Valencia54, 185-206. ↩︎

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