Estela ASTURU(M) ET LUGGONU[M]. Museo Arqueológico de Asturias
Estela ASTURU(M) ET LUGGONU[M]. Museo Arqueológico de Asturias

Estamos ante un documento excepcional de la arqueología de los astures transmontanos. La importancia de esta pieza es inversamente proporcional a la extensión de su campo epigráfico, pero es algo que te encuentras una y otra vez en el estudio de los Luggones. Os cuento.

Descubrimiento

A finales del siglo XIX o principios del XX, ya que no se conoce la fecha exacta aunque, evidentemente, tuvo que ser antes de 1915 (año de la muerte de Sebastián de Soto Cortés), aparece una pequeña estela que contiene una inscripción en caracteres latinos. Dicen que fue descubierta por algún campesino, o pastor en las estribaciones del Sueve, pero en una zona indeterminada. Diego Santos cree que formaba parte de un conjunto compuesto por otras dos lápidas descubiertas en la misma zona (la de Cofiño y la de Fuentes en Parres). Por su parte José Manuel González, que también estudió la pieza, habla de un lugar indeterminado de Piloña sin más.

La estela permaneció en una de las fincas de Soto Cortés en Soto de Llanes y se “perdió” hasta que fue redescubierta en 1953 en un prado de la propiedad. En ese momento fue entregada al Museo Arqueológico donde se puede ver en la actualidad1.

Está hecha en piedra caliza y sus pequeñas dimensiones han hecho suponer a varios autores que formaría parte de un objeto mayor (por ejemplo García y Bellido habla de “fragmento”) aunque parece no menos cierto que el texto se ajusta a las formas de la piedra, incluso que fue abreviada para poder encajar en la superficie disponible ya que las M de la primera y última palabra aparecen intentando unir la V y la M en una sola letra. La inscripción, en definitiva, reza así: 

ASTVRV(M) ET / LVGGONV(M)2

Y entonces cambió todo… Lo primero que podemos decir es que es la primera información directa que tenemos sobre los Luggones , ya que por el tipo de caracteres empleados en ella se le supone una antigüedad en torno a la segunda mitad del siglo I d.C., casi un siglo antes de la aparición de este pueblo en la Geografía. Es una fuente directa, creada durante el primer siglo de dominación romana del territorio luggon transmontano.

Además nos confirma cuál es la grafía correcta del nombre de este pueblo como os dije cuando analizamos su etnónimo. Esta pequeña pieza y el resto que han aparecido en Asturias y León ponen fin a la transcripción Lungones que se estableció a partir del padre Mariana en el siglo XVI para referirse a ellos, ya que vemos el nombre del populus escrito en caracteres latinos, no griegos, en un momento en el que existían como realidad social. Es decir, grabado en piedra en un momento contemporáneo a ellos, no obtenido a través de sucesivas transcripciones de censos o informes militares, y pasados por el tamiz de diez siglos de copistas de la Edad Media.

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Significado

Respecto al significado de su inscripción, cuando analizamos su pequeño texto de tres palabras, en realidad la que más llama la atención es la menos evidente, la más corta. Esta “ET”, que es la conjunción “y” ha hecho correr ríos de tinta. 

García y Bellido3 interpretó que la inscripción hacía referencia al nombre de alguna unidad militar auxiliar desconocida, compuesta por Astures y Luggones. El problema es que no tenemos ninguna otra información más sobre esta unidad.

Diego Santos decía que la interpretación más plausible es que, teniendo en cuenta su posible origen geográfico, se tratara de un hito fronterizo que marcaba la entrada en territorio luggon y por extensión, astur. Sin embargo, hay algo extraño. Parece indicarnos que los Luggones están en un nivel de igualdad como grupo social respecto al resto de astures, algo que destaca el autor en su estudio. No se trata de un pueblo astur como los demás. 

Dentro de esta misma corriente de opinión también se plantea la posibilidad de que se trate de un hito fronterizo entre los Luggones y los Astures. Es decir, que existiría una etnia llamada astures que se ubicaba en la montaña central de lo que hoy es Asturias y que limitaría con los Luggones en el cauce del Nalón.  José Manuel González era partidario de esta interpretación y a ello dedicó gran parte del estudio de los castros del centro de Asturias.

Como hito fronterizo, Almudena Orejas4 plantea la posibilidad de que se trate de un término de agrimensor, similar a los hallados en el norte de Lusitania y los trifinia de otras ciudades de la Meseta, señalando el límite oriental de los Luggones en territorio transmontano, pero dentro de los astures.

Actualmente la hipótesis de que sea un término fronterizo es la que tiene más fuerza y se acepta que se trata de un hito entre Cántabros y Astures en el que se nombra el territorio de los Luggones por ser el primer gran populus del conventus asturum en su límite oriental. No obstante, parece que no eran un pueblo cualquiera, algo que sorprende a causa de su prácticamente nula aparición en el resto de las fuentes. 

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Podemos intentar obtener más información respecto al lugar donde fue encontrada. Diego Santos, como os comenté, nos deja la información de que cuando entra en el Museo Arqueológico de Asturias formaba parte de un conjunto que había aparecido en Cofiño, en el concejo de Parres. El término es muy sugerente. Cofiño hace referencia a confinium lo que significa, límite. Un fósil de la toponimia que responde a un lugar que fue frontera probablemente ya desde época prerromana.

