
Se trata de uno de los objetos que presenta una cronología más extensa de todo el periodo castreño y romano. La fíbula de tipo omega, cuyo nombre proviene de su forma, similar a la letra griega.
Su origen se ha encontrado en las fíbulas anulares de centro €uropa, concretamente de los pueblos germanos, escandinavos y sajones. En un periodo republicano pasan a formar parte de los objetos del ejército romano y se popularizan en la península con la llegada de las legiones al territorio, extendiéndose su uso a la zona castreña en un periodo previo a la conquista, al final de la Edad del Hierro.
Es en la Península donde adquiere su forma definitiva en omega, por lo que se considera una pieza originaria hispana. Algunos autores consideran que la omega es una evolución de la anular hispánica, otra pieza exclusiva de la península ibérica.

Sin embargo es el ejército romano el que la expande ya que los núcleos de producción (y hallazgos) de estas piezas se encuentran en la Península pero luego también en Britania y en el limes de Germania y Retia, llevadas allí por las tropas imperiales.
En León, de donde procede esta preciosa pieza, dentro del contexto del campamento de la Legio VI y la Legio VII es la más abundante dentro del grupo de las fíbulas.
Se puede ver en el Museo de León.