Punta Coroña, Gijón

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Os hablo de uno de esos lugares que se ha llevado por delante la industrialización de la costa central de Asturias. Punta Coroña (o Corolla) aparece bien referenciada históricamente en la bahía de Gijón. Un promontorio costero que era frecuentado hasta 1960 por los vecinos del Natahoyo, pero que posteriormente quedó cerrado y cercenado por los astilleros y el perímetro de una de las factorías del Musel.

Lo que os propongo en este post es analizarlo como un posible castro. Consultaremos fuentes escritas, geográficas, fotográficas, mapas antiguos etc… y trataremos de obtener unas conclusiones. Vamos a ver qué tal sale.

Información visual y geográfica

Un primer paso es tener una certeza de lo que estamos investigando. Al no existir como era originalmente tenemos que recurrir a fotografías de vuelos históricos. Afortunadamente en el Instituto Geográfico Nacional tenemos las imágenes de los vuelos americanos de las décadas de los años 40 y 50, por lo que podemos ver cómo era el promontorio desde el aire antes de su destrucción. Además las herramientas de medición nos permiten obtener sus dimensiones.Al ser una ciudad importante, tenemos la suerte de que los vuelos más antiguos ya recogen la bahía de Gijón. En este caso, utilizaremos la más antigua, la del vuelo americano A de 1940.

La imagen, tras un pequeño ajuste de luminosidad y contraste nos ofrece una buena perspectiva cenital de uno de esos típicos tómbolos que vemos en el Cantábrico. Tiene la típica planta elipsoidal y parece amesetada en su cumbre.

En el vuelo Americano B, de 1956, se puede ver mucho mejor el promontorio. Vamos a utilizarlo para realizar una serie de mediciones y ver si tiene la entidad suficiente para ser un posible castro.

Monte Coroña desde tierra en 1954. En el flaco occidental aparece una especie de acantilado que puede ser natural, por la erosión marina. Es antes de que se construyera el astillero. Foto de Juliana Constructora Gijonesa, publicada en su Facebook
Monte Coroña desde tierra en 1954. En el flanco occidental aparece el corte que se ve en las fotografías aéreas de una década antes. La silueta del castro parece que está incompleta en este punto. Es antes de que se construyera el astillero. Foto de Juliana Constructora Gijonesa, publicada en su Facebook

Aquí ya percibimos varias cosas. Igual que vemos en la década anterior. El promontorio parece afectado en su parte occidental por una extracción de piedra que serviría para asentar la explanada situada en esa parte. Pero aún conserva casi todo el perímetro.

El resultado de la medición es aproximadamente de 1,5ha. Concuerda plenamente con la media de los castros asturianos, que tienen siempre pequeñas dimensiones. Aún así, no debía ser de los más pequeños. Su eje mayor mide casi 200 metros lo que supera a muchos de los castros bien documentados en nuestra región.

Morfológicamente parece un castro, pero aún faltan varios factores esenciales. El primero es si tiene aprovisionamiento de agua cerca. Mirando en las Minutas del MTN50 aparece lo siguiente:

Haciendo una medición aparece una distancia de aproximadamente 1 Km respecto a los puntos de abastecimiento más cercanos. Teniendo en cuenta que la de la Calzada parece que desembocaba en la costa en la playa del Arbeyal, podría reducirse la distancia considerablemente, como vemos en este detalle de la Carta de la Bahía de Gijón de 1925 de abajo.

Pero aún no podemos decir que tenía recursos para mantener una población. Por ejemplo, puede que su entorno fuera un estuario o una zona pantanosa que no permitiría cultivarlo. Veamos qué nos dicen las fuentes.

Campos de cultivo y fuentes de aprovisionamiento

Lo cierto es que, aunque no hay referencias específicas a este punto en concreto, como ya dije al principio, el lugar está dentro de una zona catalogada como de riesgo arqueológico dentro del barrio del Natahoyo, así que hay información arqueológica o histórica sobre ella en conjunto.

