Aurelio de Llano, recogiendo leyendas locales a principios del siglo XX. Fotografía Museo del Pueblo de Asturies

El picu’l Castru de Caravia es el primer asentamiento castreño excavado de forma científica en el Principado de Asturias. La publicación de la investigación por parte del afamado folklorista e investigador, «El libro de Caravia», es uno de los clásicos de la literatura sobre los castros de nuestra comunidad.

Precisamente por su vertiente de folklorista, Aurelio de Llano recoge varias leyendas asociadas al asentamiento astur, y lo hace en un periodo clave, en el que el mundo rural asturiano está comenzando a cambiar y a perder una gran parte de su tradición oral.

En su obra más conocida «Del Folklore Asturiano: Mitos, supersticiones, costumbres«, recoge varias leyendas asociadas a este castro. Os transcribo varios párrafos ya que es un placer leer a este hombre e imaginarlo por las aldeas de entonces recogiendo nuestra tradición oral secular.

«En el monte de Caravia está la fuente del Alisu , en la cual hay princesas encantadas por un Cuélebre . Este, la manana de San Juan, enróscase y duerme ; entonces, las encantadas salen y suben al pico del Castro a limpiar la cadena de oro que le rodea . Y al bajar, cogen flores de cotolla y danzan en el campo de la Llana.

Si durante el sueño del Cuélebre pasa por allí una persona, las princesas se acercan a ella y le dicen
— Toma nuestra riqueza y danos tu pobreza .

Si en aquel momento tira una medalla en la fuente o les entrega a ellas un objeto bendito, quedan desencantadas. Pero si no hace esto, al salir el sol, despierta el Cuélebre y las princesas vuelven a su encantamiento.»

Leyendas relacionadas con el Picu'l Castru de Caravia. Recogidas por Aurelio de Llano
Picu’l Castru. Caravia. Asturias. Foto Google Maps

«Del Folklore Asturiano» p. 100.

«El año 1917, estando yo haciendo excavaciones científicas en el picu’l Castru, concejo de Caravia, varios caravienes, al ver las alhajas de bronce que saqué, me dijeron:

-«No excave Ud. aquí; es al otro lado; es al medio día donde da la Gaceta la puerta de entrada a un palacio subterráneo; en él dejaron los moros una cadena de oro que rodea este pico».

Y en Agosto de 1921 fuí a hacer excavaciones al Castro de la Villeda, sito en el concejo de Colunga. Y el dueño del terreno se opuso en un principio, a pesar de ofrecerle la indemnización correspondiente, a que yo entrara a excavar en la finca.

-«No le permito excavar -me dijo- porque en lo alto del Castro hay un tesoro escondido, el cual consiste en una vajilla de plata y un juego de bolos de oro. Y esto pertenece a mis hijos, porque el terreno es de mi mujer, que en paz descanse…»

Por fin se convenció de que allí no había ningún tesoro, y me dió toda clase de facilidades para llevar a cabo mis investigaciones. «

«Del Folklore Asturiano» p. 146.

 

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