Oviedo. Una aldea de hace 3800 años en la falda del Naranco

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Hace unas semanas os conté la intervención arqueológica que se llevó a cabo en Monte Alto, en el parque Purificación Tomás, de Oviedo. Se hizo dentro del proyecto Orígenes, impulsado por la concejalía de Cultura del Ayuntamiento y dirigida por el arqueólogo Alfonso Fanjul Peraza.

El lugar había sido identificado en 1964 por Jose Manuel González quien lo catalogó como uno de los castros más próximos al casco urbano antiguo de la capital del Principado.

Vista del castro de Monte Alto en los años 60. Foto. José Manuel González. El Libro de Oviedo.
Vista del castro de Monte Alto en los años 60. Foto. José Manuel González. El Libro de Oviedo.

Un sondeo en el parque

En ella realizamos un sondeo de unos seis metros por un metro y medio en la ladera norte del cerro. Desde que ví el sondeo me pareció un acierto su ubicación, porque esa parte es la más protegida del viento y además, al lado corre el arroyo San Claudio y se encuentran los mejores campos de cultivo, con menos pendientes.

El sondeo comenzó con la esperanza de detectar alguna evidencia del poblado de la Edad del Hierro que tradicionalmente se creía que había estado ahí. Pero lo cierto es que la investigación fue más allá. Comenzaron a aparecer restos de cerámica de un tipo muy antiguo, con desgrasantes de gran tamaño y una factura tosca, hecha a mano. El grosor de los galbos y bordes evidenciaba que se trataba de una pieza de gran tamaño.

Sondeo de Monte Alto. Al fondo El Picu'l Paisanu, en el Naranco. Foto Fanjul Peraza.
Sondeo de Monte Alto. Al fondo El Picu’l Paisanu, en el Naranco. Foto Fanjul Peraza.

Lo cierto es que fue una excavación compleja porque la cima de Monte Alto ha sido alterada desde hace décadas para la adecuación del parque. Por ejemplo, como anécdota os diré que estuvo arbolada mucho tiempo y sufrió incendios.

Sin embargo, a medida que se profundizaba, quedaba clara una estratigrafía que dio sus frutos en forma de carbones, huesos y fragmentos cerámicos.

Lado norte del sondeo. En algunos lugares aparecían restos de fuego, maderas carbonizadas. Foto Fanjul Peraza.
Lado norte del sondeo al principio de la intervención. En algunos lugares aparecían restos de fuego, maderas carbonizadas. Foto Fanjul Peraza.

El objetivo era claro. Encontrar algo que nos permitiera datar este lugar tan fuera de lo común.

Los análisis

Se enviaron varias muestras al laboratorio Beta Analytics de Miami y hace un par de semanas llegaron los resultados. Las más razonables (con un 95% de fiabilidad) y calibradas, ofrecen un arco temporal entre 1886 y 1737 años a.C. El resto de muestras da unos resultados parecidos.

Uno de los huesos recogidos en la intervención. De estos restos óseos se obtuvieron las dataciones. Foto Fanjul Peraza.
Uno de los huesos recogidos en la intervención. De estos restos óseos se obtuvieron las dataciones. Foto Fanjul Peraza.

Las cerámicas están siendo analizadas. Habrá novedades pronto, pero se puede decir que pertenecen a un recipiente de grandes dimensiones y que presentaba decoración. En el borde aparecía un motivo de incisiones.

Un aldea de la Edad del Bronce

Las fechas obtenidas por las dataciones nos hablan de un poblamiento muy poco documentado en Asturias. El cerro de Monte Alto estuvo poblado a comienzos de la Edad del Bronce, en el segundo milenio a.C.

Los contextos de hábitat de este periodo son difíciles de documentar porque, hasta ahora, no parece que sigan el patrón de los poblados fortificados de un milenio después, los castros, que se definen por la monumentalidad de sus defensas. Habitualmente se caracterizan como hábitats abiertos, pero eso no significa que no están defendidos. Quizá aprovecharon el cerro y las capacidades de defensa que ofrece como un lugar fuerte con buena visibilidad y recursos para la subsistencia. Con un sondeo es difícil saber el perímetro ocupado por este asentamiento.

Recreación de un aldea de la Edad del Bronce en Campo Lameiro, Galicia. Foto Faro de Vigo.
Recreación de un aldea de la Edad del Bronce en Campo Lameiro, Galicia. Foto Faro de Vigo.

El centro de Asturias, en ese periodo, vivía un verdadero auge en la búsqueda de metales, sobre todo cobre, procedente de explotaciones como las de Texeo en el Aramo, relativamente próximo y cuyas vistas, desde este cerro, son espectaculares.

Vistas desde el asentamiento. Oviedo a los pies del Naranco y al fondo la sierra del Aramo.
Vistas desde el asentamiento. Oviedo a los pies del Naranco y al fondo la sierra del Aramo.

¿Hubo un castro en la Edad del Hierro? En mi opinión no sería raro y algunos detalles apuntan en este sentido. Por ejemplo lo documentado por Jose Manuel González, que todavía vió un sistema de taludes y parte de un muro de trazado curvo que asoció a las defensas del lugar. Pero las evidencias futuras, si se sigue excavando, nos lo confirmarán.

Plano de Monte Alto por José Manuel González
Plano de Monte Alto por José Manuel González

Estoy convencido de que es cuestión de tiempo pèro, de todas formas, la arqueología se basa en hechos ciertos y no en especulaciones, y lo que dice la ciencia es que estamos en un contexto que no se había documentando antes en el concejo por lo que abre una nueva línea de investigación y hace revisar unas cuantas cronologías.

Creo que es un descubrimiento histórico y que merece la pena que se siga investigando en los años venideros. Al fin y al cabo, el conocimiento del origen del hábitat en Oviedo va a pasar por la arqueología y proyectos como este lo hacen posible.

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Me apasiona la historia de Asturias y los astures en todas sus facetas. Pateando museos y yacimientos. Excavando cuando puedo y divulgando como mejor sé.

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