Mosaico de la villa de La Estaca / Andayón.
Mosaico de la villa de La Estaca / Andayón.

Recientemente leí este artículo de Diego Piay Augusto y Patricia Argüelles1 que me llamó mucho la atención porque se centra en un aspecto del esquema de dominio territorial de la Asturia Transmontana basado en la identidad de sus propietarios. El estudio trata de determinar a través de las fuentes clásicas y el análisis espacial del territorio qué características permiten identificar la personalidad de los primeros romanos asturianos.

Si bien tenemos algunos ejemplos tempranos, podemos decir que el proceso de poblamiento en villas en Asturias comenzó globalmente en el siglo II d.C., con un mayor desarrollo entre los siglos III y IV d.C. La presencia militar, el control de recursos mineros y la adaptación al modelo de producción romano fueron factores clave en este proceso de integración en el mundo romano. Los propietarios de las villas en el territorio romano de Asturias eran herederos del proceso de integración gradual del área cantábrica en el Imperio Romano. Se adaptaron al modelo de producción romano, representando una adopción completa de los estilos de vida de las élites itálicas.

Podríamos decir que  las villas, como espacios físicos, reflejan el cambio en las poblaciones asturianas que modificaron progresivamente su estilo de vida y patrones de asentamiento. Este proceso complejo se basó en la coexistencia de las poblaciones autóctonas con elementos romanos, fusionando ambas culturas y creando una identidad única en la región que podemos llamar astur-romana. Aparece una «aculturación mutua» que queda plasmada en los documentos epigráficos y en el aspecto administrativo que articula el territorio a partir de este periodo.

¿Quiénes eran esos propietarios?

Los autores distinguen tres grupos entre los potentados que están al frente de este modelo de dispersión de villas en Asturias en época imperial. En un periodo más temprano es probable que se tratara de funcionarios romanos desplazados al territorio recién conquistado. Este corpus de funcionarios, junto con el ejército, fueron los responsables de poner en marcha las explotaciones mineras, y muy probablemente se establecieron en esas primeras villas en las que se implantó un sistema de producción plenamente romano.

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A este grupo se unirían miembros de aristocracias locales que se articulan como intermediarios entre la población transmontana y el nuevo poder ejercido por el estado. Con eso consiguen mantener su estatus y probablemente adoptan formas de vida de la cultura romana por imitación y por la posibilidad que les brinda su posición a la hora de ascender en la administración imperial. Mantienen sus propiedades e imitan los lujos de la época introduciendo este tipo de manifestaciones culturales en el territorio.

El último grupo es el de los veteranos del ejército que tras veinticinco años de servicio vuelven a su tierra natal e importan un paquete completo de cultura romana. Destacan sobre el resto de la población en sus propiedades. Algunas inscripciones de veteranos documentadas en áreas rurales, como en Ujo, podrían indicar la presencia de estos «nuevos propietarios» que habrían contribuido a la implantación de modos de producción típicamente romanos en áreas rurales a través de la construcción y difusión de las villae. La elección de plantas de «plano diseminado» en ciertas villas, como en Murias de Beloño, también podría apuntar en esta dirección, dado el éxito de esta tipología en las áreas del norte del imperio, donde la presencia de contingentes militares fue constante, trayendo consigo este tipo de implantación.

Bibliografía

  1. Piay Augusto, D. y Argüelles Álvarez, P. (2024) The owners of villas in the territory of roman Asturias (Spain): issues of identity. En Journal of ancient history and archaeology, vol. 11, no 1. ↩︎

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