Un estudio presentado por un equipo internacional de investigadores ha documentado una elevada prevalencia de osteocondritis disecante en individuos enterrados en el yacimiento de Marialba de la Ribera (Villaturiel, León), uno de los principales conjuntos funerarios de época tardoantigua y altomedieval del noroeste peninsular. El trabajo1 pone de manifiesto el potencial de la paleopatología para reconstruir las condiciones de vida de las poblaciones del pasado.
La osteocondritis disecante es una alteración de las articulaciones caracterizada por la separación de un fragmento de cartílago y del hueso situado bajo él. En la actualidad se considera una patología poco frecuente cuya aparición puede estar relacionada tanto con factores hereditarios como con sobrecargas mecánicas, traumatismos o esfuerzos repetitivos. En contextos arqueológicos, su estudio permite aproximarse a las actividades físicas desarrolladas por las poblaciones antiguas.
Para esta investigación se analizaron los restos de 17 individuos adultos, mayores de 30 años y datados en época visigoda, procedentes del cementerio de Marialba de la Ribera. Aunque el yacimiento ha proporcionado más de 350 esqueletos pertenecientes a distintas fases cronológicas, el estudio se centra exclusivamente en este grupo concreto mediante la observación sistemática de las superficies articulares.
Los resultados muestran que 10 de los 17 individuos estudiados (58,8%) presentan lesiones compatibles con osteocondritis disecante, una cifra muy superior a la registrada habitualmente en otras poblaciones arqueológicas estudiadas hasta el momento. Los autores recuerdan que las prevalencias publicadas suelen situarse entre el 0,3 % y el 42,3 %, por lo que el porcentaje observado en Marialba constituye un dato especialmente llamativo.
Las lesiones se concentran principalmente en la articulación de la cadera, seguida del pie y el tobillo, mientras que la rodilla presenta una incidencia mucho menor. Precisamente la elevada frecuencia de lesiones en la cadera es uno de los aspectos más singulares del estudio, ya que esta articulación rara vez presenta una prevalencia tan elevada en otras investigaciones paleopatológicas.
Aunque el trabajo no permite identificar con certeza el origen de estas lesiones, los investigadores consideran que su distribución es compatible con un modo de vida físicamente exigente. En este sentido, apuntan que las actividades agrícolas y ganaderas, los desplazamientos habituales o incluso el uso de calzado poco adecuado y la circulación por terrenos irregulares podrían haber contribuido a generar una importante sobrecarga sobre determinadas articulaciones.
El estudio también observa una mayor frecuencia de lesiones en los hombres que en las mujeres, aunque las diferencias no alcanzan significación estadística debido al reducido tamaño de la muestra. Por ello, los autores insisten en la necesidad de ampliar el análisis al resto de individuos recuperados en el yacimiento para comprobar si este patrón se mantiene.
Los investigadores concluyen que los resultados ponen de relieve la importancia de incorporar el estudio de la osteocondritis disecante a las investigaciones paleopatológicas. Además de aportar información sobre la salud de las poblaciones antiguas, este tipo de lesiones constituye una valiosa herramienta para comprender las actividades cotidianas, las condiciones de trabajo y las formas de vida desarrolladas por las comunidades rurales del noroeste peninsular durante la Alta Edad Media
Bibliografía
- Dotes-Güendian, Raquel & Sampaio, Ana & Fiorentino, Claudia & Candelas González, Nieves & Magalhães, Bruno M. & D’Angelo del Campo, Manuel. (2026). Osteocondritis disecante en Marialba de La Ribera (León, España), siglos VI-X. ↩︎