Natahoyo IPCA, a través de visor SITPA
Natahoyo IPCA, a través de visor SITPA

Os copio información de la ficha de patrimonio del IPCA:

«… más tarde, el 5 de abril de 1078, Pedro Núñez, obispo de Astorga, compró a Doña Maior Froilaz, señora de Lena, la llamada “Villa Ataulio” (García Larragueta, 1962: 234-236, doc. 80), con sus huertos, pastos, montes, fuentes de aguas corrientes con sus acueductos y pesquerías, que ponen en evidencia la importancia económica de este establecimiento, además de explotaciones salineras, siendo la sal un artículo de primera necesidad en aquellos tiempos, para la producción de salazones y para la cría de ganado (Benito Ruano y Fdez. Conde, 1979: 165). Hurlé, en 1945, cuenta cómo “en tiempos del fallecido cronista de Gijón D. Julio Somoza y García-Salas, se adivinaban, corriendo a todo lo largo de la vía del ferrocarril del Norte, las ‘cubetas’ de las antiguas salinas que formaban parte del Coto de San Esteban” (Hurlé, 1945).

Sigue diciendo más adelante:

«Pero la antigüedad del poblamiento de este lugar no se remonta únicamente a la Edad Media. Sabemos por A. J. Bances de la aparición, a finales del siglo XVIII, de ladrillos romanos (Bances, 1911) y también Somoza y Alvargonzález se refieren al hallazgo en “Santa Olaya” de un pavimento de pequeños ladrillos en forma de rombo iguales a los de Campo Valdés (Somoza, 1908: 257; Alvargonzález, 1965: 12; y Hurlé, 1945), que evidencian la existencia en el lugar de un asentamiento de época romana, seguramente del tipo villa. Como señalan Benito Ruano y Fernández Conde, las villas romanas pudieron perdurar hasta época medieval como centros de población y explotación, “en una región como la asturiana, cuya situación periférica era ya salvaguardia contra innovaciones posteriores” (Benito Ruano y Fdez. Conde, 1979: 150).»

De esta referencia tenemos más información para nuestro posible castro. Ya os las he señalado en negrita. «Pastos, montes y fuentes de agua». En 1078 parece que era un lugar que podría ofrecer recursos a una población en el castro. Pero mejor aún, la posible existencia de una villa romana en la zona, atestiguada por la presencia de pavimentos en opus spicatum y ladrillos romanos, va en la misma dirección: el lugar dispondría en su entorno de recursos disponibles para abastecer a esa comunidad de monte Coroña.

Otras tradiciones.

Por último, otro indicio que se suele tener en cuenta es si hay registrada tradición popular de que se habitara desde antiguo. Son habituales las leyendas relativas a «los moros», los «antiguos», etc… En este caso parece que no hay nada de eso, pero sí hay una tradición, más que leyenda asociada al sitio:

La recoge Alberto Álvarez Peña y hace referencia a la noche de San Juan. Básicamente dice que «si en el Monte Coroña, en la noche de San Juan, tapas con un trapo negro las margaritas, al quitarlo al amanecer las margaritas se convirtieron en margaritas de oro».

Como véis no es concluyente. No habla de ningún poblamiento, pero sugiere que estamos en presencia de un lugar especial dentro de la iconografía local.

Conclusiones preliminares

Lo que quería era enseñaros parte del trabajo de identificación de un yacimiento arqueológico a través de distintas fuentes geográficas y documentales. Con ellas y tomando como punto de partida una frase del tipo «tiene toda la pinta de haber sido un castro» 🙂 hemos hecho una pequeña investigación sobre este lugar.

A priori reune todas las condiciones para haber sido un asentamiento. Tiene la extensión adecuada, está protegido por el Cabo Torres de los peores vientos del invierno. Otros lugares similares a este cuentan con castros por todo el cantábrico.

Más concretamente, tiene agua en sus cercanías y hay referencias en las fuentes a la posibilidad de que hubiera campos de cultivo y recursos pesqueros para abastecer en época romana a una villa, por lo que no sería extraño que en la Edad del Hierro esos recursos estuvieran disponibles.

¿Qué habría que hacer? Pues un sondeo arqueológico en busca, sobre todo, de materiales de datación que permitiera averiguar si estuvo habitado y en qué periodo. El entorno ha sido destrozado por la industria pero quizá, haciendo un análisis más profundo se podría determinar si hay alguna parte donde el subsuelo estuviera menos alterado y excavar allí.

La pregunta es ¿Para qué? Pues un asentamiento entre la Campa Torres y el cerro de Santa Catalina, permitiría conocer información crucial sobre este periodo en la bahía de Gijón además de completar el catálogo de nuestros castros astures. En este caso, de los Luggones.

Astures
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Me apasiona la historia de Asturias y los astures en todas sus facetas. Pateando museos y yacimientos. Excavando cuando puedo y divulgando como mejor sé.

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