Proceso de excavación de uno de los extremos de los módulos de la muralla de la Cogollina. Foto Carlos Marín Suárez
Proceso de excavación de uno de los extremos de los módulos de la muralla de la Cogollina. Foto Carlos Marín Suárez
Actualizado: 8 abril, 2024

En este post os voy a comentar uno de los asentamientos que aportó nuevas claves para la interpretación de la cultura de los castros en Asturias. Identificado por primera vez en 1962 por Jose Manuel González, fue excavado en 2004 por Alfonso Fanjul Peraza1 dentro de su investigación de los castros de Teverga2 documentando un poblado de una notable antigüedad con unas características defensivas y habitacionales peculiares que vamos a ver a continuación.

Se trata de un asentamiento ubicado a unos 700 metros de altura sobre un promontorio rocoso que le proporciona defensa por tres de sus lados gracias a las abruptas laderas que lo perfilan. En el lado más accesible se concentró un sistema defensivo en el que destacan una muralla de módulos y un sistema de dos fosos y contrafoso.

En el interior destaca la existencia de una planicie que sin duda ofrece las mejores condiciones para la ubicación de las viviendas del castro así como una «acrópolis» en la que no se documentó material arqueológico siguiendo la tradición de nuestros castros astures.

Un castro antiguo

Estamos ante un castro de la primera Edad del Hierro en la montaña central asturiana. Entraría además dentro de la clasificación de Fanjul de «castros de grandes dimensiones» si lo ponemos en relación con el promedio del tamaño de los castros astures transmontanos que son, generalmente, pequeños. Se obtuvo una fecha C14 a través de un carbón que se situaba en el momento de abandono del castro en un estrato de derrumbe de la muralla en el IV a.C.

Cogollina. Fanjul Peraza
Cogollina. Fanjul Peraza

Los elementos de molienda documentados en la zona son de tipo barquiforme, anteriores a la expansión de los molinos rotatorios por el territorio transmontano que se establece en torno al IV a.C. por lo que la antigüedad de los mismos es mayor. Siendo prudentes se le otorgan unas fechas de ocupación entre el V y el IV a.C.

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Sin embargo, este castro presenta una serie de particularidades que lo emparentan con otro mítico asentamiento castreño asturiano, el Picu’l Castru de Caravia

Cabañas cuadradas y murallas de módulos

Como os dije arriba este castro es un tanto especial. En él ya aparece la muralla de módulos típica de nuestro territorio. Estas tienen su origen en un momento entre los siglos VI y V a.C. en el centro de la región (Campa Torres y Llagú por ejemplo) y luego se expanden al oriente y occidente de la región llegando incluso a la cuenca del Navia entre los siglos IV y III a.C. Por tanto, la Cogollina sería uno de los sitios en donde más tempranamente aparece este tipo de defensas característico y exclusivo de los astures transmontanos.

Planimetría del sondeo de la muralla. Fanjul Peraza, 2004
Planimetría del sondeo de la muralla. Fanjul Peraza, 2004

Pero lo más llamativo fue el urbanismo implícito en el poblado. Se trata de una línea de viviendas paralelas a la muralla de la que la separa una calle que da acceso a las edificaciones. De ellas se documentó una que sorprendentemente mostró una planta cuadrangular en vez de las clásicas casas redondas u ovaladas de los castros del noroeste. Es un tipo de edificación inusual en el Cantábrico en este periodo, con dos referencias únicas en Caravia y en el Buruntza en el País Vasco. Además estos tres castros presentan una morfología análoga en cuanto a su situación y características, por lo que Fanjul Peraza plantea que este tipo de construcciones sean simplemente una solución arquitectónica a unas necesidades concretas de poblamiento.

Conjunto muralla calle vivienda en la Cogollina
Conjunto muralla calle vivienda en la Cogollina

Las cabañas de la Cogollina se componen al completo de materiales perecederos ya que no queda huella de derrumbes pétreos en su interior o alrededores, y sólo quedan los suelos que definen la planta de la estructura.

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Abandono

El siglo IV a.C. es un momento clave en el poblamiento castreño transmontano de este sector. Se trata del final de la transición entre la primera y segunda Edad del Hierro y como toda época de cambios, presenta una serie de peculiaridades. En ese momento los castros del periodo anterior sufren una transformación o directamente son abandonados. Es un proceso que ocurre en todo el territorio y que significa el nacimiento de otros castros como por ejemplo Moriyón en la ría de Villaviciosa, bien documentado por Camino Mayor.

Es un periodo convulso en el que concurren diversas circunstancias como por ejemplo un bajón de temperaturas que debió influir en el cambio evidente que se detecta en los patrones de subsistencia, además de una expansión plena del hierro en este territorio frente al predominio del bronce todavía en los siglos precedentes.

Castros como la Cogollina se abandonan en favor de otros mejor situados o bien para la agricultura, como el de la Garba en este caso, o bien para la defensa como Moriyón en la ría de Villaviciosa. En los que perduran, como Llagú o la Campa Torres, se detectan cambios en su organización interna.

Bibliografía

  1. Peraza, A. F., Rodríguez, C. F., Pérez, C. L., & Peña, A. A. (2009). Excavaciones en los castros de La Cogollina y la Garba (Teverga): pautas del poblamiento castreño en un valle de montaña. In Excavaciones arqueológicas en Asturias 2003-2006 (pp. 465-472). Gobierno del Principado de Asturias. ↩︎
  2. Fanjul Peraza, A., & Fernández Riestra, F. J. (2009). Evolución del poblamiento castreño en el valle de Teverga: observaciones hacia una arqueología de alta montaña y de los espacios ganaderos en Asturias. Entemu, Arqueología Castreña en Asturias. UNED ↩︎
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