Astures. Foto de la ilustración en el Museo Arqueológico de Asturias

Uno de los temas que más dificultad e interés plantea, es la de determinar qué lengua hablaban los astures. Se ha abordado su estudio dentro de una vaga caracterización de las lenguas indoeuropeas de la península ibérica, pero sigue siendo objeto de debate hoy en día.

La falta de una escritura propia de estos pueblos o del uso de los caracteres latinos para escribir lengua indígena, dificulta prácticamente que se llegue a esclarecer este tema si no hay descubrimientos arqueológicos futuros.

No creo que se deba plantear el estudio de las lenguas de los astures o de cualquier otro pueblo como una foto fija, sino como algo que evoluciona en el tiempo. Un ejemplo sencillo lo tenemos con la llegada de Roma al territorio que acaba transformando la realidad lingüística astur en un par de siglos. No creo que fuera el primer cambio que sufrió la lengua o lenguas habladas por ellos, ya que la influencia celtibérica en el occidente de la península debió ser otro factor decisivo en su evolución. Vamos a profundizar un poco en el tema.

Contrariamente a como suelo escribir mis artículos, esta vez voy a empezar por el final.

En líneas generales

Según un sector importante de la investigación en lenguas paleohispánicas, los astures hablarían una lengua indoeuropea que no tenía que ser necesariamente una lengua celta. Algo similar a lo que ocurre con el Lusitano, que debió ser la lengua dominante de la mitad occidental de la península ibérica en ese periodo. Para llegar a esta conclusión se basan en que en esta zona se mantiene el uso de una p- sostenida 1 al principio de algunos nombres (Pintaius), que es incompatible con una lengua celta. De cualquier forma, esta lengua se diferencia tanto del Lusitano como del celtíbero, por lo que algunos autores defienden que es una lengua propia diferenciada de otras lenguas vecinas.

Qué lengua hablaban los astures
Mapa del Conventus Asturum. Fanjul Peraza (2019)

Dicho esto, parece también que con lo exiguo de los datos que tenemos hasta ahora, tanto en las fuentes escritas, como epigráficas, podemos decir poco más de la lengua que hablaban los astures.

Otro factor a tener en cuenta es que la realidad astur a la llegada de los romanos cada vez apunta más a un conglomerado de pueblos independientes, con distintas tradiciones e influencias a sus espaldas, como corresponde a un territorio de frontera entre la cultura galaica y las de la meseta, aparte de su propia tradición cultural. Es decir, que es probable que no se hablara la misma lengua, o como han sugerido algunos autores, coexistieran varias lenguas2 en un escenario bastante similar a lo que ocurre hoy en día.

También que en un periodo tan amplio como el último milenio a.C. las lenguas habrán sufrido variaciones derivadas tanto de su evolución interna como del contacto con otras lenguas vecinas, e incluso con movimientos de gentes en ese periodo.

Por tanto, me parece más útil analizar las únicas herramientas que nos pueden permitir acceder un poco a la realidad lingüística astur por la onomástica, teonimia, etc…. Son la epigrafía y la toponimia, como huella de la lengua en el paisaje. Vamos a revisar cada una de ellas y a ver qué conclusiones han sacado los investigadores

La epigrafía

Lo primero que hay que tener en cuenta es que los astures comienzan a escribir en época romana, utilizando el latín, así que poco nos puede aportar al conocimiento de su lengua. A cambio, nos dejan sus nombres, que en las primeras fases son indígenas.

Qué lengua hablaban los astures
Lápida de Pompeio. Gigurro calubrigensis. Fuente: Epigráfica 3.0

No tenemos por desgracia ningún texto escrito en lengua indígena, y no hay inscripciones previas a la llegada de los romanos, al menos que se hayan tenido en cuenta en la investigación3.

-La onomástica astur

El nombre en época romana está compuesto de varias partes, nombre, cognomen, etc… Lo normal es que se usen una combinación de nombre indígena y latino en este primer periodo. También nos dejan nombres de tribus, a las que pertenece la persona para la que se levanta una estela funeraria, por ejemplo, o el de la tribu que dedica un agradecimiento a su dios, además del nombre de la divinidad, como en el caso de la estela de Grases.

Los lingüistas han estudiado esos nombres astures4 y han determinado que se puede hacer algo que se llama área onomástica, es decir, nombres que sólo aparecen en un territorio concreto en un periodo determinado. De esos nombres se pueden extraer conclusiones sobre la lengua que hablaban quienes los tenían.

