Este verano, debido a las restricciones provocadas por el COVID-19 nos movimos relativamente poco para lo que es nuestro patrón de viajes en furgo. Sin embargo era el momento perfecto para ir a esos lugares que, como están relativamente a tiro, no sueles ir porque te vas más lejos.

Mi objetivo era sencillo, quería ir a dos castros principalmente, el de Viladonga en Lugo y Las Labradas en Arrabalde, Zamora. Dos sitios arqueológicos que durante el final del año pasado y este proporcionaron hallazgos arqueológicos de importancia. Conseguimos cumplir el objetivo. Esto es lo que vimos en Arrabalde.

Castro de las Labradas en Arrabalde

El contexto del castro de las Labradas.

En otro post ya hablamos del asedio a Las Labradas, pero por resumir, se trata de un enorme asentamiento astur de la Segunda Edad del Hierro, ubicado en lo alto de la sierra de Carpurias que corre paralela a la vega del río Eria. Una vega que es rica en asentamientos desde el Neolítico.

Castro de las Labradas en Arrabalde

El sitio es enorme, un kilómetro y medio de perímetro y 23 hectáreas de superficie, aunque si unimos otro castro anexo que se conoce como El Marrón, y que todo apunta a que estaría unido al principal, la extensión podría duplicar el perímetro amurallado y alcanzar las 30 hectáreas.

Hacia el siglo I a.C. los astures superatii dejaron los pequeños poblados de alrededor y se reunieron en este. Allí los encontraron los romanos en el contexto del bellum asturum del 29 a.C.

Cómo llegar al castro

Lo más sencillo es poner el GPS para llegar a la localidad de Arrabalde, tiene una buena carretera secundaria y no es nada dificil encontrarlo. En el pueblo está muy bien señalizada la subida al castro. A partir de aquí el mejor consejo que os puedo dar es el de «todo para arriba», no os fieis del GPS, la ubicación está bien, pero arriba de la sierra pierde la ubicación. Es una carretera forestal, que a pesar de que está bien en verano, en invierno con lluvia puede que no sea tan transitable, sobre todo para furgones o vehículos anchos. No subas en autocaravana vamos.

Castro de las Labradas en Arrabalde

Desde el pueblo al castro hay un tramo bastante largo y con cuestas, no es recomendable hacerlo andando si vais con niños pequeños, pero si os apetece hacer una ruta, hay unas vistas impresionantes a medida que sube.

Castro de las Labradas en Arrabalde

Un recorrido recomendado

Lo primero que ves cuando llegas es la muralla occidental.

Castro de las Labradas en Arrabalde

La de arriba es una de las fotos más típicas de este sitio. Una entrada flanqueada por dos bases de lo que debieron ser torres en su momento y que en su parte frontal presenta otro lienzo de muro casi arrasado que formaba parte de la entrada, y que cerraba un espacio donde poder atacar y defenderse de cualquiera que se acercara por el flanco occidental.

Castro de las Labradas en Arrabalde
Muro exterior de la puerta occidental. Las Labradas

Las dimensiones de esta puerta ya te ponen en contexto de que el lugar que vas a visitar es importante, no es la típica entrada a un castro sino a un oppidum, es decir, un asentamiento que ya ha alcanzado un grado de desarrollo o de complejidad mayor que el de un poblado castreño.

Me recordó a las citanias del norte de Portugal, en el sentido de un gran poblado que tenía pequeños poblados rodeandolo que probablemente lo abastecían o servían de defensa. Este lugar fue como la «capital» del territorio.

Puerta occidental de Las Labradas, Arrabalde. Me pongo para que veais el tamaño de las murallas.
Puerta occidental de Las Labradas, Arrabalde. Me pongo para que veais el tamaño de las murallas.

Una vez flanqueas la puerta estas dentro del espacio habitado del castro. No quiere decir que estuviera lleno de viviendas abigarradas, pero sí que dentro se recogía la población del asentamiento.

Castro de las Labradas en Arrabalde
Puerta occidental desde dentro del asentamiento. Las Labradas

Sobre la superficie no hay restos de edificios de piedra, probablemente debido al tipo de estructuras construidas, aunque sí que hay un montón de piedra trabajada esparcida por el suelo. En las fotos vereis restos de trabajo de cantería que se aprecian en algunos sillares, sin embargo la sensación de enormidad es muy evidente.

Castro de las Labradas en Arrabalde
Las Labradas. Todo lo que veis hasta la primera loma es castro. En la ladera de enfrente se ve en el subsuelo una distribución reticular que suele ser testigo de estructuras a poca profundidad.

Como veis en esta imagen, a la parte derecha hay una importante vaguada, con algunos de los restos más sorprendentes del castro. En la loma de enfrente, un poco más allá se encuentra la muralla oriental, y al fondo, donde los aerogeneradores, es donde se detectaron gracias al LiDAR los campamentos romanos de asedio a las Labradas. Esta foto tiene mucha miga, me di cuenta cuando la hice.