Las lápidas a las que se refiere el epigrafista asturiano aparecidas en esa zona no son astures, sino cántabras. Pertenecen a la etnia de los vadinienses. De una de ellas, la estela funeraria de la pequeña Ammia Caelonica5, tenemos una información más completa sobre su hallazgo lo que nos serviría quizá para completar la que nos falta sobre la de los Luggones que debió ser muy similar.

En 1923 el periódico ovetense Región6 publicaba un calco de la estela de la niña, acompañado de una pequeña historia sobre su descubrimiento. Dice el periodista lo siguiente respecto a las circunstancias de su hallazgo:

“En los últimos años del siglo pasado, un labriego, roturando unas tierras de su propiedad en el pueblo de Cofiño, concejo de Parres, partido judicial de Cangas de Onís, encontró una lápida de piedra con una borrosa e incompleta inscripción […] La incomprensible negativa del labriego que hizo el hallazgo, a indicar el sitio donde la lápida fué encontrada, imposibilitó por el momento nuevas investigaciones, que habrían dado un feliz resultado, pues en las inmediaciones del mismo pueblo y en las estribaciones del puerto del Sueve, se han encontrado en distintas ocasiones trozos de inscripciones romanas.”

Aureliano Fernández Guerra7 la publicó en el Boletín de la Real Academia de la Historia en 1888, pero se remite a Ciriaco Martínez Vigil8 para los datos sobre su descubrimiento. Aún así confirma que se descubrió en 1876 en el mes de noviembre aunque parece más bien que se trata de la fecha en la que tiene constancia de ella. Diego Santos nos amplía un poco más esta información. En la Asturias de Bellmunt y Canella de 1897 aparece la referencia de que las lápidas estaban en la finca de Las Rozas de Villanueva, en Cangas de Onís, junto a otras dos estelas de la misma localidad (son las que recoge Fernández Guerra). Evidentemente no era su lugar de origen sino de depósito. De ahí pasaron al olvido, aunque parece que en 1923 algunos autores las habrían podido estudiar, como Zacarías García Viñate. Fueron redescubiertas en 1956 en la misma finca y de ahí pasan todas al Museo Arqueológico. Entre ellas  nuestra pequeña estela de Asturum et Luggonum.

Si en 1887, fecha en la que se publica Asturias monumental, epigráfica y Diplomática, todavía no había constancia de la estela que estudiamos, debemos pensar que fue descubierta o entregada con posterioridad a Sebastián de Soto Cortés, por lo que al menos sabemos que fue en la última década del siglo XIX o principios del siglo XX.

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Respecto al lugar donde fue hallada, si no es el mismo donde aparecieron las estelas vadinienses, lo que es probable, me quedo con la frase publicada en 1923 en Región, es decir, en las inmediaciones de Cofiño o en las estribaciones del Sueve, la vieja frontera entre astures y cántabros. Por cierto, un detalle importante es que la estela de los Luggones y las de los Vadinienses no fueron hechas en la misma época sino que las separan al menos dos siglos. Pero había nuevos descubrimientos en el territorio astur transmontano.

Bibliografía

  1. Blanco Suárez, M. (2015). Caracterización de materiales pétreos: lápidas, laudas y estelas depositadas en el Museo Arqueológico de Oviedo. En este trabajo recoge los siguientes datos: Nº de Inventario 00387, Ubicación Museo: PL2 IVB1 TR1. Dimensiones: 0,18×0,41×0,19cm, Peso:40 Kg. Está hecha sobre un bloque de arenisca cuarcítica. ↩︎
  2. Traducido dice: Astures y / Luggones ↩︎
  3.  Bellido, A. G. Y. (1961). El «Exercitvs Hispanicvs» desde Augusto a Vespasiano. Archivo Español de Arqueología, 34(103), 114. ↩︎
  4. Orejas Saco del Valle, A. (2002). El territorio de las» civitates» peregrinas en los tratados de agrimensura: Las» civitates» del Noroeste hispano. Habis, 33, 389-406. ↩︎
  5. La inscripción que recoge Diego Santos dice así. “Monumento consagrado a los dioses Manes. El padre S. Corcia se lo dedicó a su hija, Amia Celionica, de la gentilitas de los Pentios, de 15 años, siendo cónsules nuestro señor Póstumo por cuarta vez y Victorino”. Se estima, por tanto, que fue realizada en el siglo III d.C. ↩︎
  6. Redacción ( 16 de septiembre de 1923) La lápida romana de Cofiño. Región: diario de la mañana. ↩︎
  7. Fernández Guerra, A. (1888). Inscripción romana de Cofiño. Boletín de la Real Academia de la Historia. Madrid ↩︎
  8. Vigil, C. M. (1887). Asturias monumental, epigráfica y diplomática, datos para la historia de la provincia (Vol. 2). Impr. del Hospicio provincial á cargo de F. Valdés.
    Dice que fue “descubierta en la feligresía de San Miguel de Cofiño a la falda del puerto del Sueve, recogida por D. Sebastián de Soto Cortés.” ↩︎

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