Torques de Hinojo. Foto Museo de León

Hoy os traigo un objeto singular dentro de la orfebrería astur. Se trata de una pieza que destaca por su factura simple e incluso tosca, y que denota una antigüedad respecto a los torques que estamos acostumbrados a ver en el noroeste. Aparecido en un yacimiento arqueológico, por desgracia de forma «casual», como en la mayoría de casos.

Pero vamos por el principio, un torques es un collar que se encuentra en la orfebrería de numerosos pueblos prerromanos de la península ibérica. Desde los iberos hasta los galaicos, y por supuesto celtíberos, vacceos y como no astures. Generalmente se trata de una varilla que puede presentar decoración o ser simplemente lisa, y que aparece rematada. Son precisamente los remates una de las maneras de categorizarlos, junto a otros aspectos de su morfología.

En el caso que nos ocupa se trata de uno de los modelos más simples. Una varilla que se fabricó en un molde y que fue martilleado para darle esa forma de sección cuadrangular. El torques se remató con dos pequeños bultos de forma cónica. La decoración fue hecha a base de torquelado de círculos concéntricos. Un motivo muy frecuente en todo el occidente europeo, como ya vimos en otras piezas.

Su hallazgo se produjo en un poblado de la primera Edad del Hierro bien conocido en la actualidad, el de la Dehesa de Hinojo, cerca de la localidad de Valdesandinas, en la Bañeza. Su ficha pone que procede de una incautación en 1986 (inventario 1986/5).

Probablemente se trate de un asentamiento muy antiguo, poblado inicialmente a finales del bronce y que permanece ocupado hasta los inicios de la segunda Edad del Hierro. El torques tiene paralelismos entre algunas piezas antiguas del ámbito galaico y celtibérico, e incluso encontrándose paralelos en la Aquitania gala.

Su tipología permite situarlo entre los siglos VI-V a.C. en lo que se denomina Primera Edad del Hierro y está vinculado, según Celis1, a la cultura del Soto de Medinilla. Curiosamente esta cultura, pese a ser rica en objetos de hierro y bronce, no lo es tanto en orfebrería del oro, como esta pieza maciza.

Todo apunta a que estamos ante un precedente de las extraordinarias piezas de plena segunda Edad del Hierro en el ámbito astur, en la que se alcanzan niveles de factura extraordinarios.

Medidas: 26,5 cm, 0.6cm de sección en la parte más gruesa.
Peso: 71’8 gramos

Notas al pie y bibliografía

  1. Celis, J. (1996) Origen, desarrollo y cambio en la Edad de Hierro de las tierras leonesas en Arqueoleón. León
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Fon S.P.
Apasionado por la arqueología e historia del pueblo astur. Pateando museos y yacimientos entre el Cantábrico y el Duero. Excavando cuando puedo.

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