No os engañeis ante la aparente falta de restos, en los flancos se realizó un trabajo en la roca de la sierra impresionante, para crear una línea de murallas que, como os decía al principio, puede alcanzar los 2.500 metros de perímetro.

Hay una ruta recomendada, que fue la que seguimos. El primer lugar a donde te lleva es a una capilla que se erigió en el siglo XVI en el asentamiento, y que luego fue abandonada. Seguramente se empleó piedra del castro para levantarla.

Os dejo algunas fotos:

Castro de las Labradas en Arrabalde
Capilla del castro de Las Labradas.

Desde aquí nos dirigimos al siguiente punto, conocido como «la casa del jefe» que se pensó que era una vivienda, pero las investigaciones arqueológicas determinaron que era un aljibe donde recoger el agua de lluvia. Uno de los problemas de este sitio es la falta de agua lo que lo convierte en vulnerable al asedio. Los superatii lo compensaron construyendo grandes depósitos, concretamente dos, este y otro para el ganado que vereis más abajo.

"Casa del jefe", un aljibe circular que recogía agua de lluvia.
«Casa del jefe», un aljibe circular que recogía agua de lluvia.

A medida que caminas por el asentamiento te vas familiarizando con el entorno, y te das cuenta de que es un sitio magnífico para un poblado. Las vistas desde aquí son de muchos kilómetros a la redonda, la famosa «intervisibilidad» de la que hablamos muchas veces.

Desde este punto te diriges a la puerta oriental, protegida por otro lienzo de muralla. No creo que fuera el sitio menos defendido, al contrario, parece que todo indica que se cerraba el perímetro del asentamiento desde aquí pero que estaba unido a otro recinto en las colinas orientales, justo las que fueron atacadas por el ejército romano. La posición elevada de esas colinas hace que sea el sitio más vulnerable del castro por lo que la defensa aquí sería más potente. Estoy convencido de que lo que vemos como muralla oriental es solo una parte de un complejo defensivo mayor.

Castro de las Labradas en Arrabalde
Muralla oriental. Castro de Las Labradas

Nosotros elegimos este punto para dar la vuelta, siguiendo el itinerario recomendado, pero como veis en las fotos se puede seguir caminando por las distintas cimas de la sierra, en un recorrido que rodea toda la cumbre y la ladera norte, por donde se puede volver a Arrabalde. Desde estas lomas nos dijeron (gracias Manu) que se tiene una vista completa del castro, supongo que parecida a la que tuvieron las tropas de Carisio sobre el asentamiento.

Castro de las Labradas en Arrabalde

De vuelta bajamos por la ladera aterrazada que os dije que presentaba como una forma reticular con la luz que había en ese momento y está llena de restos de cantería.

Castro de las Labradas en Arrabalde
Posible abrevadero de ganado, recogería las aguas de lluvia que corren por la ladera. La profundidad es enorme

Desde allí el siguiente punto de la visita es una de las estructuras que más nos llamó la atención del lugar, el abrevadero de ganado.

Castro de las Labradas en Arrabalde

Fijaros en el tamaño de los árboles para haceros una idea de la magnitud de este sitio. Es enorme y profundo, con orillas suaves. Supongo que la idea era que el ganado tuviera fácil acceso con un nivel de aguas variables dependiendo de la estación. Parece un cráter. Nunca había visto algo parecido en los castros y yacimientos donde estuve!. Impresionante.

Ya desde aquí nos dirigimos al último punto de visita, en la parte superior del castro. Justo allí han edificado un punto de vigilancia de incendios, la típica torre elevada, ya que como os digo la vista desde aquí es de decenas de kilómetros a la redonda.

Lo que me llamó la atención, es que en el lugar más elevado del asentamiento, cerca de la puerta occidental, se encuentra un afloramiento rocoso que presenta signos de desgaste y posiblemente de trabajo en la piedra. Sería mucho decir que es un altar, pero que está antropizado seguro

Y esta fue nuestra visita a uno de los escenarios del bellum asturum más conocidos. El tesoro de Arrabalde fue descubierto en estos campos, los campamentos de asedio detectados hace poco permiten conocer la estrategia de Augusto para la ocupación del noroeste de Iberia, lo investigado aquí permite conocer las influencias del mundo celtíbero sobre los astures cismontanos, y poniendolo en contexto con los yacimientos circundantes, con una organización que aunque presenta similitudes con el noroeste, está más orientada al mundo meseteño que a la cultura castreña.

Esto nos tiene que hacer reflexionar sobre la complejidad de la Segunda Edad del Hierro entre los galaicos y astures, y evitar las generalizaciones. También que hacen falta muchos más recursos para conocer mejor la cultura astur.

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Fon S.P.
Apasionado por la arqueología e historia del pueblo astur. Pateando museos y yacimientos entre el Cantábrico y el Duero. Excavando cuando puedo.

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