Ejemplares de pita pinta. Gallina autóctona de Asturias. Foto CC

Como sabéis, uno de los temas que más me interesa del estudio del pasado astur es la vida cotidiana. Por tanto, saber qué especies estaban presentes en los asentamientos y en la dieta de los pueblos de la Edad del Hierro del noroeste de la península ibérica es un asunto de vital importancia para comprender aspectos de su subsistencia.

Recientemente se ha publicado este interesante artículo en PNAS, titulado «The biocultural origins and dispersal of domestic chickens»1 que viene a aportar claridad sobre el momento en el que estas especies domesticadas de aves de corral aparecen en los contextos arqueológicos de todo el planeta. Sus conclusiones son muy significativas ya que echa por tierra la teoría vigente hasta ahora de que las especies de gallo doméstico y gallina ya se criaban en el neolítico del mediterráneo oriental.

Para realizar este estudio se llevaron a cabo dataciones de C14 sobre muestras en diversos puntos de Europa y se revisaron muestras de huesos de al menos 89 países. Las conclusiones fueron tajantes, no hay pollos ni gallinas en Europa occidental antes del primer milenio a.C. De hecho se retrasa mucho más la domesticación de estas aves en su lugar de origen, el sudeste asiático y el oeste de la India, donde su cría parece relacionarse con la expansión del cultivo del arroz.

Desde esa zona y a través de las redes comerciales llegaron al mediterráneo oriental y a través de griegos y fenicios llegan al oeste, península ibérica, sur de Francia, etc. donde se distribuyen hacia el norte gracias al contacto con los celtas y las redes comerciales que se dirigen al Báltico y a las islas Británicas. Pero en definitiva es a través de las colonizaciones mediterráneas de la Edad del Hierro como encontramos a las gallinas y gallos en esta parte del mundo.

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Concretamente para la Península se da una fecha de 2550 cal BP (es decir, entre los siglos V y VI a.C.), sobre cerca de una veintena de muestras, muy similar a la de las Galias y el mediterráneo oriental. De eso se deduce que la expansión fue tan rápida que tuvo que ser por vía marítima. A medida que nos separamos del Mediterráneo el proceso de introducción de estos animales es más tardío.

Fechas de C14 sobre huesos de aves en Europa.

Aves exóticas

Del estudio de los huesos se han sacado también otras conclusiones. Por ejemplo que los primeros ejemplares no fueron consumidos para carne. No hay evidencias de corte y despiece en los restos óseos encontrados, además se constata que vivían más tiempo que los actuales que son criados para consumo. Esto puede significar que son consideradas aves exóticas de las que tendríamos que contar con aprovechamiento de plumas, huevos, etc… pero no de carne.

Los fenicios introdujeron los pollos en el sur de la península ibérica en torno al siglo VI a.C. desde Baleares y las costas del sur. Desde ahí es probable que a través de las vías de intercambio se extendieran por el resto del territorio.

La cría de estos animales se produce ya de forma habitual en la segunda Edad del Hierro, y en algunos lugares como los Países Bajos, sólo llegan en época romana. En Irlanda, mucho más tarde, asociados a las primeras comunidades monásticas.

Lo dicho. Un artículo muy interesante que podéis leer íntegramente en este link

Notas al pie y bibliografía

  1. Peters, J., Lebrasseur, O., Irving-Pease, E. K., Paxinos, P. D., Best, J., Smallman, R., … & Larson, G. (2022). The biocultural origins and dispersal of domestic chickens. Proceedings of the National Academy of Sciences, 119(24), e2121978119.
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