Artículo: Una historia (diferente) de la alta montaña asturiana

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Ayer asistimos, en el teatro Vital Aza de Pola de Lena, a la presentación del nº8 de la revista Vindonnus. Me llevé una sorpresa mayúscula por la calidad de la presentación y el cariño con el que la gente acudió al evento, llenando el teatro para esta ocasión.

Este número es especial para mí ya que participo, junto a un grupo de investigadores bajo la dirección de Alfonso Fanjul Peraza, en un artículo que muestra los resultados de la investigación que está realizando el arqueólogo asturiano en el sector central de la cordillera Cantábrica, más concretamente en los concejos de Lena y Teverga.

El artículo se divide en varios periodos históricos, desde el Paleolítico hasta la Edad Media en los que la arqueología está mostrando evidencias de ocupación en todos ellos. Sorprende la presencia de útiles de piedra paleolíticos en un entorno que se suponía desierto en estos periodos tan antiguos. Sin embargo, además de los consiguientes periodos interglaciares, lo cierto es que es probable que la montaña asturiana hubiera ofrecido algún tipo de incentivo a estas comunidades como para que transitaran por ella.

Mandíbula de uno de los individuos de la Peña Sobia en Teverga. Siglo II d.C.
Mandíbula de uno de los individuos de la Peña Sobia en Teverga. Siglo II d.C.

Más abundante es el registro arqueológico en las Edades de los metales. El autor se pregunta sobre la importancia de la búsqueda de cobre en este momento (Calcolítico, edad del Bronce) en este sector de la montaña. Las evidencias apuntan a un tránsito ganadero por esos espacios que complementarían otras actividades. Es un momento en el que la movilidad de estas comunidades parece dar muestras de un dinamismo que posteriormente se ralentizará en la Edad del Hierro. Precisamente de este apartado y del último milenio a.C. os hablaba en el episodio 14 del podcast este jueves pasado.

Y es que la Edad del Hierro sin duda ya muestra una conquista plena de este espacio. Algo lógico por otra parte si tenemos en cuenta esas dinámicas de explotación del paisaje desde hacía ya dos milenios. Los castros se sitúan en altura, pero sobre estas cotas también encontramos patrones de movilidad y de ocupación estacional en forma de brañas y aprovechamiento de pastos.

Es en este ámbito en el que el artículo muestra las primeras evidencias genéticas de individuos localizados en este espacio. Concretamente los resultados de los análisis realizados a los restos óseos de La Sobia. En ella aparecen dos individuos diferentes. Por un lado una joven que vivió en los últimos siglos antes del cambio de era (hacia siglo IV a.C.) y que presenta una genética plenamente local, consistente con las poblaciones de las edades del Bronce y el Hierro de este periodo.

Presentación en 2021 de algunas de las piezas mencionadas en el artículo.
Presentación en 2021 de algunas de las piezas mencionadas en el artículo.

En cambio, otro de los individuos analizados, esta vez ya de finales del siglo I d.C. muestra una genética distinta. Sus genes lo relacionan con poblacióon centroeuropea o incluso escandinava, por resumirlo podíamos decir germánico. Su presencia se explica aquí en términos de movilidad durante el periodo imperial. Es probable que los desplazamientos de tropas entre la Península y el limes germánico hayan ido en dos direcciones.

Hasta ahora es un misterio la causa de que aparezcan estas evidencias en este espacio de montaña. Se resolverán con una excavación en la sima que probablemente tenga lugar a lo largo de 2026.

Pero sin duda, por relativa proximidad, son los periodos medievales y modernos los que nos ofrecen más información en cuanto a la arquitectura de estas tierras altas y también sobre la genética de las reses que se criaban allí. Es interesantísimo ver cómo en este periodo ya está conformado un sistema de explotación de la alta montaña que permaneció vigente hasta nuestros días.

El artículo recoge testimonios orales de la vida en estas brañas y aporta un cierre perfecto en forma de relato en primera persona, que nos cuenta cómo era vivir allí. Sin duda con un paralelismo que podría aplicarse a tiempos mucho más pretéritos.

El artículo forma parte del número actual de la revista de la Asociación Vindonnus. Si queréis la revista en papel poneos en contacto con la asociación.

Astures
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Me apasiona la historia de Asturias y los astures en todas sus facetas. Pateando museos y yacimientos. Excavando cuando puedo y divulgando como mejor sé.

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