Reconstrucción de granja de la Edad del Hierro en Gales. Foto CC

Estos días se habla del más reciente estudio genético sobre población de las islas británicas. Ha sido realizado por diversas instituciones, entre ellas la Universidad de Cantabria.

Este estudio1 propone que los grupos humanos que llegaron al sur de Gran Bretaña entre el 1300 y el 800 a.C. fueron responsables, por lo menos, de la mitad de la ascendencia genética de las poblaciones posteriores.

Eso significa que entre el 1000 y el 875 a.C. esos migrantes ya se habían mezclado totalmente con la población que había allí. Se muestrearon 800 individuos de la Edad del Bronce y del Hierro en yacimientos ubicados en la Europa continental y la isla de Gran Bretaña.

La investigación no permite saber con certeza la procedencia de esas poblaciones, aunque se propone el territorio de la actual Francia como lugar probable de origen, pero no se descartan otras procedencias.

Entre los restos analizados se encuentran los del yacimiento del Espinoso en La Franca, Asturias, y el de La Fragua, en Santoña, Cantabria.

Las evidencias genéticas que se han descubierto, permiten afirmar que la llegada de esas poblaciones a las islas responden más a un patrón de contactos comerciales que a una invasión o varias a gran escala y por vía militar.

Los restos analizados en el norte de la Península Ibérica, incluyen los de la cueva de El Espinoso, en Asturias. Son tres individuos que tienen «un porcentaje de ascendencia de la estepa centro-europea de en torno a un 30%, uno de los más elevados de los yacimientos de toda la Península Ibérica. Además, tienen el mismo linaje mitocrondrial y los científicos han podido determinar, gracias al estudio del ADN nuclear, que son parientes de segundo y tercer grado», es decir, eran familia.

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Algunos restos óseos analizados en el estudio. Foto Universidad de Cantabria

Dentro de las conclusiones del estudio está la de que esas poblaciones insulares tenían una gran tolerancia a la lactosa. Gracias a este estudio se revela la gran importancia del pastoreo para estas poblaciones.

Otra conclusión interesante es que estas nuevas fechas pueden darnos indicios de cuándo llegaron las primeras lenguas celtas a las islas, y confirmar que fue durante la Edad del Bronce, no durante el Hierro, como proponía la teoría del origen Hallstatt-La Tène, que ya ha sido cuestionada ampliamente.

 

Notas al pie y bibliografía

  1. Patterson, N., Isakov, M., Booth, T. et al.(2021). «Large-scale migration into Britain during the Middle to Late Bronze Age». Nature  https://doi.org/10.1038/s41586-021-04287-4
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