Qué lengua hablaban los astures
Mapa que permite definir una zona onomástica astur. En ella se repiten los nombres propios de los astures. Vallejo 2013

Bueno, esto dicho con matices, ya que como pasa en la actualidad, en una realidad geográfica conviven nombres de muy diversas procedencias dentro de un mismo territorio, que no corresponden estrictamente con una etnia concreta. Pero en líneas generales, nos da una cierta perspectiva de la gente que habita ese territorio.

Qué lengua hablaban los astures
En este otro mapa vemos nombres cantabro-astures. Fijaros que el núcleo corresponde con la abundante epigrafía vadiniense, pero escapa a otros territorios vecinos. Vallejo 2013

Como os decía antes, la realidad astur es más bien la de un conglomerado de pueblos que no tendrían necesariamente por qué formar una unidad étnica a la llegada de los romanos. Así pues se ha definido bien una zona onomástica entre los astures cismontanos, concretamente los Zoelas, gracias a su abundante epigrafía (creo yo), lo que les da una cierta unidad étnica a los habitantes de ese territorio y una lengua común, pero poco más. En el caso de los nombres cántabro-astures pasa lo mismo, debido a la epigrafía cántabra.  Hay buenos trabajos en este sentido que podéis encontrar en la bibliografía.

Algunos autores, como Vallejo5,  han llegado a la conclusión de que de este estudio se puede definir que los astures tenían una lengua diferenciada de las de su entorno, de la que no tenemos ningún testimonio. Fijaros en lo vago de las conclusiones. De todas formas si que define al menos dos zonas, que a priori parecen dos realidades lingüísticas distintas. También hay que pensar en qué pasa con las zonas donde no aparece epigrafía, porque alguna lengua hablarían. En principio distingue una zona meridional y una septentrional. La meridional presenta además una serie de características tanto por los nombres, como por la estructura tribal que se desprende de la epigrafía, que la asemeja más al mundo lusitano, mientras que la septentrional no concuerda ni con el mundo celtibérico ni tampoco con la de la franja costera, de la que hay poca epigrafía en comparación, por lo que deduce que puede ser una lengua indoeuropea no celta distinta del lusitano y celtibérico.

-Los teónimos en la epigrafía

Del estudio de los nombres de dioses y epítetos de estos dioses se pueden extraer también datos importantes. Por ejemplo si hablamos de un Iupiter Candamius, tenemos un nombre de un dios romano pero con un adjetivo calificativo, candamius, que en céltico significa algo así como brillante. Por tanto sabemos que quienes lo dedican al menos utilizan epitetos en una lengua celta.

Qué lengua hablaban los astures
Estela votiva de Grases. LUGOVIO TABALIAENO LUGGONI ARGANTICAENI HAEC · MON POSSIERUNT. Los luggoni arganticaeni erigieron estos monumentos al dios Luggovio Tabaliaeno. Foto Xurde Morán

Es curioso que los teónimos, claramente celtas, como Lug, Lugovio, Lugoves, etc… no se correspondan con una celticidad, según los lingüistas, de lo que hablaban los astures.

La Toponimia

El análisis de los nombres del paisaje nos abre otro espectro completamente distinto de la lengua, o lenguas como hemos visto, que se hablaban en el conventus asturum. En 1954 y 1964 Krahe definió una lengua común en Europa llamada el «antiguo europeo». Se trataba de una variante de la lengua indoeuropea que se hablaba en la parte occidental del continente. Hace referencia sobre todo a hidrónimos, etc… y es anterior a la aparición de lenguas como las celtas y otras. Esta teoría fue duramente criticada desde todos los ámbitos, pero sentó una cierta base sobre la percepción de que la toponimia podría estar hablando de una realidad lingüística anterior a las lenguas que aparecen en la Edad del Hierro en la península ibérica.

Qué lengua hablaban los astures
El Aramo, montaña con nombre de dios celta. Foto desde el Naranco. 2019

La pervivencia de estos hidrónimos6 es especialmente abundante en el noroeste, y casi no existe en el suroeste peninsular. En los años 80 del siglo XX se retomó en cierta manera esta idea por autores como Tovar, que postularon que el Lusitano7 podría ser en cierta manera la evolución ese europeo antiguo en el occidente de la península en un territorio más amplio del que se identifica con la Lusitania. Destacaría por mantener esa p- en palabras como «porcom» que en céltico se pierde «orc» (significan cerdo las dos). Tovar de hechos afirma que la única lengua céltica de la península es el celtibérico.

