Tesoro romano de Berció en el Museo Arqueológico de Asturias

Esta mañana se presentaba a los medios uno de los descubrimientos arqueológicos más  recientes de Asturias. El tesoro romano de Berció. Se trata de un espectacular conjunto de monedas fechadas en torno al siglo IV d.C y ocultadas en una cueva perteneciente al concejo de Grao, en la cuenca del Nalón en Asturies.

Quién dice que no, cuando te llaman y te dicen que si te vienes a excavar en una cueva a media hora de casa un hallazgo arqueológico de los siglos oscuros de la historia de Asturias… yo no desde luego. Así que a primera hora de una mañana de Abril estábamos bajando material a la cueva donde Antonio Juaneda, Roberto García  y Alfonso Fanjul Peraza habían descubierto algunos vestigios arqueológicos que indicaban la presencia de un ocultamiento de esa época.

El sitio es espectacular, colgado sobre el Nalón, con un acceso muy complicado por no decir que te la juegas. A pesar de todo, como os cuento más adelante, los ayalgueros ya habían pasado por aquí.

La cueva pertenece a un conjunto de cavidades de la zona que ya fue estudiado con motivo del descubrimiento de un grabado paleolítico, concretamente una cierva, de la que hay abundantes referencias bibliográficas. Estas cuevas además fueron usadas por vecinos de la zona durante la Guerra Civil.

El descubrimiento

Juaneda y Fanjul guiados por Roberto, se habían desplazado a la zona días antes, con el fin de comprobar el estado de conservación de la misma, pero su excursión iba a dar un fruto inesperado. Lo primero que te das cuenta es que la cueva ya había sido objeto de búsquedas irregulares. Se pudo constatar la presencia de un gran hoyo de saqueo. Posteriormente, consultando bibliografía se comprueba que hay referencias  de saqueos de la zona, además de una entrevista personal en la que se refiere como un chalgueiru había buscado infructuosamente un tesoro allí.

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Excavación del tesorillo de Berció. Foto A. Fanjul. A la derecha, quien escribe.

La prospección de la zona pone en evidencia que hay una serie de monedas en superficie, que salen de una especie de madriguera, probablemente un tejón, que por erosión ha sido «reventado» saliendo el contenido del interior. La excavación confirma que es un hoyo con entrada y salida, lo que impulsaría el sedimento hacia la salida inferior, en la zona donde se descubren las primeras monedas.

El depósito de monedas sobre el terreno. Foto A. Fanjul Peraza

Más que un hoyo excavado intencionalmente parece una escorrentía que deposita las monedas de apenas unos gramos de peso en un agujero en la cueva. No hay por tanto un recipiente cerámico como en otros contextos que contenga las monedas, y la dispersión de las piezas es evidente.

Según indica Alfonso Fanjul a los medios, se trata más de «los restos de un gran tesoro» que de un tesoro en sí.

El tesoro romano.

Está compuesto por 209 piezas, de las llamadas folis y centenionales, la mayoría del siglo V d.C. pero abarcan desde el siglo III dC. ¿Su procedencia?, pues prácticamente todo el Mediterráneo, desde Turquía, Constantinopla, sur de Francia, Adriático, incluso un folis bien conservado del siglo IV d.C. que vino de la actual Londres.

Os podeis imaginar lo interesante del estudio de este tesoro romano, que viene a unirse a otros descubrimientos de este tipo como el de Chapipi, también en Grao.

Los descubridores nos apuntaban a los medios que se trata de uno de los tesorillos más grandes descubierto en cueva de todo el territorio nacional, y hablamos de que lo que queda en la cueva eran los restos de un ocultamiento mucho mayor.

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De cualquier forma el tesoro romano ha sido extraído al completo y ahora toca hacer arqueología pura y dura en busca de otros indicios que nos aporten información sobre quién y por qué ocultó estas monedas en la zona.

Algunas de las piezas. Foto A. Fanjul Peraza
Se seguirá investigando

Todo indica que lo más lógico es que se proceda a una segunda excavación, esta vez en toda la extensión de la cueva con el objetivo de conocer la secuencia estratigráfica de la misma, y determinar las fases de ocupación que haya tenido.

Las cuevas del entorno muestran una ocupación muy antigua, incluyendo Paleolítico. Habría que determinar si la presencia castreña en las inmediaciones también dejó su huella en la cueva, y completar el puzzle que ahora nos muestra este uso tardorromano de la misma.

Parece que os podremos seguir contando novedades de este asunto. Por lo pronto, en el Museo Arqueológico de Asturias, se ha presentado este interesante descubrimiento y queda preservado para que lo disfrutemos todos los asturianos en esta institución. Se procederá a su restauración, que ya se ha comenzado en parte y ojalá pronto se pueda exponer en las salas del museo.

Pablo León, Director General de Cultura y Patrimonio del Principado de Asturias destacó además que el proceso de investigación y puesta en conocimiento de las autoridades competentes sobre el descubrimiento había sido «de manual» por parte de los investigadores, así como la petición de permisos y la puesta en marcha del sondeo. Un verdadero ejemplo de que los protocolos funcionan. Por su parte el Museo Arqueológico está definitivamente en una nueva dinámica de impulso de actividades tanto investigadoras como divulgativas, como la presentación de la espada de Sobrefoz, hace algunas semanas.

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El viernes a las 19:00 h. hay una conferencia en las dependencias de esta institución donde los  descubridores presentarán al público en general el hallazgo.

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