La costumbre de lavarse las encías con orines. ¿Mito? o base real.

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Actualizado: 5 febrero, 2026

Uno de los datos más sorprendentes que nos dejan las fuentes grecolatinas sobre los pueblos de Iberia, es esta chocante costumbre de limpiarse los dientes con orina humana. Es un tema que ha generado controversia y muchas publicaciones al respecto. Así que en este artículo voy a intentar profundizar un poco más en esta práctica recogida en las fuentes del siglo I a.C. al I d.C. y ver si estamos ante una noticia cierta o ante un intento de caricaturización de la barbarie de estos pueblos según los autores grecolatinos.

Las fuentes

Sorprendentemente las fuentes nos mencionan esta costumbre en al menos tres ocasiones. El primero que lo hizo fue el poeta Cátulo, en el siglo I a.C. En un poema dedicado a un personaje de su tiempo, Egnatius, utiliza esta costumbre hispana para ridiculizarle. Dice así1:

Egnatius, debido a que el tiene dientes blancos,
sonríe todo el tiempo. Si eres demandado
en el tribunal, cuando el abogado señale lagrimas,
el sonríe: si estas de duelo en la pira
de piadosos hijos, la solitaria madre llorando,
el sonríe. Lo que sea, donde sea,
haga lo que haga, el sonríe: […]
Aun quiero que no sonrías todo el tiempo:
no hay nada mas tonto que sonreír tontamente.
Ahora, eres celtibérico: en el país de Celtiberia,
lo que cada hombre mea, lo acostumbra utilizar para cepillar
sus dientes y sus rojas encías, cada mañana,
de modo que el hecho de que tus dientes están tan pulidos
solo muestra que estás más lleno de pis.

Hay más evidencias de ello. En el mismo periodo Diodoro Sículo2 refiere esta costumbre entre los celtíberos.

“Los celtíberos proporcionan para la guerra no sólo hábiles jinetes, sino también soldados de infantería, excelentes por su vigor y valor. […]. Tienen entre ellos una costumbre peculiar: son limpios y cuidadosos en su vida diaria, pero observan una práctica que es vulgar y muy sucia: bañan con orina su cuerpo y limpian sus dientes con el mismo producto, pensando que es muy sano para el cuerpo. Los celtíberos son crueles con sus enemigos y adversarios, pero con los extranjeros se comportan muy dulce y amablemente. «

Ya más cerca del cambio de era Estrabón la menciona para pueblo cántabros y sus vecinos, así que podemos suponer que los astures podrían haberla tenido. Concretamente dice:

«… hombres, que viven sin preocupaciones, porque dejan transcurrir su vida sin más apetencia que lo imprescindible y la satisfacción de sus instintos brutales. Si no se quiera interpretar como un régimen confortante de vida el que se laven con la orina guardada durante algún tiempo en cisternas, y que tanto los hombres como las mujeres de estos pueblos se froten los dientes con ellos, como hacen, según dicen, los cántabros y sus vecinos…» Estr. 4,16

El empleo de la orina en las sociedades antiguas

De sobra es conocido el empleo que se hizo tradicionalmente de la orina en las sociedades mediterráneas, incluida la romana, para usos tan dispares como lavar y blanquear la ropa, en las fullpmocae o lavanderías, fabricar cosméticos o con un uso medicinal.

Los tratados de medicina de este periodo contienen un detallado repertorio de utilidades de l orina animal y de los seres humanos en la cura de diversas dolencias. Un autor reputado como Plinio, transmite en su Historia natural los usos diversos de la orina de asnos, jabalíes, niños, mujeres o eunucos para tratar enfermedades y dolencias como las afecciones oculares, sarpullidos en la piel o dolores de garganta, para los que era buena la orina de lince al parecer.

Pero lo cierto es que el empleo para blanquear los dientes, o siquiera para mantener una adecuada higiene bucal, no era bien vista en Roma, considerándose una particularidad regional digna de burla y desprecio. Creo que leyendo a Cátulo o a Diodoro Sículo no hay duda de que esta costumbre era algo que en la Roma del siglo I a.C. resultaba grotesco.

¿Una base real?

Pues lo cierto es que es altamente probable si tenemos en cuenta diversos testimonios de la cultura tradicional o hacemos un ejercicio de etnografía comparada con tribus actuales. La orina se ha usado siempre como remedio en el campo para la cura de diversas dolencias.

Por ejemplo está bien documentada la que se conservaba en Campo de Montiel en una fecha tan reciente, históricamente hablando, como 1975. La recoge Carlos Villar Esparza3 y dice:

«La orina propia tenía, tiene, determinadas propiedades conocidas desde lo antiguo; enjuagues bucales calmaban los padecimientos dentales. En ausencia de cremas suavizantes, servía como balsámico para las irritadas y trabajadas manos femeninas. Se las lavaban con la orina antes de acostarse y al día siguiente a la hora de levantarse, según el testimonio de las informantes, las tenían suaves y tersas.»

Fijaos lo explícito de la cita. «enjuagues bucales». También el uso balsámico y curativo de la piel de las manos ajadas por las tareas en el campo. Y aquí está reflejado uno de los usos que parece recoger Diodoro, cuando dice que se lavan el cuerpo.

Lo cierto es que la urea es beneficiosa para la curación de enfermedades de la piel, y curiosamente se sigue usando en la actualidad, y lo podéis ver en Youtube o Tiktok:). Se trata de los Murai de Sudán del Sur. A poco que hagáis una búsqueda, veréis que se dan una ducha de orina de vaca recién expulsada.

Los Murai utilizan este producto con una finalidad diversa. Por ejemplo para curar afecciones en la piel, pero también para prevenirlas. La concentración de amoniaco en la orina de las reses desinfecta las heridas cutáneas y además tiene un efecto estético. Hace que el pelo de los Murai adquiera un color anaranjado característico.

Los etnógrafos que los han estudiado dicen que tiene un cierto componente ritual que los une con las reses que crian. También se refieren a esta costumbre como un efecto de la falta de agua limpia en el entorno de su hábitat.

Precisamente este detalle me llamó la atención. No parece que ni en la celtiberia de los siglos II y I a.C. o en el Cantábrico a finales del mismo periodo, faltara agua.

Por tanto ¿Qué nos estan refiriendo estos autores? Pues probablemente una práctica medicinal o curativa dentro de estas tribus. El detalle de las encías enrojecidas (síntoma de enfermedad) podría ser clave para interpretar esta costumbre. Son sociedades ganaderas que disponen de materia prima abundante y lo cierto es que hacen un uso intensivo del estiercol y otros productos similares, por lo que no desconocerían el uso de la orina en estos casos.

También parece razonable pensar que el deseo de Estrabón era exacerbar ese barbarismo de los pueblos indígenas de Iberia y no duda en destacar este tipo de comportamientos, que serían fácilmente identificables como bárbaros por cualquier lector latino.

En conclusión. Una base real de una práctica arcaica, utilizada como propaganda imperial.

Bibliografía

  1. Galicia, R. G. (2001). Catulo. Catulli carmina, texto, traducción y notas, rev-2002. ↩︎
  2. Diodoro Sículo (Libro V, 33) ↩︎
  3. Esparza, C. V. (2003). Creencias y costumbres populares (Campo de Montiel). Revista de folklore, (274), 136-144. ↩︎

Astures
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Me apasiona la historia de Asturias y los astures en todas sus facetas. Pateando museos y yacimientos. Excavando cuando puedo y divulgando como mejor sé.

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