Esta teoría también ha sido cuestionada, precisamente basándose en la toponimia, ya que contiene gran cantidad de elementos célticos en toda la parte indoeuropea de la península, independientemente de si estamos en territorio lusitano o celtibérico (briga). La teonimia analizada en los topónimos es esencialmente céltica también, tanto en el ámbito lusitano-galaico como en el celtibérico 8. Se ha querido explicar este hecho de dos maneras:

Uno, que la mitad occidental de la península, astures incluidos, reciben esa lengua céltica en el momento de expansión del mundo celtibérico, por tanto más tardío, lo que explicaría hidrónimos antiguos no celtas con otros teónimos celtas en el mismo paisaje.

Y dos, que todas esas lenguas provienen de una base celta que evoluciona de distinta manera. Excepto quizá el celtibérico cuya influencia centroeuropea es más evidente9.

Curiosamente estas teorías planteadas desde los años 80, concuerdan bastante bien con las teorías de Koch en Celts from the west, que han estado formulándose en la última década.

En conclusión

Es un tema apasionante y abierto, donde aún hay mucho que decir. La última gran tendencia es a considerar al lusitano una lengua no celta, lo que haría que en su territorio y el de los galaicos no se hablara una lengua céltica. Por otra parte la supuesta celtiberización del occidente peninsular se desdibuja sensiblemente a la luz de las últimas investigaciones, siendo reducida a un ámbito de influencia cultural de aspectos concretos.

Por tanto poco más se puede decir por el momento. Los astures están en una frontera entre dos mundos, el meseteño y el atlántico. Parece probable suponer que la lengua de los distintos pueblos que forman el mundo astur estuviera influenciada por esas culturas que las acaban definiendo arqueológicamente, sin embargo sabemos que la ecuación lengua=cultura material no tiene por qué ser cierta, así que añade un poco más de incertidumbre al asunto.

En la última década se ha postulado un origen atlántico, es decir, en el oeste de la península ibérica, para las lenguas célticas, en base a la epigrafía del suroeste de la península, en el ámbito tartésico. Esto supone un vuelco a las tradicionales ideas sobre la expansión de las lenguas celtas por el continente, que se hacen partir desde centroeuropa.

Si la lengua celta, como cada vez parece tener más sentido, deriva del protocéltico hablado en la Edad del Bronce en el occidente de Europa, habría que revisar la supuesta no celticidad del lusitano y de las lenguas que se hablaban en la parte indoeuropea de la península antes del celtibérico. Podemos estar ante dos procesos de expansión de lenguas celtas distintos, uno mucho más arcaico que el otro.

Notas al pie y bibliografía

  1. Villar, F. (1994). Los antropónimos en Pent-, Pint-y las lenguas indoeuropeas prerromanas de la Península Ibérica. Walter de Gruyter.
  2. Ligero Sánchez, A. (2020). Evidencia lingüística de las lenguas fragmentarias de la Península Ibérica: lenguas indoeuropeas. El diccionario etimológico del español.
  3. Hübner, E. (1897). Inscripciones ibéricas de Asturias. Boletín de la Real Academia de la Historia
  4. Firmat, M. A. (1985). „La Onomastica Personal Indigena del Noroeste Peninsular (Astures y Galaicos)», Adas del III Coloquio Sobre Lenguas y Culturas Paleohispa-nicas. Salamanca, 255-310.
  5. Vallejo, J. M. (2013). El concepto de área onomástica: el caso de los Astures. Stud. hist., H.ª antig., 31, 2013, pp. 89-113
  6. González, J. M. (1951). Nombres del río Nalón. Archivum, (1).
  7. Tovar, A. (1985). La inscripción del Cabeço das Fráguas y la lengua de los lusitanos. Actas del III Coloquio sobre Lenguas y Culturas Paleohispánicas. Jesús Javier de Hoz Bravo (coord), pp. 227-254
  8. Alvarado, A. J. L. (1997). Epigrafía y lengua: el celtibérico y las lenguas indoeuropeas en la Península Ibérica. Complutum7, 349-368.
  9. Untermann, J. (1984). Los celtíberos y sus vecinos occidentales. Lletres asturianes13, 6-26.
Artículo anteriorEl castro de La Encarnación, Zamora
Artículo siguienteVisita guiada. El primer retrato. Pintura mural en el castro del Chao Samartin
Fon S.P.
Apasionado por la arqueología e historia del pueblo astur. Pateando museos y yacimientos entre el Cantábrico y el Duero. Excavando cuando puedo. Divulgando desde hace más de 20 años.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí