Modelo LiDAR de l'Atalaya. Soto del Barco. Elaboración propia con datos PNOA del IGN

Se trata de un viejo conocido en la arqueología asturiana que alcanza un nuevo nivel de protección por parte de la Administración. Como os conté hace un tiempo, el Principado está elaborando un catálogo actualizado de los castros asturianos en el que se está trabajando en la identificación y protección de numerosos asentamientos.

Este es el turno de l’Atalaya, cercano a la localidad de Ponte. Un castro bastante afectado por las tareas agrícolas y la parcelación de la colina sobre la que se sitúa, pero que presenta una perfecta forma casi ovalada que debía delimitar un área de ocupación protegida por un sistema de fosos y taludes con buena perspectiva sobre los terrenos circundantes y próximo al Nalón.

Vista aérea utilizando Google Earth

Os dejo la descripción de la ficha del inventario de patrimonio, donde se hace referencia a una posterior villa romana, que nos habla de la interesante relación entre estos asentamientos, orientados plenamente a la explotación agrícola, y los poblados prerromanos circundantes, hábitat de los astures, y que se siguen ocupando cuando las villas ya están en marcha.

«La fotointerpretación de las imágenes satelitales de alta resolución con el concurso de varios software por el procedimiento LiDAR revela con nitidez la existencia de un espacio de gran tamaño definido por dos estructuras anulares concéntricas y planta ovalada. Suponen no solo un claro contraste con el resto de las morfologías agrarias circundantes, sino también una anomalía, de indudable origen artificial, en la configuración del paisaje humano subactual. El lugar se ubica en el centro de una amplia loma de superficie amesetada y cota de 146 m s. n. m., situada al O de la localidad de Ponte, en el concejo de Sotu’l Barcu.

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Las áreas de claro-oscuro que presentan las formas en las imágenes parecen indicar que las siluetas de cierre corresponden a estructuras positivas, esto es, taludes o caballetes de tierra de cierta envergadura cuyo realce puede estar favorecido por fosos colmatados a su pie. La inspección ocular permite reconocer en una parte del perímetro un tramo de talud y una línea de foso de perfiles muy atenuados. El anillo interior presenta un diámetro mayor en sentido N-S de unos 80 m, mientras el perpendicular es de unos 60 m. Por su parte, el cierre externo se sitúa, bastante regularmente en todo el perímetro, a unos 25 m. Este segundo elemento se percibe con menos precisión en todo el flanco oriental y parte del septentrional al ser solapado por antiguos caminos. El conjunto suma una extensión total cercana a una hectárea.

Los vestigios deben interpretarse como cierres de naturaleza defensiva, constituidos por el binomio foso-talud, que responden a los patrones propios de los castros. Dicha morfología, incluida la transformación física resultante, tiene elocuentes paralelos en la cultura castreña del NO peninsular que han sido ratificados mediante investigaciones arqueológicas. Una intensa actividad agraria en el pasado, sin perjuicio de otras causas, puede explicar el desvanecimiento de las estructuras, en origen monumentales, en la topografía del terreno.

El enclave, ubicado en la proximidad del río Nalón, parece suponer el antecedente poblacional de la villa romana de Ponte, localizada a corta distancia, beneficiándose ambos de las feraces tierras del entorno.»

 

 

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