El Castiellu de Llagú, modelo mixto de poblamiento (Berrocal et al., 2002: 101).

Ayer la Nueva España publicó un completo artículo recordando los desgraciados sucesos que tuvieron lugar un fin de semana de marzo de 1997, cuando nos enteramos por la prensa la mañana del lunes de que el castro de Llagú había sido «vandalizado» por un grupo de personas aprovechando la falta de vigilancia del yacimiento.

Dicha falta de vigilancia siempre fue sospechosa. La empresa concesionaria de la explotación, Readymix Asland se encargaba de la vigilancia del yacimiento desde que comenzaron los trabajos mineros en la zona. Justo ese fin de semana retiró la vigilancia del castro. Justo unos días después de que la Junta General del Principado de Asturias aprobara la decisión de comenzar los trámites para la declaración BIC del yacimiento y así garantizar su protección después de una intensa polémica entre partidos políticos. Menuda casualidad ¿verdad?… por algo no creo en las casualidades.

25 años de la catástrofe del castro de Llagú

Como bien dice el artículo, la empresa nunca fue acusada de nada oficialmente. Poco después se hicieron un par de excavaciones más, que la empresa aceptó y al final se le concedió la explotación del cerro donde se asentaba el castro. Llagú desapareció oficialmente del mapa.

Sinceramente creo que a la opinión pública le quedó una cierta sensación de que en política, si hay intereses económicos, todo vale. A mi personalmente me pareció que no sirve para mucho una declaración de intenciones si no va acompañada de unas medidas concretas.

Arqueológicamente es el único castro de Asturias excavado completamente. Hace 25 años se hablaba de reconstruirlo en otro lugar, y no se hizo nada. Ni siquiera hay una parte temática para este castro en el Museo arqueológico (podría ser un buen lugar desde donde ejercer una didáctica a la ciudadanía que hablara de protección de nuestro patrimonio histórico, pero es que la propia administración pública tuvo su parte en la «muerte» de Llagú).

Por otro lado, quizá 25 años después, toque decirle a la ciudadanía que nuestro patrimonio se protege, y que se toman medidas para que no vuelva a pasar que los intereses privados prevalezcan sobre algo que es nuestro como asturianos, nuestra propia historia.

Artículo anteriorAl rescate de las murallas del castro de Peña Piñera, en Vega de Espinareda.
Artículo siguienteDigitalización del patrimonio. El castro de San Chuis según Iván Cuervo
Fon S.P.
Apasionado por la arqueología e historia del pueblo astur. Pateando museos y yacimientos entre el Cantábrico y el Duero. Excavando cuando puedo. Divulgando desde hace más de 20 años.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí